Por Oscar Herreros Usher
Este domingo 8 de febrero fue publicado en el diario Abc Color un artículo que, a la vez que se deshace en loas y alabanzas, pretende justificar las medidas del actual gobierno de entrega de los recursos energéticos, así como otros aspectos de su política externa que nos llevan a una posición de sumisión y vasallaje ante el imperialismo norteamericano.
Dado que ese intento trae a colación hechos y datos distorsionados o directamente falseados conviene hacer observaciones y preguntas acerca de los mismos para no caer en las trampas que se nos tienden.
Como es habitual en la argumentación de la derecha, comienza atacando a los críticos. Así, a quienes han denunciado los decretos 5306 y 5307 que establecen de manera ilegal tarifas eléctricas por debajo del costo de la energía, los califica de «expertos en escenarios apocalípticos» y a las y los trabajadores que exigen su inmediata derogación les llama «la mafia sindical de la ANDE«.
La afirmación que da marco a todo el resto del artículo es «la competencia entre las grandes potencias económicas … se centra en dos pilares fundamentales: el control sobre el bitcóin y la capacidad computacional de la IA«. La palabra clave para nuestro análisis es la palabra control. Agrega inmediatamente después: «estas tecnologías disruptivas serán clave para definir la riqueza y el poderío de las naciones en el corto plazo«.
Veamos de qué clase y poderío se trata. La moneda virtual no es más que un activo especulativo, su precio depende del humor de las bolsas de valores que es inestable sobre todo en los tiempos turbulentos que estamos viviendo. En cuanto a la IA, no es más que otra burbuja financiera, así como las punto-com y las subprime que estallaron con consecuencias devastadoras. Definir riqueza y poderío de un país sobre bases tan riesgosas es irresponsable.
Después de informarnos que nuestro país se encuentra en el cuarto lugar mundial de producción de bitcóin con el 4%, lanza su primera humareda de incienso «aquí radica uno de los mayores logros de la administración Peña: en solo dos años, ha posicionado a Paraguay entre las economías más grandes del mundo (EE.UU. y China) y potencias nucleares (EE.UU., Rusia y China)«. Si nos encontramos entre las mayores potencias económicas, ¿por qué el Estado es incapaz de proveer servicios adecuados de educación, de salud, de transporte público y de vivienda a su población, tal como lo hace China, por ejemplo? Si nos encontramos entre potencias nucleares, ¿cómo es que nuestra fuerza aérea no puede obligar a aterrizar a una avioneta de narcotraficantes?
Por otra parte, ¿quién tiene el «control» de ese 4% de producción mundial de bitcóin? ¿Es el Estado paraguayo el que cede la energía eléctrica a precios irrisorios o son las empresas, mayormente extranjeras, que lo producen utilizando energía eléctrica nacional a precio de banana?
El autor afirma que el presidente «destinó 1.000 MW de excedentes energéticos … para atraer inversiones en minería de criptomonedas y data centers» y que eso «ha contribuido aproximadamente con el 0.5% del PIB nacional, demostrando el impacto transformador de esta estrategia«. ¿Qué impacto transformador?; ¿Han mejorado los salarios, la precariedad e informalidad de los empleos, los servicios públicos para la población?: ¿El impacto se traduce en incrementar los beneficios del capital?
Dice también que esa política «ha impulsado la revalorización de propiedades rurales cercanas a subestaciones, donde los precios por hectárea ahora alcanzan cientos de miles de dólares«. ¿Quiénes son los propietarios de esas áreas rurales revalorizadas, campesinos que se dedican a la agricultura familiar, sojeros, ganaderos, narcotraficantes?
Luego se refiere a los famosos decretos 5306 y 5307. Con ellos «Peña juega un ajedrez multidimensional: económicamente: los 1.000 MW adicionales para IA a US$ 37/MWh podrían atraer la mayor inversión extranjera en la historia del país, con un potencial de USD 20.000 millones en los próximos cinco años”.
