Por el que estudió en la universidad pública

Peter Thiel, cofundador de una de las compañías perpetradoras del genocidio palestino, además de violaciones de derechos humanos de migrantes en EE.UU., etc. —Palantir— lleva a cabo su gira en países de Sudamérica. Horas antes de los festejos de la patria, visitó Mburuvicha Róga para avanzar en la posibilidad de instalación de data centers en el país, y de otros negocios que con toda seguridad suponen el control y la represión de la clase trabajadora. Una muestra mayúscula de extractivismo, dependencia y tecnofascismo en la víspera del 14 y 15 de mayo.

Palantir, el ojo que todo lo ve y un anillo para gobernarlos a todos

Pocas semanas atrás, nuestro corresponsal desde el fin de los tiempos, Juan Calma, había aportado a nuestro periódico un pequeño diccionario para comprender esto de la “Ilustración Oscura” que no es sino otro rebranding del fascismo. El humor y el sarcasmo de ayer son hoy una triste realidad que aterrizó más temprano que tarde al Paraguay: la palestinización de toda la periferia —materialización del manifiesto de Palantir, quizá uno de los textos más definitorios de esta década. 

El futurismo reaccionariotérmino acuñado por el teórico Ali Rıza Taşkale— se ha impuesto como la ideología dominante en los países centrales y sus corporaciones. La democracia liberal, sus derechos humanos, su derecho internacional, etc. ya son reliquias del pasado. Gaza es la muestra más patente, y el manifiesto ya lo ha dejado claro.

La intención de instalar centros de datos en países periféricos es la profundización de la subordinación de nuestros territorios. Señala la economista Cecilia Rikap: 

“La invitación de Milei a instalar centros de datos en la Patagonia se parece demasiado a la venta indiscriminada durante el gobierno de Carlos Menem de esas mismas tierras a Benetton. Esta corporación de la industria de la moda extrae lana de ovejas del sur de Argentina para producir ropa en otras partes del mundo que luego vende globalmente. Ni Benetton ni OpenAI o cualquier otra gigante de tecnología que decida instalar su centro de datos en la Patagonia generará allí integración productiva ni empleo de calidad. Se trata solamente de enclaves de extracción de recursos que funcionan en territorio extranjero; como las bases militares estadounidenses, y en algunos casos chinas”

No generan empleo, mucho menos “generan desarrollo” tecnológico. Simple y llanamente extraen recursos —energéticos, ambientales, etc. —. Continúa Rikap: 

“La instalación de centros de datos privados que funcionan cuales bases militares extranjeras en territorio local no indican progreso ni cambio tecnológico. La nube se mantiene hermética, gobernada por las gigantes digitales y no por los gobiernos en donde se instalan sus centros de datos. Estos representan un pliegue (uno más) en el territorio de las periferias que pone en cuestión la asociación entre territorio y soberanía”. 

Por otro lado, el Hondurasgate, el escándalo del momento que desnudó los intereses imperialistas de EE.UU. y de “israel” en la liberación del expresidente narcotraficante hondureño, Juan Orlando Hernández, así como la elección de Nasry Asfura en noviembre pasado, etc. ha resaltado cuál es el destino asignado a América Latina y el Caribe: el mismo de Asia Occidental hace décadas. Es decir, guerras, genocidio y ocupación territorial. 

Aquí el concepto de las ZEDE (Zonas de Empleo y Desarrollo Económico) emerge como un actor central, territorios liberados para el gran capital, impulsados por Peter Thiel y otros multimillonarios estadounidenses en el país centroamericano. Enclaves sin leyes, sin derechos, donde los capitales poseen dominio absoluto sobre las vidas y los territorios. 

En este contexto, las palabras del Jefe de Gabinete Civil de la Presidencia, Javier Giménez, son sumamente tranquilizadoras: «la visión que tiene el gobierno del Paraguay es de recibir a empresarios independientemente de credo, independientemente de opinión personal». Qué bueno que vengan a “construir sus bases o sus plataformas económicas” (sic) para impulsar el desarrollo de estas tecnologías utilizadas para el genocidio de pueblos periféricos.

Así, los recursos energéticos del Paraguay —al borde del colapso en 2030— y otros proyectos extractivos en el Chaco paraguayo serán destinados para forjar el anillo único de poder para someternos a todos. 

One Ring to rule them all.