Secuestro y sentido común

EDITORIAL. Tanto el infanticidio perpetrado por la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) del gobierno al asesinar a las niñas Lilian y María Villalba, como el secuestro a Adelio Mendoza y Oscar Denis efectuado por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), nos plantean un mismo problema. ¿Cómo abordamos la actual situación de violencia que vive nuestro país?

Enemigo kañy

EDITORIAL | ¿Hemos logrado identificar a los verdaderos enemigos del bienestar, la justicia y la paz social? En este editorial proponemos analizar y responder a esta pregunta, con la intención de evitar esa difícil construcción social que ha venido pariendo diversos “enemigo kañy” para mantener el orden vigente.

Luchar con fuego

EDITORIAL | En nuestras filas, luchando vamos organizando y distribuyendo mejor nuestras fuerzas, estudiando nuestras experiencias para desarrollar la estrategia capaz de superar esta época de explotación, represión y saqueo. En ese marco, insistimos en articular fuerzas en torno a un programa mínimo que defienda con razón y orgullo los intereses de trabajadoras y trabajadores del campo y la ciudad, para avanzar hacia un Paraguay soberano, justo y democrático, con la certeza de que solo será posible si es la alianza obrera, campesina y popular la que orienta la amplia unidad necesaria para derrotar a las minorías explotadoras.

Oposición en política

EDITORIAL. La oposición en política es concreta, exige una conducta, una intervención que no se agote en discursos. Debemos ser intolerantes con corruptos y mafiosos. A los saqueadores y explotadores los debemos tratar como lo que son.

Derrotar a la mafia

EDITORIAL | Para que exista trabajo con estabilidad laboral, salarios dignos, jubilación; para que las tierras produzcan todo lo que el pueblo paraguayo necesita consumir; para que la educación y la salud tengan total cobertura nacional y sean gratuitas y de calidad; para que el acceso a la vivienda sea una realidad para las mayorías; para que quienes más ganan paguen más impuestos y no puedan evadirlos; para eliminar la corrupción; para desarrollar industrias ecológicamente sustentables; para ser soberanos e independientes, necesitamos organizar una lucha revolucionaria que transforme las relaciones sociales, realice el juicio y castigo a torturadores y saqueadores, y construya un nuevo Estado al servicio de las mayorías.

La unidad y el enemigo principal

EDITORIAL. Sin lugar a dudas, el Partido Colorado es la síntesis más desarrollada del poder político oligárquico-mafioso. En esto estamos de acuerdo. El problema central es el actual desarrollo del capitalismo en el mundo, y particularmente en el Paraguay. Y a este problema le agregamos la cuestión determinante: la lucha de clases. Por este motivo, toda alianza con el Partido Liberal y con otras fuerzas que representan mayoritariamente los interesas de los empresarios, terratenientes y banqueros, nos llevará al fracaso.

Concordia para combatir al programa mínimo

Editorial del 27 de julio de 2020 Los problemas de hambre, vivienda, trabajo, estabilidad laboral, seguridad social, tierra, producción diversificada, educación y salud gratuitas y de calidad, jubilación universal, son problemas básicos que necesitamos y podemos resolver las paraguayas y los paraguayos, en primer lugar, si nos organizamos para exigir y, de no sernos concedidos... Leer más →

La dignidad ante el terror y la humillación

El encuentro para comprender cuál es el contenido de la dignidad necesaria ante el terror y la humillación, es urgente y necesario. Y en este intercambio, solo la franca y constructiva crítica y autocrítica, basada en el análisis de la situación concreta y del proceso que nos llevó a esta situación, permitirá que lo necesario y urgente, también sea posible.

La necesidad de construir una fase revolucionaria

Nos quedaremos más tiempo en la fase tres, anunció el Gobierno, amagando la intención de cuidar a toda la población con medidas “inteligentes”. Pero la inteligencia de esta cuarentena está mucho más concentrada en profundizar los tráficos de influencia, la politiquería hipócrita y corrupta, las sobrefacturaciones, el resguardo de las transacciones narcomafiosas y la acumulación del capital transnacional imperialista, cuidando los intereses de las patronales, sobre todo de las que más acumulación económica tienen.

Parásitos y haraganes

EDITORIAL. Las mayorías trabajadoras del campo y la ciudad, los más de cinco millones de habitantes que formamos parte de la clase trabajadora y explotada, debemos identificar a esa minoría parásita y haragana que vive con lujos a costa de nuestro esfuerzo.

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