Invasores de tierras

Editorial del 9 de setiembre de 2021.

Los usurpadores e invasores de tierras son la gran minoría de terratenientes ganaderos y sojeros. Los Cartes, Zavala, Riquelme, Abdo. Y para confundir y seguir dividiendo a las mayorías trabajadoras mienten diciendo que organizaciones campesinas vinculadas a la izquierda son quienes invaden la propiedad privada.

Quienes desde hace décadas vienen invadiendo tierras quieren maquillar su ilegal posesión con nuevas leyes. Son familias que se volvieron millonarias evadiendo impuestos, apoyando al Terrorismo de Estado, la corrupción y el saqueo del stronismo, explotando a trabajadoras y trabajadores sin pagarles lo que plantea el Código Laboral.

El día de ayer, una veintena de organizaciones sociales, políticas, referentes sociales y líderes indígenas sentaron postura sobre los proyectos de Ley presentados por Enrique Riera y Fidel Zavala a través de una nota dirigida al presidente de la Cámara de Senadores expresando el rechazo a los intentos de cambios legislativos que buscan beneficiar a los propietarios de grandes extensiones de tierra en nuestro país, principalmente a aquellos que ocupan tierras de forma ilegal.

En el país con la mayor desigualdad en la distribución de tierras del continente, no se puede seguir apelando a la represión, criminalización y encarcelamiento de la gente como respuesta estatal frente a esa extendida problemática. La enorme concentración de tierras en manos de terratenientes, nacionales y extranjeros, crea un sistema latifundista que priva a miles de familias campesinas, indígenas y de población urbana, de un lugar donde vivir, trabajar y producir. Privación injusta e inhumana, en un país donde si hay algo que abunda son las tierras, por la baja densidad poblacional, pero por el acaparamiento egoísta de los grupos de poder económico, se ha vuelto inaccesible para miles de familias de escasos recursos del campo y de las zonas urbanas.”, señala parte de la carta.

Las trabajadoras y los trabajadores del Paraguay tenemos mayor claridad hoy. Sabemos que los invasores de tierras son las familias millonarias. Una mayor cantidad de trabajadores entiende que el Estado paraguayo es sostenido por millones de obreros y campesinos, pero funciona para los ricos.

Lo que nos sigue costando es lograr entender que nuestra organización debe concentrarse en la defensa de nuestros intereses como clase trabajadora. Ahí seguimos débiles. Los millonarios empresarios, banqueros, terratenientes y politiqueros, siguen aprovechándose de nuestra división y trabajan sobre nuestras motivaciones para que nos interese más el dinero que la dignidad y la solidaridad.

En estos días y semanas el encuentro de organizaciones del campo y la ciudad será de vital importancia para defender los intereses de la mayoría de los habitantes de nuestro país. Trabajadores del sector público y poblaciones que necesitan de las ollas populares, tienen en su contra una ley que está en manos del Abdo Benítez y que debe ser parcialmente vetada. Por otro lado, quienes trabajan en salud y educación les aseguran una cierta cobertura y mantenimiento de sus derechos, con la clara intención de dividir y evitar que la fuerza de las mayorías se exprese en movilizaciones que nos permitan recuperar derechos como el contrato colectivo de condiciones de trabajo, la jubilación, el ajuste del 40% del salario mínimo, la estabilidad laboral, para toda la gente que trabaja, sin excepción. En este marco que se desarrollan las luchas campesinas para evitar la criminalización de las acciones por la democratización de la tierra.

La mayor parte de los males que golpean nuestra vida son producto de la gestión que realizan las patronales desde el Estado y a través de los politiqueros, a consecuencia de la división que generan sobre nosotros, impidiendo que las mayorías trabajadoras podamos ejercer la fuerza arrolladora que tenemos cuando estamos unidos.

Para resistir esta ofensiva que pretende descargar toda la crisis en las espaldas de la clase trabajadora, debemos unir fuerzas y ser muy claros con el origen de estos problemas y con la identificación de los responsables. Esos atajos planteados por personas y organizaciones, muchas de ellas con honestas intenciones, que proponen unidad con empresarios, banqueros, terratenientes, o con sus dirigencias políticas coloradas o liberales, son en realidad desvíos que nos llevan a la desilusión y la desmoralización, muchas veces logrando que gente joven con ganas de luchar, se aleje del esfuerzo diario para construir la nueva sociedad que tanta falta nos hace.

A los invasores de tierras y explotadores tenemos que identificarlos y exigir juicio, castigo y recuperación de tierras y de bienes malhabidos. Debe ser parte de un programa mínimo que solo logrará aplicarse con la participación de las mayorías. A seguir encontrándonos, intercambiando ideas, planificando acciones y avanzando en la organización obrera, campesina y popular.

Portada: Instalación frente a local del Partido Colorado. Marcha del 10 de diciembre del 2020. “Democracia no es igual a stronismo”. Por la recuperación de tierras malhabidas y el juicio y castigo a criminales represores. Foto: Adelante!

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