Política de la miseria y miseria de la política

Editorial del 16 de diciembre de 2020.

En nuestro país el trabajo está cada vez más expuesto a toda clase de atropellos. Derechos como el respeto al salario mínimo, la estabilidad y seguridad laboral, el aguinaldo, el pago por horas extras y el contrato colectivo de trabajo se presentan como privilegios ante las trabajadoras y los trabajadores. La pandemia es aprovechada para generar una nueva “normalidad” de mayor explotación a la clase trabajadora.

Es la política de la miseria, operada desde las patronales, buscando que terratenientes, banqueros y empresarios, no pierdan más que uno de sus varios vehículos, o una de sus varias casas. Es para que puedan tener por lo menos 20 días de vacaciones en vez de los un mes o dos meses a los que estaban acostumbrados, mientras los recortes injustos e ilegales terminan perjudicando la nutrición de niñas y niños, adultos y adultos mayores de las familias trabajadoras, multiplicando las angustias e incertidumbres, debilitando la cadena de relacionamiento social y favoreciendo el aumento de la delincuencia común ante el hambre y la necesidad

La miseria de la política es el otro lado de la política de la miseria. Mientras cargan todo el peso de la crisis en las espaldas de la clase trabajadora, organizan sus robos evadiendo los impuestos, negociando licitaciones para grandes obras con el Estado, robando en cada compra de instituciones públicas y organizando el Poder Judicial para que los multimillonarios bandidos tengan total impunidad para seguir saqueando.

La marcha del 10 de diciembre pasado fue una expresión de dignidad de esa mayoría que busca democracia con justicia social e identifica al stronismo y a la ausencia de juicio y castigo a quienes saquearon, torturaron y asesinaron como los principales motivos para que explotadores y saqueadores sigan gobernando en nuestro país. La Plataforma Social de Derechos Humanos, Memoria y Democracia presentó una serie de exigencias fundamentales para enfrentar la crisis haciendo justicia y redistribuyendo los bienes secuestrados por el stronismo.

Las acciones que se realizaron frente al Panteón de los Héroes, colocando imágenes de heroínas y héroes que dieron su vida por esa nueva sociedad libre y justa, y la acción frente al Partido Colorado reclamando su directa participación y beneficio de buena parte de su dirigencia en la ilegal distribución de tierras a personeros y amigos de la tiranía stronista, además de la continuidad del terrorista y pedófilo Stroessner como Presidente honorario de dicho Partido, son muestras del creciente coraje y la mayor claridad de los sectores democráticos a la hora de construir el estado de ánimo capaz de movilizar de manera masiva al pueblo trabajador del Paraguay para la recuperación de tierras, bienes, dinero y todo lo que le pertenece y fue robado y usurpado por las patronales fraudulentas.

Las binacionales Itaipú y Yacyreta son también parte de esta disputa. El pueblo trabajador aplazó al actual gobierno en las negociaciones con el Brasil por Itaipú. Necesitamos derrocar a este gobierno si queremos aspirar a una negociación mínimamente soberana, ya que este gobierno es continuidad del stronismo entreguista y corrupto.

Las recomendaciones de la Comisión de Verdad y Justicia (CVJ) colocaron centralidad en la creación de una Secretaría Nacional de Derechos Humanos que lleve adelante todo lo resuelto en el Informe Final de la CVJ. Recuperar soberanía sobre Itaipú y Yacyretá forma parte de las recomendaciones de la CVJ, así como recuperar tierras y bienes mal habidos, fortunas, inmuebles, además de juzgar a quienes robaron y cometieron crímenes de lesa humanidad.

Lamentablemente, las organizaciones sociales y políticas democráticas, no hemos priorizado la exigencia en el cumplimiento de estos planteamientos, lo cual merece autocrítica y posicionamiento práctico que demuestre nuestra real intención de recuperar lo que nos pertenece y condenar a ejecutores y colaboradores de esta política de hambreamiento, robo y represión.

Otra expresión de la miseria de la política es que algunos dirigentes que se reclaman progresistas y del campo popular favorecen al descrédito de la política y de proyectos alternativos, construyendo lazos amistosos, almorzando con verdugos de las mayorías trabajadoras, como son, por ejemplo, la familia Samaniego, beneficiaria del stronismo y ejecutora de asentamientos ilegales como el de la seccional N°12, del Partido Colorado, que está ubicada en un terreno público.

Confrontar a la política de la miseria exige barrer con la miseria de la política.

El Juicio y Castigo a saqueadores, torturadores y asesinos, así como la creación de la Secretaría Nacional de DDHH, forman parte de los pasos necesarios para recuperar bienes y tierras malhabidas, y distribuir lo que pertenece a la mayoría trabajadora, construyendo un nuevo Estado dirigido por esa mayoría que todo lo produce, que todo lo financia y que sobrevive siendo injustamente despojada de sus pertenencias.

La agenda de exigencias presentadas por la Plataforma Social de Derechos Humanos, Memoria y Democracia, es una hoja de ruta que puede organizar una sólida unidad que nos permita derrotar la opresión y el saqueo.

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