El X Congreso del Partido Comunista Paraguayo (PCP), que tuvo lugar entre el 8 y el 10 de mayo, aprobó un conjunto de resoluciones que reflejan su posición política sobre diversas cuestiones de orden nacional e internacional.

Con este texto iniciamos una serie que tiene por objetivo explicar los alcances de dichas resoluciones, esclarecer diversos aspectos relacionados con las mismas, así como realizar algunas reflexiones inspiradas en ellas. La serie de artículos no seguirán necesariamente el orden en que esas resoluciones están contenidas en el documento dado a conocimiento público.

La Resolución sobre Cuba:

El X Congreso, en continuidad con la irrestricta solidaridad que nuestro partido tiene con el hermano pueblo cubano y su revolución, condena enérgicamente la escalada de ataques y el recrudecimiento del bloqueo genocida que el gobierno de los EE.UU. ejerce contra la población de la República de Cuba.

El recrudecimiento de la política terrorista del gobierno norteamericano afecta directa y especialmente a la niñez, la adolescencia, las mujeres, los adultos mayores, y las personas con enfermedades complejas.

Las y los comunistas nos comprometemos a reforzar nuestras acciones y promover la más amplia unidad en solidaridad con el pueblo y el gobierno de Cuba.

¿Por qué deberíamos las y los paraguayos solidarizarnos con el pueblo cubano y su Revolución y exigir el cese del bloqueo impuesto por el imperialismo yanqui contra ese país? Y, en caso positivo, ¿cómo podríamos expresar nuestra solidaridad de modo práctico?

Existen sobradas razones para que las y los trabajadores paraguayos nos solidaricemos y apoyemos la lucha de las y los cubanos en contra de las agresiones del imperialismo. Algunas tienen estrecha relación con nosotros mismos, otras son de carácter internacional más general.

Desde los primeros años de este siglo médicos cubanos han prestado sus servicios profesionales a personas de bajos recursos en nuestro país. En el año 2007 los gobiernos de Paraguay y de Cuba firmaron un convenio por el cual se estableció un Centro Oftalmológico en el Hospital Distrital «María Auxiliadora», distrito Tomás Romero Pereira, departamento de Itapúa. En ese centro, la Brigada Médica Cubana, Misión Milagro, realizó durante varios años sus actividades en esa especialidad médica, beneficiando a la población de varias regiones del país.

Un proyecto de declaración presentado en el año 2015 por el entonces diputado Olimpio Rojas para instar al Poder Ejecutivo a renovar el convenio hace un resumen de los alcances de la cooperación médica cubana a esa fecha. Un total de 240.544 intervenciones médicas distribuidas de la siguiente manera: 48.607 consultas oftalmológicas, 24.388 consultas de medicina interna, 46.201 consultas de optometría, 23.134 cirugías, 27.280 investigaciones de laboratorio, 39.165 consultas posoperatorias, 31.769 casos pesquisados.

Los servicios prestados por la Brigada Médica Cubana consistieron en consultas oftalmológicas pre y posoperatorias, cirugías oftalmológicas, catarata y pterigion, pesquisas oftalmológicas en distritos y comunidades, consultas de optometría, investigaciones de laboratorio, entrega de medicamentos gratuitos a pacientes operados, atención médica y de enfermería a pacientes hospitalizados en el alojamiento, traslado de pacientes del hospital al alojamiento. Todos los pacientes eran derivados al alojamiento donde permanecían hasta el día siguiente de su cirugía, se les realizaba el posoperatorio de 24 horas y se les daba el alta. Eran citados para consultas de control a 7 días, 1 mes y 3 meses de operados. A todos los pacientes y acompañantes se les garantizaba el alojamiento y a los pacientes su alimentación. Todo sin costo alguno para los pacientes.

Los sucesivos gobiernos colorados, sumisos a los dictados del imperialismo estadounidense, han evitado renovar la cooperación médica cubana que tantos beneficios trajera a las personas de bajos recursos económicos.

Para muchos jóvenes paraguayos la posibilidad de un futuro mejor fue estudiar en Cuba. En nuestro país el 60 % de los adolescentes debe abandonar el sistema educativo para trabajar de manera remunerada o, en el caso de las mujeres, realizar el trabajo en labores de hogar y de cuidado. La deserción escolar en Paraguay es un problema estructural crítico, con tasas que aumentan significativamente a partir de los 15 años y en la educación media, afectando a unos 6 de cada 10 jóvenes que no terminan el bachillerato. La pobreza, la necesidad de trabajar, embarazos adolescentes y la desmotivación son causas clave.

