Crisis sistémica del capital: la decadencia de la civilización burguesa (Parte 2)

*Por Alhelí Cáceres

“Una vez que se ha penetrado en la conexión de las cosas, se viene abajo toda la fe teórica en la necesidad permanente del actual orden de cosas, se viene abajo antes de que dicho estado de cosas se desmorone prácticamente. Por tanto, las clases dominantes están absolutamente interesadas en perpetuar esta insensata confusión. Sí, ¿y por qué si no por ello se paga a los charlatanes sicofantes cuya última carta científica es afirmar que en la economía política está prohibido razonar?”

(Carta de Marx a Kugelmann, 1868)

En la primera parte de esta serie expuesta en el artículo anterior sobre el tema, habíamos abordado una cuestión fundamental, y es, comprender el funcionamiento del capitalismo como totalidad, como sistema, en suma, como un todo. Y comprenderlo como totalidad, no es más que observar el comportamiento de las diferentes ramas de la producción, la formación de los precios, la valorización del valor, junto con la plusvalía y la cuota de ganancia que se genera en el proceso de producción, como parte de ese todo, y no como elementos inconexos, sino como elementos que se condicionan mutuamente y cuyo entendimiento no puede lograrse sin unir todas las piezas del sistema y comprenderlas como parte de una totalidad en movimiento, es decir, no solo como la suma mecánica de sus partes sino asumiendo la relación dialéctica entre sí, su conjugación.

En este sentido, habíamos dicho también que el capitalismo, entendido como sistema, tropieza con límites concretos que dificultan las posibilidades de expansión de la producción capitalista, desencadenando constantemente crisis que golpean con fuerza a la totalidad del sistema económico y social. Hemos visto también que, la decadencia de la civilización burguesa viene manifestándose en la convergencia de varias crisis aparentemente aisladas y por motivos distintos unas de otras, sin embargo, esta es una ilusión, pues parafraseando a Marx, en el capitalismo todo se nos presenta envuelto en un velo de apariencias, por lo que debemos descubrir la esencia del fenómeno y su vínculo como parte de una totalidad.

Marx ha demostrado cómo la ley del valor determina las relaciones sociales que tienen lugar  en el seno de la civilización burguesa; para Marx, la ciencia tiene por tarea, concretamente, explicar cómo se manifiesta la ley del valor. Por tanto, si se quisieran “explicar” de golpe todos los fenómenos que aparentemente se contradicen con la ley, – sostiene Marx – habría que hacer que la ciencia antecediese a la ciencia. (Marx, 1868).

Para las preguntas mencionadas al final del artículo anterior y para las que pretendemos ensayar algunas respuestas, en este artículo daremos cuenta de las causales de la crisis, de las variables que dan cuenta de ello y por supuesto, su relación con la tendencia decreciente de la tasa de ganancia a nivel global.

Antes de avanzar en el ejercicio de descifrar las causales de la crisis, debemos recordar que el capital es nacional por su forma y mundial por su contenido. El capitalismo al mismo tiempo que nace siendo global, también lo hace incorporando a las crisis como parte inherente a su metabolismo, en realidad, como parte inherente al desarrollo de cualquier formación económico- social, pues no debemos olvidar que así como hemos visto desatarse varias crisis a lo largo de la historia del capitalismo, también las formaciones económico-sociales que precedieron al capital, han padecido diversas crisis hasta alcanzar, finalmente, su etapa senil, decadente, siendo sustituidos, o superados por formaciones más avanzadas como resultado de sus propias contradicciones, pues forman parte de su naturaleza y son parte del desarrollo histórico de las sociedades humanas, pensar en el capitalismo como sistema nos lleva a entenderlo a su vez, en su carácter histórico concreto.

En este sentido, desde 1929, el capitalismo ha vivido crisis sistémicas que han afectado al conjunto de la economía global, sin embargo, los medios masivos de comunicación, junto a los más connotados analistas, han tratado de presentarlas como crisis independientes, resultado de políticas económicas “equivocadas”, o esta vez, como resultado de una pandemia. Esta percepción de la realidad es evidencia de la batalla ideológica que la sociedad burguesa ha emprendido en el afán de perpetuar el estado de cosas. Presentarnos la realidad fragmentada  nos ha imposibilitado verla tal cual es, como una totalidad que se encuentra en constante y contradictorio movimiento.

