Palestina | Por Secretaría de Relaciones Internacionales


Franja de Gaza

Más de mil muertes en la Franja de Gaza1, causadas directamente por el ejército de ocupación israelí, desde la entrada en vigor del «alto el fuego» el pasado 10 de octubre de 2025 entre Hamas y el estado genocida israelí, cuyo ejército ahora ocupa el 64% de la Franja de Gaza, superando así el 53% acordado en octubre pasado. 

Queda claro a estas alturas que Israel no va a cejar en su campaña de exterminio contra la nación palestina a menos que se le haga frente, y que para ese fin va a recurrir a todo lo que esté a su alcance. Por ejemplo, la organización israelí pro-derechos humanos Gisha publicó que las fuerzas de ocupación israelíes en la Franja de Gaza siguen vedando la actividad pesquera a la población palestina, matando a quienquiera que ingrese al mar para pescar y así ganarse la vida o simplemente para conseguir qué comer. Según la organización, a mediados de junio 2 pescadores fueron asesinados a tiros, 7 fueron heridos y 14 arrestados.

En su habitual manía genocida, los soldados de ocupación israelíes celebran las muertes que provocan, mientras cuentan con total naturalidad que existe la orden expresa de disparar a cualquier persona (palestina, obviamente). Recientemente, fue asesinado por Israel en un ataque aéreo el periodista palestino Ahmed Samir Mohammed Wishah, que trabajaba para el medio qatarí Al Jazeera Mubasher. Hace unos meses, su hermano fue asesinado también por Israel en un ataque aéreo. A la vez, Israel sigue impidiendo el ingreso a Palestina de periodistas extranjeros. El 11 de junio, la periodista francesa Alice Froussard fue deportada por las autoridades genocidas.

La ocupación israelí se extiende también a Líbano —donde el ejército genocida ocupa alrededor de 15% del país— y a Siria, cuyos Altos del Golán están ocupados por los israelíes desde 1967. El ministro israelí de economía y finanzas, Bezalel Smotrich, ya dijo en marzo que el río Litani debe ser la nueva frontera de Israel con el Líbano, sugiriendo así la anexión del sur de Líbano al estado israelí.

El viernes de la segunda semana de junio, docenas de familias palestinas en Ciudad de Gaza fueron obligadas a evacuar tras la expansión de la línea divisoria en el territorio de la Franja que separa la parte que quedaría ocupada por el ejército israelí de la otra, según un reporte de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA por sus siglas en inglés).

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) advirtió que miles de palestinos y palestinas que yacen todavía bajo los escombros quizá nunca puedan identificarse puesto que las tareas de rescate se dificultan a raíz del bloqueo israelí al ingreso a la Franja de maquinaria y equipo necesarios para ello. Mientras las tareas se atrasen, el tiempo hará que los restos se descompongan cada vez más, pudiendo llegar a estados en que sea imposible a las personas a las que pertenecen.

A ello se suma otro lastre sanitario: la pérdida de audición en infantes palestinos debido a las ondas provocadas por los bombardeos israelíes. Agencias de la ONU advierten un incremento en el número de infantes palestinos en la Franja sufriendo pérdida parcial o total de audición por la exposición a los bombardeos. Según estimaciones de antes y después del inicio de la campaña genocida israelí de 2023, aproximadamente 20.000 pacientes gazatíes presentaban problemas vinculados a la audición antes de que Israel desplegara su guerra genocida, siendo el número actualmente de 40.000 pacientes de acuerdo con trabajadores sanitarios presentes en la Franja. La mayoría de los afectados son infantes.

Al hablar del aspecto sanitario en Gaza no podemos olvidar a su propio personal sanitario. El doctor Hussam Abu Safia, exdirector del hospital Kamal Adwan, sigue prisionero en los campos de concentración israelíes, en los que fue sistemáticamente torturado desde su secuestro en diciembre de 2024. Eso es más de 500 días al momento de la redacción de este material. El miércoles 10 de junio fue presentado ante un tribunal israelí, con notorios signos de tortura, privación de sueño, pérdida de peso y costras en la piel por infecciones, indicativas de la insalubridad en los campos de concentración israelíes. «Mi detención es injusta y arbitraria, y exijo mi inmediata liberación», dijo el médico palestino ante el tribunal del estado genocida que lo está procesando. «Soy un médico que provee atención y cuidados a pacientes, heridos y personas vulnerables en la Franja de Gaza», añadió. Kamal Adwan, el hospital del que era director y en el que fue secuestrado por soldados israelíes en 2024, era el último hospital en funcionamiento en el norte de la Franja de Gaza.

El doctor Hussam Abu Safia vía videollamada ante el tribunal israelí que lo está procesando [foto: Reuters].

Según la organización pro-derechos humanos israelí B’Tselem, a marzo de 2026 aproximadamente 9.446 palestinos estaban secuestrados en la red de campos de concentración y tortura israelí, en la que se abusa sistemáticamente de estos, física y psicológicamente, y donde son sometidos a condiciones infrahumanas. De estos palestinos prisioneros, 351 serían menores (niños). Al menos 84 palestinos, incluido un menor, murieron en los campos de tortura israelíes en los últimos dos años.

Uno de los aspectos más repulsivos es el de los abusos sexuales sistemáticos de los rehenes palestinos por parte de los israelíes, que en su psicopatía irrefrenable recurren incluso a perros entrenados para violar a los rehenes, aparte de otros métodos como revisiones corporales invasivas. Los soldados israelíes en algunos casos proceden a grabar en video estos actos, burlándose de las víctimas.

