Persecuciones y despidos en la prensa paraguaya revelan plan de ataque a derechos laborales

El año 2020 se inauguró de un modo violento para las y los trabajadores de prensa en Paraguay. La política de despidos, recortes y persecuciones evidencia la línea que los empresarios propietarios trazan para reconfigurar el mercado periodístico y de entretenimiento; recortar plazas de trabajo, lesionar derechos y anular beneficios laborales.

Al promediar enero, directivos del diario Última Hora (El País S.A), uno de los consorcios propiedad del empresario A. J. Vierci, anunció verbalmente a una decena de trabajadores y trabajadoras, mayoritariamente periodistas y un alto porcentaje con larga trayectoria y estabilidad laboral, que estaban despedidos. Los forzaba a abrir negociación económica sobre la base de un despido injustificado. Esta acción no estuvo exenta de maltratos verbales, autoritarismo y persecución que instalaban un estado de sicosis al anunciarse una lista de más de 30 que irían a parar a la calle bajo el argumento de la reducción por merma económica. La misma acción alcanzó a otros trabajadores de medios del grupo: La Tele, Telefuturo y Editorial de Revistas.

Lo desatado por este sector empresarial tenía como antecedente, en el ámbito de las empresas de prensa, la treintena (32) de despidos producidos en agosto de 2019 en diversas plataformas periodísticas de ABC Color del grupo Zuccolillo encabezado por la heredera Natalia Zuccolillo. De igual modo tuvo su proyección en los despidos registrados en la primera quincena de febrero de 2020 en el diario La Nación y Crónica, del grupo Cartes (del expresidente Horacio Cartes administrado por su hermana Sara Cartes).

Esta política de despidos de igual modo alcanza a varios otros medios menores y evidencia la línea que los empresarios propietarios trazan para reconfigurar el mercado periodístico y de entretenimiento; y recortar plazas de trabajo, lesionar derechos y anular beneficios laborales en condiciones materiales y humanas conduciendo la situación a condiciones cada vez más precarizadas.

Esta arremetida de las patronales periodísticas, que constituye una de las oleadas más duras conocidas en los últimos 15 años, apunta además a debilitar la fuerza organizativa y de protesta de los trabajadores de prensa. El Sindicato de Periodistas del Paraguay, cuyo poder y capacidad se halla en la actualidad mermada, fue perdiendo su masa de asociados –que no logra renovar-, entre ellos a importantes referentes en sus comités de base en los núcleos de labores y trabajadores con estabilidad laboral que permiten siempre mantener contrapeso ante los patrones y sus directivos representantes.

Aparte del ataque a la estabilidad laboral, que es uno de los rasgos más notorios en esta ola de despidos, en algunos casos impidieron que los afectados alcancen los 9 años, los contratos colectivos de condiciones de trabajo en las empresas de diarios no quedaron fuera de la crisis. Muchos de los beneficios allí institucionalizados vienen sufriendo inobservancias o congelamientos cuando no retrocesos. Esto recrudece con incumplimientos directos que se producen además en la Radio Ñandutí donde existe el único contrato colectivo en radio, y cuyas acciones mayoritarias hoy están en manos del grupo Cartes. Hace unos 20 años que no se logra renegociar estos instrumentos de derecho laboral.

Los consorcios de prensa, dentro de los que existen grandes concentraciones, aun cuando la Constitución Nacional establezca límites, actualmente se reparten la plaza y a la vez responden a la hora de ajustes contra los trabajadores a medidas comunes que son una suerte de código de honor para callar e invisibilizar las denuncias del Sindicato, las de los trabajadores en protesta y sus reclamos.

De acuerdo al mapa de medios de la Revista Plus Research actualizado hasta enero del 2020, hay 10 grupos económicos que concentran 57 medios de comunicación de diversa naturaleza y plataforma (desde periódicos impresos y plataformas digitales hasta emisoras de radio y canales de aire): A. J. Vierci y Horacio Cartes, encabezan la lista con 12 medios cada uno, le siguen Javier Bernardes, Ángel González, Natalia Zuccolillo, Norman Harrison, Christian Chena, Humberto Rubín, Ángel Aguilera y Fernando Rodríguez. Estos se reparten el mercado nacional y generan la sobreexplotación de los trabajadores para producir contenidos para los diversos medios de sus patrones por un mismo salario o eventualmente con miserables adicionales.

Los despidos que se vienen produciendo y que se anuncia seguirán con algunas pausas, conducen a este otro escenario de ser trabajadores para diversas firmas de un mismo propietario y con un solo salario en condiciones de precariedad total e insalubridad mental. En este estado de cosas la única garantía posible es la reorganización de los trabajadores del sector y la contraposición de acciones y medidas que permitan revertir los despidos, mejoren la situación material de trabajo y garanticen los derechos conquistados, en condiciones dignas y humanas.

Comité Obrero Timoteo Ojeda

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