Ahora bien, vayamos a lo que entendemos – partiendo del análisis de Marx – que son las causales de las crisis del capitalismo, y por tanto, a las responsables de su decadencia.

La producción capitalista

“En la competencia todo se presenta de un modo falso, es decir, invertido” K. Marx, 1894

“El economista vulgar no hace, en realidad, otra cosa que traducir a un lenguaje aparentemente más teórico, generalizador, las peregrinas ideas de los capitalistas prisioneros de la concurrencia, y esforzarse en construir la exactitud de estas concepciones”

K. Marx, 1894

En artículos anteriores habíamos señalado que la crisis sistémica tiene como uno de sus principales componentes la disminución de la tasa de ganancia a nivel global, esto, como resultado del propio desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo. Ahora bien, ¿cómo se entiende esto? Cualquier persona entiende que la necesidad del capital no es otra que la de generar ganancias y acumularlas.

Recordemos que la fórmula general del capital es D – M – D’; en donde, D= dinero, M= mercancía y D’= dinero incrementado; esto significa que una suma de valor es colocada en la circulación para obtener de ella una suma de valor mayor. El proceso que engendra esta suma de valor mayor es el proceso de producción capitalista y cuyo valor se realiza en la circulación.

Al capitalista no le interesa cuál será la mercancía o el valor que se vaya a producir, lo que le interesa es ese remanente de valor que deja la mercancía después de haber cubierto el valor del capital consumido para su producción. Es así que el capitalista desembolsa el capital sin preocuparse del papel que las diversas partes que lo integran vayan a desempeñar en el proceso de producción de la plusvalía.

Esto quiere decir que el capitalista sólo puede explotar el trabajo mediante el desembolso del capital y sólo puede valorizar dicho capital constante (gasto de inversión en medios de producción) mediante el desembolso del capital variable (gastos de reproducción de la fuerza de trabajo), es por ello que ambas componentes del capital se le presentan en conjunto. La ganancia del capitalista no se encuentra determinada exclusivamente por el capital variable, sino por su proporción en relación con el capital total, dicho de otro modo, no se encuentra determinada por la cuota de plusvalía sino por la cuota de ganancia. (Marx, 1894:Pp.64)

La suma del valor contenido en la mercancía se encuentra compuesta, por una parte, del trabajo pagado, y por la otra, del trabajo no pagado al trabajador. En este sentido, la plusvalía no es más que ese remanente sobre el capital global desembolsado, de ahí que la cuota de plusvalía se determine a través de esta relación  P/v. La cuota de plusvalía es medida en relación con el capital variable, en tanto que la cuota de ganancia lo es por el capital total, en suma, son dos medidas distintas de la misma magnitud, que expresan proporciones distintas de la misma magnitud.

Ahora bien, ¿por qué la cuota de ganancia es considerada como el factor más importante en la crisis? La cuota de ganancia que obtiene el capitalista determina el proceso de rotación del capital. Esto significa que en el proceso de rotación del capital, este no puede emplearse completamente en simultáneo, necesariamente mantiene una proporción de capital ocioso, sin poder valorizarse, este capital inactivo –como lo llamaba Marx– puede presentarse bajo la forma de capital – dinero, de materias primas almacenadas, de capital -mercancía dispuesta para venderse pero aún no vendida, o de títulos de crédito. Es así que, a menor tiempo de rotación del capital, menor es la cantidad de capital ocioso, y mayor la plusvalía apropiada.

En el proceso de acortar la fase de circulación es necesario mejorar  las comunicaciones, esto ya lo vislumbraba Marx en el Libro III de El Capital (1895), de ahí el vertiginoso desarrollo de los medios de comunicación, del transporte de mercancías,  del marketing y la publicidad, abocados a la tarea de disminuir el periodo de rotación del capital, y cuyo consecuente resultado es el aumento de la cuota de ganancia, otro de los efectos de la disminución del tiempo de rotación del capital es el que ejerce sobre el capital variable, ya que de este modo también se intensifica la acción del capital variable, tal como lo describe Marx en el Libro II de El Capital, Capítulo XVI.

