Paraguay | Por Belén López
El Senado aprobó ayer el acuerdo SOFA con Estados Unidos. Esto es lo que implica para cada paraguayo
Este 4 de marzo de 2026, el Senado paraguayo aprobó por 28 votos el acuerdo SOFA (Status of Forces Agreement, por sus siglas en inglés) con Estados Unidos. El texto, firmado el 15 de diciembre de 2025 por el canciller Rubén Ramírez Lezcano y el secretario de Estado Marco Rubio, tiene 14 artículos y regula la presencia de personal militar, civil y contratistas privados estadounidenses en territorio paraguayo.
Lo que sigue son algunos de los puntos importantes y que requieren especial atención por sus potenciales implicaciones. No son todos, el acuerdo completo consta de 14 artículos que pueden leerse en el repositorio del Sistema de Información Legislativa (SILpy).
- Un militar o contratista de EEUU te puede agredir, atropellar o matar en Paraguay y la justicia paraguaya no puede tocarle, se va a su país y listo.
El Artículo 3 del acuerdo autoriza a Estados Unidos a ejercer jurisdicción penal sobre su propio personal mientras esté en suelo paraguayo. El propio canciller lo confirmó ante el Congreso: “El personal de los Estados Unidos va a ser tratado en su país por la Justicia de su país”. Es decir, si un militar o contratista yanqui te hace daño en Paraguay, la justicia local no puede tocarlo. Se lo llevan a EEUU y es ese el sistema judicial que definirá si hay consecuencias o no, vos no tenés ningún control sobre eso. Recordemos los antecedentes de este siglo: entre 2003/2004 y 2014 hubo bases sólidas en el Tribunal Penal Internacional para acusar a agentes de la CIA y soldados estadounidenses por crímenes de guerra. Ninguno fue enjuiciado. El sistema yanqui los protegió.
- No son solamente militares, también civiles y empresas privadas contratadas por EEUU. Todos con inmunidad diplomática. Todos intocables acá.
El Artículo 1 deja en claro que el acuerdo aplica a tres categorías: militares, empleados civiles del Departamento de Defensa, contratistas, empresas y firmas privadas no paraguayas bajo contrato con EEUU. El Artículo 2 les otorga a todos ellos privilegios e inmunidades equivalentes a los del personal diplomático bajo la Convención de Viena de 1961. La Convención de Viena reserva eso a funcionarios diplomáticos.
- Entran sin control, sin impuestos, con sus propios documentos. Pueden contratar lo que quieran en Paraguay sin ninguna restricción.
Los Artículos 4, 5, 6 y 7 lo detallan: no pagan impuestos ni aranceles. Entran y salen con documentación propia, sin revisión adicional. Sus licencias de conducir y profesionales son válidas en Paraguay sin trámite. Sus aviones, buques y vehículos circulan libremente con sólo notificar a las autoridades, sin pagar peajes ni tasas. Y el Departamento de Defensa puede contratar bienes y servicios en Paraguay sin restricciones sobre la elección de proveedores, bajo las leyes de EEUU, no las paraguayas.
- No hay fecha de salida. El acuerdo no establece cuándo se van. Cada operación decide.
El acuerdo no fija ningún plazo máximo de permanencia. El propio canciller lo dijo: “El plazo se va a determinar en cada operación”. La presencia es potencialmente indefinida, sin límite legal, sin fecha de salida garantizada. El encargado de negocios de la Embajada de EEUU en Asunción, Rob Alter, lo confirmó: el acuerdo SOFA no tiene plazo de vencimiento.
Antecedente regional
- En 2004 y 2007, militares y contratistas de EEUU abusaron sexualmente de menores en Colombia. Tenían inmunidad por un acuerdo similar. Se fueron a su país. Nunca fueron juzgados. La madre sigue pidiendo justicia hoy. Este es solo UN CASO y muy cercano a nosotros.
En 2004, el sargento Michael Cohen y el contratista César Ruiz vinculados a la Base Militar de Tolemaida abusaron de una menor en Colombia. Tenían inmunidad diplomática por un acuerdo similar al SOFA. Abandonaron el país libremente. Nunca fueron juzgados, ni en Colombia, ni en EEUU. En 2007, ocurrió otro caso en Melgar, Tolima. Las madres llevan más de 20 años reclamando justicia sin respuesta. Esto no es un escenario hipotético, es un precedente real, documentado, en un país latinoamericano con un acuerdo prácticamente idéntico al que Paraguay acaba de aprobar.
La potencialidad nefasta de este acuerdo no debe tomarse a la ligera. A pesar de lo que coloquen la camarilla de corruptos serviles al imperialismo estadounidense, este acuerdo no beneficia en nada a la clase trabajadora paraguaya y solamente busca asegurar los intereses yanquis en la región, usando al Paraguay como una base para sus operaciones militares. Estamos frente a la nueva forma de intervención, estamos presenciando un Plan Cóndor 2.0. Es importante que la clase trabajadora, el campesinado y los pueblos indígenas nos organicemos contra este Estado construido y manejado por corruptos y narcotraficantes que hoy negocian el país con los Estados Unidos.