Los números aparecen como por arte de magia. Hemos demostrado, en base a las tablas tarifarias establecidas en esos decretos que para el caso del decreto 3706 haciendo el promedio ponderado (según la cantidad de horas diarias de punta de carga) que los precios de la energía son los siguientes, en USD por MWh,
500 kV 220 kV 66 kV 23 kV (subest.) 23 kV (linea)
Invierno 24,065 27,527 27,775 28,102 29,853
Verano 24,840 28,413 28,680 28,953 30,757
Repitiendo los mismos cálculos para el decreto 5307 la tarifa media para los meses de invierno (marzo a octubre) es de USD 21,71/MWh y de USD 22,41/MWh en verano,
Esta estructura tarifaria lo que hace es entregar al capital extranjero nuestra energía eléctrica a menos del precio medio que paga la ANDE a Itaipú (USD 30/MWh) o a Yacyretá (USD 28/MWh), eso sin contar los costos de transporte desde los puntos de generación hasta los de consumo. ¿Quién paga la diferencia? La ANDE, por supuesto, privándose de ingresos que deben ser destinados a ampliar y mejorar el servicio.
Según la Itaipú Binacional «la Central Hidroeléctrica ITAIPU suministró al país, a través de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), 25.768 gigavatios hora (GWh) de energía eléctrica, de enero a diciembre del año 2025«. Si tenemos en cuenta que en diciembre de ese año se generaron 4.029 GWh en el sistema de 50 Hz y de los cuales 2.610 (65%) se suministraron a la ANDE, entonces aproximadamente fueron generados en 50 Hz unos 25.768/0,65 = 39.643 GWh durante el año 2025,
Tomemos ahora los números del autor del artículo. Un potencial de USD 20.000 millones en cinco años equivalen a USD 4.000 millones anuales. El precio es de 37.000 dólares por GWh, lo que significa que para generar esa cantidad de dinero es necesario vender 4.000.000.000 / 37.000 = 108.108 GWh cada año, bastante más que el potencial generador completo (50 y 60 Hz) de Itaipú. Los números del autor son un disparate, quizás para inducirnos a asombrarnos de la sabiduría de nuestro presidente.
Sigue la afirmación «el futuro radica en las ‘dark factories’ (fábricas oscuras, como las de China), 100% automatizadas con robótica e IA, operando 24/7 con mínima intervención humana —de ahí el término ‘oscuras’, ya que no requieren iluminación«. Cabe preguntarse, ¿es éste el tipo de empresas tecnológicas que vendrán a generar un montón de empleos de alta calidad?
A continuación el autor muestra su hilacha de extrema derecha: «geopolíticamente: Peña se consolida ‘en la mesa chica’ en foros globales como Davos y como fundador del Board of Peace«. Ese foro en el que anualmente los gobernantes de los diversos países se van a escuchar las directivas de quienes realmente mandan, los dueños de las grandes empresas multinacionales, los poseedores del capital. El Board of Peace que se encargará de construir y explotar ese paraíso turístico en Gaza, luego de consumado el genocidio del pueblo palestino, un territorio en el que aún siguen siendo asesinados niños, mujeres y ancianos porque ese pueblo no se ha rendido.
«Prepara otros 1.000 MW para IA con inversiones estadounidenses, alineándose con la mayor economía mundial y potencia nuclear«, sí, alineándose, agachándose, prosternándose. «Esto no implica vender bananas, sino hospedar infraestructura crítica como el ‘cerebro’ de la IA para EE.UU«, exactamente, para el imperio estadounidense ya que no para las y los paraguayos.
Resalta la alianza con Taiwán, «mientras tanto, Brasil, bajo el gobierno socialista del comunista Lula, queda rezagado con altas tarifas de EE.UU. y baja competitividad«. Cualquier gobierno que intente reducir la carga de explotación de la clase trabajadora es tachado de socialista aunque su modo de producción sea capitalista y todo gobernante que lo encabece es automáticamente comunista. Lea usted cualquier mamotreto neoliberal y encontrará expresiones semejantes.
«Los decretos para IA y minería de bitcoin fortalecen la posición negociadora de Paraguay, respaldada por el ‘garrote y la zanahoria’ del Tío Sam hacia Brasil«. Esto es lo que la extrema derecha siempre pide, intervención yanqui para domesticar a quienes defienden los intereses nacionales; así lo hicieron los bolsonaristas en Brasil y María Corina Machado en Venezuela. Se olvida el autor que los aranceles yanquis fueron retirados por el criminal Trump apenas el presidente Lula asumió una actitud firme exigiendo respeto a la soberanía de su país.
Siguen desatinos e insultos semejantes y no vale la pena distraer la atención del lector con el resto del artículo. Es desagradable y cansador tener que comentar disparates.