EDITORIAL. Es un cuento chino pretender combatir y eliminar la mafia sin eliminar el capitalismo, pues el protagonismo de la mafia es la ineludible expresión del capitalismo en decadencia. El problema no es neoliberalismo, el problema no es la mafia, el problema no es la corrupción. El problema es el modo de producción capitalista, cuyo desarrollo ha entrado en decadencia pronunciada, haciendo de la especulación financiera y parasitaria, su principal fuente de ganancia.
EDITORIAL. Entregando patrimonio al capital extranjero, falseando datos en sus declaraciones juradas, tranzando con mafiosos, recortando derechos laborales, desalojando y reprimiendo ilegalmente a familias trabajadoras del campo y la ciudad, aplicando de manera mediocre los presupuestos de cada ministerio y negociando fraudes desde el Estado, este gobierno hizo del saqueo, la entrega y la represión sus principales signos.
EDITORIAL. La mezquindad de los dueños de grandes empresas se refleja en la actual propuesta de Estado y en la criminal locura de pretender reformarlo en este momento, cuando lo que menos se puede garantizar es la activa participación de la ciudadanía en el debate sobre el principal instrumento organizador de las relaciones sociales y productivas, el Estado.
EDITORIAL. El gobierno del fraude reproduce la esencia de la vieja frase “haz lo que yo digo no lo que yo hago”. Dice que habrá cobertura de internet para casi el 100%, dice que les llegará los recursos a todos, dice que logrará salvar el año lectivo con las clases virtuales, pero en la práctica inicia dichas clases sin incluir a los actores protagonistas de este desafío, que son docentes, estudiantes y familiares o tutores de estudiantes.
EDITORIAL. A la explotación, a la corrupción, a la haraganería, a la indiferencia, a la represión orientada por las patronales desde su gobierno del fraude, le oponemos la fuerza aleccionadora de la clase trabajadora organizada.
EDITORIAL. Un Estado que funcione para garantizar salud, pan y trabajo solo podrá existir si es construido y administrado por las trabajadoras y los trabajadores. Ya tenemos suficiente experiencia con este Estado de empresarios, banqueros y terratenientes.
EDITORIAL. Las patronales son las grandes responsables de esta pandemia. Es su lógica de acumulación capitalista y de mercantilización de todos los aspectos vitales la que nos pone en situaciones de peligro global en pleno auge de la ciencia y la tecnología. Pero las patronales no solo niegan su responsabilidad, además están trasladando los costos de esta crisis sobre las espaldas de la clase trabajadora.
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