Ese mismo mes, el parlamento israelí aprobó la legalización de la ejecución por ahorcamiento de  prisioneros palestinos en los campos de concentración israelíes. La organización palestina pro-derechos humanos Al Mezan alertó que estas sentencias podrán ser dictadas sin posibilidad de apelación y sin necesidad de unanimidad de voto de parte de los tribunales.

Israel continúa también impidiendo la salida de pacientes oncológicos de la Franja para su tratamiento en el extranjero. 62 miembros del congreso estadounidense pidieron a Israel que levante las restricciones para la salida de estos pacientes hacia el exterior y que así puedan recibir tratamiento. De acuerdo con estimaciones de la ONU, aproximadamente 11.000 pacientes palestinos con cáncer en la Franja de Gaza aguardan tratamiento. Israel destruyó casi completamente el sistema sanitario de Gaza; entre los hospitales destruidos se cuenta el Hospital de la Amistad Turco-Palestina, único centro sanitario en la Franja que brindaba atención especializada para pacientes de cáncer.

A estas vejaciones se suma uno de los más macabros crímenes cometidos por los israelíes: el robo de órganos. Diario Socialista rememora que, el 5 de agosto de 2024, autoridades israelíes devolvieron al personal sanitario en Jan Younis los restos de 89 palestinos secuestrados por el ejército de ocupación sionista. Los restos fueron devueltos en un contenedor de carga. Los familiares de estos palestinos fallecidos se encontraron con cuerpos en avanzado estado de descomposición, imposibles de identificar sin pruebas de ADN, y en varios casos con ausencia de órganos vitales como córneas, hígado, riñones y corazón, como si hubieran sido extirpados quirúrgicamente. Ya en un artículo publicado en diciembre de 2009, Al Jazeera English se hizo eco de esta práctica israelí.

La entrada de ayuda humanitaria a la Franja es otra violación israelí más. De acuerdo con el acuerdo de alto el fuego de octubre de 2025, Israel debía permitir el ingreso de 600 camiones con ayuda humanitaria diariamente. Sin embargo, en promedio solo entraron 216 camiones por día hasta el momento, y según el Programa Mundial de Alimentos, 77% de la población gazatí padece inseguridad alimentaria.

Mientras tanto, la ONU, a través de su Consejo de Derechos Humanos, se ratificó sobre las acciones de Israel contra Palestina, calificándolas de genocidio al hacer énfasis sobre la matanza deliberada de infantes. Al inicio de su informe, el organismo menciona que desde el 7 de octubre de 2023 solicitaron información o acceso en 13 ocasiones al gobierno israelí, sin que este responda ni una sola vez. En cambio, en el mismo periodo, solicitaron lo mismo al Estado de Palestina en cuatro ocasiones y una vez al Ministerio de Salud de la Franja de Gaza. Los entes palestinos contestaron los pedidos de la ONU en todas estas ocasiones, proveyendo la información solicitada.

Ribera Occidental (Cisjordania) y Jerusalén

El expolio de tierras palestinas no se detiene. El 14 de junio último, en la sinagoga londinense Edgware United Synagogue, la agencia inmobiliaria My Home in Israel («mi hogar en Israel») realizó un evento para ofertar tierras palestinas usurpadas en Cisjordania y Jerusalén.

«¡Nuevo proyecto emocionante a solo 10 minutos de Jerusalén!», dice uno de los volantes repartidos en el evento [foto: Jewish Anti-Zionist Action]

Al ofrecer las tierras, los agentes inmobiliarios evitaban mencionar a Palestina o que son tierras palestinas robadas. En vez de ello hablaban de «comunidades angloparlantes», con pobladores de Estados Unidos, Reino Unido y Sudáfrica. Mientras que el ambiente dentro de la sinagoga era apacible, afuera decenas de personas se manifestaron en contra del evento y la usurpación de tierras palestinas. La policía del área metropolitana de Londres detuvo a 15 manifestantes por «asuntos vinculados al órden público».

Por otra parte, el gobierno israelí ya asignó el primer tramo de los USD 388.000.000 (dólares estadounidenses trescientos ochenta y ocho millones) previstos para la construcción de nuevos asentamientos de colonos israelíes en Cisjordania en un momento en que el terrorismo judío arrecia en aquella región palestina, no solo por parte de los colonos, que cuentan con apoyo de las fuerzas armadas israelíes, sino también de las propias fuerzas armadas israelíes. A comienzos de junio, habían matado a un bebé palestino de apenas 7 meses, y herido a sus padres mientras se desplazaban en su vehículo.

El grupo anti-asentamientos israelí Paz Ahora informó que el gobierno genocida ya había destinado 152 millones de séqueles (51 millones de dólares) para elaborar planes de construcción para 69 asentamientos y puestos de avanzada en Cisjordania.

La fotoperiodista israelí Matan Golan indicó que el actual gobierno israelí ya aprobó, desde que asumió, un total de 103 asentamientos israelíes en Cisjordania, con la intención de partir el territorio en dos y sepultar así de una vez por todas la posibilidad de un estado palestino.

Al mismo tiempo, el gobierno israelí sigue sin transferir a la Autoridad Palestina (gobierno títere de los israelíes en Cisjordania) las recaudaciones impositivas que en virtud de los Acuerdos de Oslo debe recaudar y transferir a aquella.


Nota

  1. Este texto fue realizado durante el mes de junio de 2026. Los datos que se consignan pueden estar desactualizados, ya que la situación en el territorio palestino ocupado cambia cada día y se recrudece la presión. ↩︎