Sólo 4 de cada 100 jóvenes pueden seguir estudios universitarios, por razones económicas. Estudiar en Cuba ha sido para muchos paraguayos la única salida. Desde 2003 unas 1.300 becas han sido otorgadas por el gobierno cubano hasta que el programa fue interrumpido en el 2013 por el gobierno de Horacio Cartes.

Las becas estaban destinadas a jóvenes procedentes de familias de bajos ingresos que no podían costearse sus estudios en el país. Eran priorizadas las solicitudes de candidatos procedentes de regiones de pobre cobertura médica, de difícil acceso y zonas rurales, campesinos, indígenas y residentes de zonas suburbanas.

La gran mayoría de los becarios paraguayos en Cuba se formaron en medicina. Otros se graduaron en Educación Física y Deportes, Ingeniería Civil y Telecomunicaciones, Economía, Música, Pedagogía y Medicina Veterinaria, en diferentes universidades de la Isla.

Una tercera razón es de carácter histórico. El héroe nacional cubano, José Martí, poeta y periodista, fue cónsul del Paraguay en Nueva York; también lo fue de Argentina y de Uruguay. Fue designado para el cargo en 1890 por el presidente Patricio Escobar. Como cónsul paraguayo, participó en la Primera Conferencia Internacional Americana.

José Martí renunció al cargo para encabezar la “Guerra Necesaria” que logró la independencia de Cuba del Imperio Español. Falleció el 18 de mayo de 1895, en combate, a pesar de que sus compañeros le pidieron que quedara en la retaguardia.

Como periodista, José Martí escribió una conmovedora crónica sobre la ejecución pública de los Mártires de Chicago, quienes lucharon contra las inhumanas condiciones de trabajo impuestas por el modo de producción capitalista, exigiendo la limitación a ocho horas de la jornada laboral.

La solidaridad cubana como ejemplo de un humanismo que no tiene precio

Si la ayuda solidaria al Paraguay y su población es invaluable, más impresionante es lo que ha realizado la Revolución Cubana a nivel mundial.

Las brigadas médicas han prestado, y lo siguen haciendo de manera continuada, sus servicios en gran cantidad de países, sobre todo en regiones empobrecidas de difícil acceso en donde los gobiernos no pueden establecer cobertura sanitaria adecuada o en donde médicos privados nacionales no quieren ejercer su profesión porque la población local no puede pagar el precio que “el mercado” fija para sus servicios.

Cuba también ha establecido la Brigada Médica Internacionalista Henry Reeve, contingente especializado en brindar ayuda humanitaria y médica de emergencia ante desastres naturales como terremotos, huracanes y epidemias a nivel mundial. Esta brigada actuó en el año 2020 en Italia, un país de capitalismo “desarrollado” y de “primer mundo”, que fue el foco de ingreso y expansión de la pandemia de Covid-19 en Europa.

La creación de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) fue una idea del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, a raíz del paso del huracán Mitch por Centroamérica a fines de 1998, para que estudiaran en ella jóvenes de escasos recursos, quienes, una vez graduados, sustituirían en sus países a los médicos cubanos que habían asistido a los miles de damnificados por el evento climatológico.

Esta escuela internacional de medicina ha formado no sólo a miles estudiantes de países del tercer mundo sino también ha recibido a cientos de jóvenes de países capitalistas centrales, como Estados Unidos, donde la educación superior está privatizada y fuera del alcance de los hijos de la clase trabajadora.

Una característica del socialismo es el internacionalismo proletario, una práctica que busca la unión de los trabajadores de todos los países contra el capitalismo, resumida en la consigna «¡Proletarios de todos los países, uníos!», históricamente ligada a Marx, Engels y Lenin.

Dar la vida por la libertad de otros pueblos

Quizás la expresión más notable del internacionalismo cubano haya sido la Operación Carlota, entre 1975 y 1991, en defensa de la independencia de Angola y contra las invasiones sudafricanas apoyadas y armadas por el imperialismo yanqui.

En la misma participaron unos 375.000 soldados cubanos y alrededor de 50.000 colaboradores civiles, médicos, maestros e ingenieros.

La intervención en Angola fue concebida como reparación histórica cubana a los pueblos de África que fueron traídos y comercializados como esclavos al continente americano. Un oficial cubano se hizo eco de este sentimiento y de las palabras de Amílcar Cabral: «Cuando llegamos a Angola, oí a un angoleño decir que nuestros abuelos, cuyos hijos fueron llevados de África para ser esclavos, estarían felices de ver a sus nietos regresar a África para ayudar a liberarla. Siempre recordaré esas palabras».