¿Qué elementos afectan a la cuota de ganancia?

Los principales elementos que inciden sobre la cuota de ganancia son las variaciones en el capital constante y las fluctuaciones del precio de las materias primas, ambos, siempre inciden sobre la cuota de ganancia aunque no se registren modificaciones sobre los salarios. En este sentido, el precio de las materias primas se ve afectado por las fluctuaciones en los precios de las materias primas que entran en su construcción o de las materias primas auxiliares que se emplean en su funcionamiento. ¿Por qué influyen? Pues simplemente porque las materias primas constituyen una parte fundamental del capital constante, puesto que, incluso en las ramas de la industria en donde estrictamente, no figuran, sin embargo, intervienen en el proceso productivo materias auxiliares o intervienen como parte integrante de las máquinas, por lo que las fluctuaciones de sus precios afectan proporcionalmente a la cuota de ganancia.

Esto explica a su vez la razón por la que para los países industrializados es conveniente mantener bajos los precios de las materias primas, aun cuando las fluctuaciones en sus precios no se vean acompañadas por cambios en la órbita de la venta del producto, prescindiendo de la relación entre oferta y demanda. Igualmente, es por ello que para la industria más avanzada es importante suprimir o llevar a sus mínimos más extremos los aranceles aduaneros sobre las materias primas. Relacionado a esto, se encuentra el hecho de que el valor de las materias primas y auxiliares es añadido en bloque al valor del producto en que se emplean, mientras que el valor de los elementos que conforman el capital fijo sólo se incorpora en la medida en que se desgastan.

Por todo esto, para la reproducción del capital es de gran importancia el sistema de créditos y el comercio internacional, pues permite ampliar la escala de producción y reproducción capitalista, así mismo, la libre concurrencia permite compensar la cuota de ganancia de los capitalistas, aumentar la cuota de plusvalía y disminuir el valor del capital constante. El comercio mundial permite nivelar las cuotas de ganancia de las diferentes ramas de la producción sobre la base de la ganancia media global.

¿Por qué disminuye la tasa de ganancia?

La disminución de la tasa de ganancia del capital se da simplemente por el incremento gradual del capital constante en proporción al variable, dicho de otro modo, el capital constante va adquiriendo un volumen cada vez mayor, este aumento coincide con el aumento progresivo de la composición orgánica del capital social. La tendencia decreciente constituye una forma propia del capitalismo ya que expresa, entre otras cosas, el progreso o el incremento de la productividad social del trabajo. Es preciso indicar que la disminución de la tasa de ganancia es relativa, no absoluta, y no guarda relación con la magnitud del trabajo ni del trabajo sobrante que se haya puesto en movimiento.

Teniendo en cuenta que el sistema capitalista es al mismo tiempo y esencialmente, un proceso de acumulación, observamos que el desarrollo de la producción y la acumulación de capital exigen procesos de trabajo a escalas cada vez mayores, es así que, el propio proceso de concentración y centralización del capital, lleva implícito el proceso decreciente de la tasa de ganancia, asimismo, el desarrollo progresivo de la producción capitalista, desarrolla al mismo tiempo, la posibilidad de una población obrera sobrante, no como consecuencia de la disminución de la capacidad productiva del trabajo sino porque este aumenta. De ahí se arroja que, a medida que el capitalismo va desarrollándose genera un ejército cada vez mayor de desempleados, de población sobrante, y no por “maldad del capitalista”, sino como resultado objetivo del propio desarrollo de la producción. Esta población relativamente sobrante se ve generalmente, desocupada o subocupada, experimentado bajos niveles de consumo y de renta.

Entre las causas que, según Marx, pueden contrarrestar esta ley se encuentra el incremento del grado de explotación del trabajo, esto puede darse mediante la intensificación prolongada de la jornada de trabajo o  mediante la intensificación del trabajo mismo.

