Por Oscar Herreros Usher

La parte I está disponible en este enlace.


Una nueva reunión del Consejo Nacional de Salario Mínimo (CONASAM) y el resultado ha sido el que habíamos pronosticado en un artículo anterior (enlace). El sector patronal se mantuvo firme en “regirse por la ley”, es decir, un ajuste del 3 %, una limosna de 87.000 guaraníes, cuando la pérdida del poder adquisitivo del salario supera los 650.000 guaraníes.

Mucho se enojó el representante de los trabajadores y decidió dejar de conversar con los empresarios. Alzó la apuesta, ahora exige negociar nada menos que con el Presidente de la República.

Todos los años en un teatro llamado CONASAM sube al tablado la misma farsa, con tres actores haciendo los papeles de gobierno, empresarios y trabajadores.

En esta oportunidad mudó un poco el libreto. La peor actuación fue la del representante sindical, quien ingresó a escena con un enorme garrote con la inscripción 22,3 %. El actor gubernamental se encogió de hombros, el empresarial muy apegado a la ley dijo “yo de aquí no me muevo”. El sindicalista respondió “yo contigo ya no hablo más” y salió corriendo en busca del dueño del circo.

Parece que éste y los demás dirigentes de las centrales sindicales no han aprendido nada de la historia del movimiento obrero de nuestro país y del mundo entero. La conquista y defensa de los derechos de la clase trabajadora no se obtienen de la mesa de negociaciones sino con la organización, concientización y movilización de las y los trabajadores, con la huelga, con acciones de calle.

Si quisieran tener fuerza en alguna negociación deberían llamar a sus bases, a los que serán afectados, a los que verdaderamente están interesados en un aumento sustancial del salario, a que se manifiesten, a que paren de trabajar un par de días o al menos dejen caer sus brazos, a que marchen, a que ruidosamente llenen las plazas con sus carteles.

Se ve que no están ahí para eso. Su papel es apaciguar a los trabajadores y transar con la patronal y el gobierno que de cuando en cuando premiará a alguno con algún puesto de alta remuneración, como el Consejo de Administración del IPS, para que pueda vitorear al precandidato a intendente de la facción oficialista del partido oficialista.

Obviamente, ni se enteraron de lo ocurrido durante el primer trimestre de este año, cuando las manifestaciones de docentes y funcionarios públicos lograron modificar el proyecto de ley del poder ejecutivo de reforma de la Caja Fiscal de jubilaciones.

Es a ese mismo poder ejecutivo que pretendió cargar el peso de su ineficiencia sobre los hombros de las y los trabajadores, al que van a pedirle un aumento del 22,3 % en perjuicio de las patronales a cuyos intereses sirve.

La máscara teatral que la dirigencia sindical utiliza en esta farsa ya no engaña a nadie que tenga algo de memoria.

Son los mismos dirigentes que pactaron con el gobierno la ley de Superintendencia de Jubilaciones para facilitar el saqueo de los fondos jubilatorios y allanar el camino a la privatización de seguridad social. Los que no abrieron la boca contra la ley de la Función Pública y de la Carrera del Servicio Civil que pone en entredicho la libertad sindical, los contratos colectivos y otros derechos laborales.

Hipócritamente piden 22,3 % de aumento salarial cuando dejaron pasar como si nada la Ley de mipymes que permite pagar sólo el 80 % del salario mínimo.

Se acabó la función, abajo el telón. Opama la fiesta, eguata tereho.