El resultado de la Operación Carlota, en apoyo al Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), fue el aseguramiento de la independencia de Angola y de Namibia y el debilitamiento del régimen de apartheid en Sudáfrica que cayó poco después.

A diferencia de lo que hace el imperialismo cuando interviene en algún país, sembrando el caos y apropiándose de sus recursos naturales, económicos y culturales, los cubanos se llevaron de Angola sólo los cuerpos de sus 2.655 compañeros de armas caídos en combate.

El terrorista intento genocida de los EEUU y la solidaridad como ternura de los pueblos

Cuba y su pueblo se encuentran sometidos a un bloqueo económico, comercial y financiero desde inicios de la década de 1960. Un bloqueo concebido para sembrar hambre y desesperación entre la población, de modo que se levante y derribe al gobierno y acabe con la Revolución.

Hoy la agresión yanqui se ha agudizado mediante el bloqueo energético. Cualquiera, individuo, empresa, país, que provea petróleo o gas a Cuba, está amenazado de severas sanciones que el gobierno estadounidense aplica sin miramientos.

Esto ha afectado profundamente a la generación eléctrica y al transporte, resultando en apagones diarios de hasta 20 horas, impidiendo la producción de bienes y servicios esenciales, dificultando a niñas y niños el acceso a las escuelas, entorpeciendo el funcionamiento del sistema de salud. En los hospitales muchas operaciones impostergables no pueden realizarse por falta de luz, medicamentos o insumos médicos, significando riesgo de vida o fallecimiento de personas con enfermedades críticas, especialmente niños.

En los últimos días, la administración terrorista de Trump ha organizado una infame campaña para criminalizar al Comandante Raúl Castro, con unas acusaciones ridículas relacionadas a la defensa realizada por parte del gobierno cubano, contra mercenarios que realizaron vuelos sobre el territorio cubano con la intención de instalar mentiras y agitar para el levantamiento del pueblo cubano contra el gobierno.

Pero el pueblo cubano, protagonista de su Revolución Socialista, bajo la sabia conducción del Comandante Fidel Castro Ruz y la continuidad de su dirección revolucionaria, ha resistido y sigue resistiendo, y a pesar de las limitaciones impuestas por el imperialismo ha expresado su solidaridad internacionalista, no de manera retórica, de boca para afuera, sino con acciones prácticas, materiales, concretas.

Los pueblos del mundo deben retribuir la solidaridad cubana, luchar por el levantamiento del bloqueo y exigir la retirada de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo. No sólo como compensación sino porque el bloqueo en sí es injustificado, ilegal, criminal y genocida.

¿Cómo podríamos las y los paraguayos llevar esto a la práctica? A continuación, algunas sugerencias:

Desarrollar campañas de ayuda material para enviarla a la Isla. La ayuda puede consistir en dinero en efectivo, que se utilizaría para comprar paneles solares a fin de diversificar la matriz energética. O alimentos, especialmente leche en polvo para niños y adultos mayores. O medicamentos; existe una lista de cuáles son los más necesarios. Lo recaudado se entrega a la Embajada de Cuba, que se encargará de coordinar su envío.

  • Participar de acciones internacionales que peticionan el fin del bloqueo. Hace algunos días el Instituto Obrero Internacional (IOI) ha lanzado la campaña “Firmo por Cuba”. Organizaciones sindicales y sociales locales están haciendo circular planillas para recoger firmas, las cuales serán entregadas a la Embajada de Cuba.

Próximamente se lanzará un campaña que se llamaría “Votá en contra del bloqueo” que consistirá en lo siguiente: 

a) cartas personales o grupales de organizaciones sindicales y sociales dirigidas al Presidente de la República exigiendo el voto paraguayo en favor de la resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas que pide el fin del bloqueo; 

b)  cartas personales o grupales dirigidas a diversos Senadores y Diputados para que en sus respectivas Cámaras promuevan resoluciones que insten al Poder ejecutivo a votar en ese sentido en la ONU; 

c) cartas a concejales para que promuevan resoluciones del mismo tenor en sus respectivos municipios.

Cuba es faro que ilumina e inspira la resistencia de los pueblos de América Latina y el Caribe. La hora es crítica, pues al bloqueo se ha sumado la amenaza de intervención militar directa por parte del imperialismo. Más que nunca es necesario y urgente que la solidaridad internacionalista se manifieste.

Cuba no está sola

Abajo el bloqueo