Gráfico 1. Productividad del trabajo y jornada laboral global. Año 2017

Fuente: Foro Económico Mundial (WEF)

Como podemos ver, de un grupo de 35 países analizados, tan sólo 8 presentan una productividad del trabajo alta. ¿Pero qué implica la productividad del trabajo? La productividad de la economía se presenta para el capitalismo como la “única” forma de aumentar la calidad vida. La productividad de la economía, o la productividad total de los factores (capital, tierra y trabajo) se relacionan con la forma en la que se utilizan estos factores de producción siendo el principal determinante del crecimiento económico a largo plazo.

Gráfico 2. Crecimiento de la economía mundial 2010 – 2022

Fuente: Banco Mundial

Como podemos observar, el lento crecimiento de la economía mundial y su estancamiento, recursos naturales y energéticos casi agotados o sobre utilizados, sobrepasando las capacidades de reposición, población obrera sobrante, empobrecida, capitales sobrantes sin poder valorizarse, el elevado nivel de endeudamiento y los elevados niveles de concentración de capitales se presentan como los principales desafíos para las clases dominantes en este siglo, sin embargo, el mayor desafío para la humanidad, en su conjunto, es el de la supervivencia de la especie misma. La pandemia ha revelado los niveles de fragilidad e interconexión del capitalismo, así como ha descubierto sus profundas e insalvables contradicciones.

En cuanto al comercio mundial, el capitalismo sigue siendo presa de su propia irracional racionalidad.

Gráfico 3 Comercio Mundial 2018 – 2019

Fuente: https://www.opportimes.com/el-volumen-de-comercio-mundial-cae-en-el-primer-semestre/. Con datos de Cepal, OMC y World Trade Monitor. Acceso: 26-05-2020

La tabla que precede indica cómo la guerra comercial, las barreras arancelarias, entre otros factores, incidieron en la contracción del comercio mundial ya mucho antes de haberse declarado estado de alerta por pandemia y el consecuente cierre de fronteras y cese de la actividad económica. Asimismo, estos números dan cuenta de la imposibilidad de retornar a ese capitalismo del que hablaba Trump en su discurso presidencial, pues el comercio mundial es absolutamente necesario para garantizar la reproducción ampliada del capital y nivelar las cuotas de ganancias de las ramas de la economía mundial.

Finalmente, la pandemia es resultado del propio metabolismo social del capital, es decir, de la relación existente entre la organización social, la producción y la naturaleza. El elevado grado de degradación social y ambiental, así como la voracidad del capital, que, a sabiendas del peligro de una eventual pandemia, ya antes de finales del año pasado, en donde la Organización Mundial de la Salud, en su informe de 2019, advertía del incremento de brotes epidémicos en las últimas décadas, los gobiernos poco o nada hicieron para prever sus impactos. El capitalismo coloca a la humanidad frente a dos caminos, socialismo o barbarie.


*Alhelí Cáceres es candidata a Magíster en Ciencias Sociales por FLACSO. Licenciada en Economía por la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca, Cuba. Actual Presidenta de la Sociedad de Economía Política del Paraguay – SEPPY, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y pensamiento crítico – SEPLA, investigadora asociada al Centro de Estudios Rurales Interdisciplinarios – CERI, miembro del GT de CLACSO “Estudios Críticos del Desarrollo Rural”, militante del Partido Comunista Paraguayo – PCP, miembro de la Secretaría Nacional de Formación y de la Secretaría de Relaciones Internacionales del PCP.

**Ilustración de inicio: Fernando Vicente, extraído de “Diez días que estremecieron el mundo”.


Un comentario sobre “Crisis sistémica del capital: la decadencia de la civilización burguesa (Parte 2)

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  1. Muchos aprendizajes nos deja el artículo por la fina crítica al modo capitalista de la producción actual. El análisis de la ecuación D-M-D’ nos muestra el poder de la circulación y que cuánto más rápida es, más ganancias genera. La importancia de la comunicación nos recuerda la adquisición de cuantos medios de comunicación posibles en términos de “mega cadena” para viabilizar y apurar la circulación materializando así la suma del valor ampliado. El remate del artículo, una invitación a elegir entre la vida o la muerte

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