Internacionales | Por Juventud Libre Alemana (FDJ)


Somos la Juventud Libre Alemana, una organización juvenil revolucionaria y socialista con raíces en la lucha contra el fascismo de Hitler. A través de nuestras luchas en escuelas, universidades y centros de trabajo, venimos librando la lucha proletaria contra la opresión y la explotación desde 1936.

Actualmente, el Estado alemán se está preparando, de manera abierta y eufórica, para la próxima gran guerra y está asumiendo grandes deudas para ello. 100.000 millones de euros se destinan directamente al fortalecimiento de las fuerzas armadas, y muchos miles de millones más se concentran en infraestructura relacionada con la guerra. Este dinero se nos arrebata principalmente a nosotros, la población, mediante impuestos y recortes en todas las áreas civiles de la vida.

Para nosotros, como organización juvenil, el tema más urgente es el servicio militar obligatorio, que, tras idas y vueltas, fue reintroducido en enero luego de 15 años. Esto marca otro paso significativo hacia la preparación bélica, ya que el servicio militar permite al Estado obligar a sus ciudadanos a servir en el ejército.

Esto no nos sorprende, ya que el Estado alemán lleva mucho tiempo preparándose para esto. Pero el servicio militar obligatorio tiene un significado especial para nosotros como jóvenes socialistas, porque es el punto débil de la maquinaria de guerra y alberga un gran potencial revolucionario. Actualmente existen dos formas diferentes de oponerse al servicio militar obligatorio.

La constitución alemana establece que se puede rechazar el servicio en las fuerzas armadas por motivos de conciencia. Esta es la base de una línea de oposición. Sin embargo, es una solución muy limitada, porque si se rechaza el servicio militar, se obliga a realizar un servicio alternativo, por ejemplo en la logística de guerra o en un hospital militar. Además, en tiempos de crisis, como durante una guerra o situaciones similares, esta ley de objeción puede ser anulada muy rápidamente por el parlamento.

La otra corriente promueve el antimilitarismo y el trabajo antimilitarista asociado. Mientras aún podamos, debemos informar y organizar a la población para la lucha contra la guerra. La conscripción es inevitable y, cuando llegue el momento, tendremos que trabajar para socavar al ejército. Dado que el reclutamiento forzoso de la población enfrentará muchas opiniones diferentes, quedarán expuestas contradicciones que debemos utilizar a nuestro favor.

Todos aquellos que están en contra de la guerra y del imperialismo alemán deben unirse. Por eso luchamos contra el servicio militar obligatorio como parte de los preparativos de guerra en muchas ciudades mediante acciones disruptivas, manifestaciones y actividades de formación. Otras organizaciones de izquierda también luchan contra él, por ejemplo la alianza “Huelga Escolar contra el Servicio Militar”, que llevó aproximadamente a 55.000 personas a las calles en diciembre para protestar contra el reclutamiento (principalmente estudiantes de secundaria). En la universidad más grande de nuestra ciudad bloqueamos el stand del ejército en ferias de empleo. Acciones similares se repiten en muchas ferias de empleo, ya sea por parte nuestra o de otras organizaciones. Como pueden ver, algo está ocurriendo en Alemania. Sin embargo, todavía no es comparable a lo que sucede en otros países, y nuestro trabajo recién está comenzando.

Aún así, la movilización para la guerra no comenzó con el servicio militar obligatorio ni terminará con él: toda la economía debe reorganizarse para la guerra. Cada centavo que pueda recortarse de la educación, la salud y de todas las ofertas culturales será recortado. Además, se están preparando medidas para restringir masivamente los derechos de los trabajadores en caso de guerra, lo que hará nuestras vidas más difíciles a la vez que se pretende asegurar la producción bélica.

Para comprender el esfuerzo de guerra en Alemania, debemos mirar hacia Europa y la OTAN. Se está abriendo una gran brecha entre la UE y Estados Unidos. Las iniciativas del gobierno estadounidense respecto a Groenlandia están generando tensiones dentro de la OTAN. En Ucrania también la UE muestra su disposición a actuar sola. Mientras tanto, Alemania intenta afirmar su posición de liderazgo en Europa, entre otras cosas mediante grandes ejercicios militares y la brigada alemana actualmente estacionada en Lituania. El Estado demuestra abiertamente su poderío militar y económico, con una estrecha cooperación entre las industrias más importantes: la ingeniería automotriz y mecánica, química y electrónica. Esto conviene mucho a los capitalistas, ya que la situación económica se ha deteriorado desde hace tiempo. Solo en la industria, más de 120.000 trabajadores fueron despedidos el año pasado. La guerra ofrece la posibilidad de una salida mediante altas ganancias a corto plazo, que endulzan el amargo sabor de la destrucción para los capitalistas alemanes. Así es como deben participar y pasar gradualmente a la producción bélica, no tienen otra salida de la crisis interminable de su sistema.

Los únicos que pueden interrumpir e impedir esta perfecta articulación somos nosotros, la juventud trabajadora y los trabajadores. Por ejemplo, el 6 de febrero, estibadores de varios puertos europeos hicieron huelga contra el envío de armas y la guerra. Apoyamos estas acciones e intentamos extenderlas a las empresas metalúrgicas, automotrices y ferroviarias alemanas, así como a las escuelas.

Enviamos nuestros saludos solidarios a los opositores de la guerra en todos los países. Nuestra consigna que nos acompaña en las manifestaciones contra la guerra es: ¡Sabotaje, deserción! ¡Ni una sola cabeza para la guerra alemana! Sin unidad entre la juventud, no puede haber victoria.