94 años contra la corrupción y el saqueo de las patronales

Por Najeeb Amado

Claro que podría colocar como título algo positivo, hablar de estos 94 años en defensa de la vida, de la naturaleza, de la libertad de asociación y producción. 94 años en defensa de la justicia, de la sana alimentación, de garantizar el derecho a la igualdad de oportunidades para que todos los seres humanos podamos desarrollarnos en plenitud. También podría decir que se cumplen 94 años de lucha tenaz por el reconocimiento a las trabajadoras y los trabajadores en su capacidad de producir los alimentos, las viviendas, las ropas, los caminos, los transportes, los medicamentos, la tecnología, las luces, en fin todo lo que nos rodea, y por la comprensión de que los dueños de empresas, fábricas, grandes tierras y bancos, no producen nada de lo que mencionamos y que por eso, hablar de democracia es hablar de un gobierno dirigido por los trabajadores, es hablar de empresas dirigidas por los trabajadores, sin explotadores que se benefician de ese trabajo colectivo, en fin, es hablar de 94 años de lucha por un gobierno de las mayorías. Y, como ya leyeron, no solo podría decir. Lo digo porque es verdad.

Sin embargo, creo importante colocar como título la característica de nuestro Partido, de oponerse radicalmente a la corrupción y el saqueo de las patronales desde su fundación, el 19 de febrero de 1928 a esta parte, con miles de comunistas que sufrieron persecución, cárcel, tortura, exilio y, en muchos casos la muerte, incluyendo a grandes dirigentes que fueron secuestrados y desaparecidos, sobre todo por la tiranía fascista, terrorista y saqueadora dirigida por Stroessner y tutelada por los EEUU.

El Partido Comunista Paraguayo (PCP) tuvo directo protagonismo en la creación de la Confederación Nacional de Trabajadores en 1936. De hecho, el PCP participó activamente en la Revolución de febrero del ’36. Durante la década del ’40, nuestro Partido dirigió a la clase obrera desde el Consejo Obrero del Paraguay y fue parte activa de la Guerra Civil del ’47, buscando instalar un gobierno democrático que desarrolle la Reforma Agraria, defienda la soberanía y fortalezca el poder obrero. Así podemos ubicar el protagonismo de las y los comunistas durante la tiranía de Stroessner, en la huelga general del ’58, las protestas estudiantiles del ’59, la organización de la lucha armada a finales de los ’50 e inicios de los ’60 y una tenaz oposición a la política antinacional y antipopular de corrupción, saqueo y terrorismo de Estado, ejecutada por la tiranía stronista. La heroica resistencia comunista se reflejó en el hecho constatado por la Comisión de Verdad y Justicia, que ubicó al PCP como la organización más perseguida por el gobierno de Stroessner.

También se destaca la comprensión del PCP acerca de la vida en común que tenemos las trabajadoras y los trabajadores de todo el mundo. Un obrero paraguayo tiene mucho más en común con un obrero inglés o argentino, o boliviano, que con Cartes, Vierci, Abdo o Zuccolillo. Esta comprensión tuvo expresiones prácticas como la participación de comunistas paraguayos en la Guerra civil española y también en Francia, en el contexto de la 2° Guerra Mundial.

Tal como tituló el camarada Antonio Bonzi en su libro “Proceso histórico del Partido Comunista Paraguayo”, el nuestro es un itinerario de luces y sombras, de aciertos y errores. Muchos de los errores estuvieron relacionados al movimiento comunista internacional y las razones de Estado de la Unión Soviética, que condicionaron la acción de muchos Partidos Comunistas en sus respectivos países. Otros errores importantes de nuestro Partido se dieron a consecuencia de la excesiva centralización en las decisiones, muchas veces concentrada en una sola persona, como se dio en algunos pasajes del periodo liderado por Óscar Creydt y en otros momentos, en general con la clandestinidad como elemento común; o en las dificultades para desarrollar una política de cuadros más profunda en cuanto a formación ideológica.

Como la política es muy dinámica y la fuerza de los explotadores, desde hace décadas viene combinando el terror con la seducción, el uso de la fuerza con la universalización de su ideología y cultura, nuestras limitaciones en estos 94 años, en no pocas oportunidades se quedaron muy expuestas, como en el apoyo breve a José Félix Estigarribia, o las dificultades para movilizar con mayor decisión a la clase obrera en la Guerra civil, o las infiltraciones que no pudimos identificar durante la tiranía fascista y que generaron muchos camaradas caídos en prisión, torturas, exilio, muerte y desaparición. También debemos ubicar las gravísimas consecuencias de la deficiente preparación para la lucha armada, como otro de los momentos sombríos en la rica historia de nuestro Partido, así como las divisiones que no supimos administrar en diferentes momentos de nuestra historia.

Así también, las luces fueron muy potentes, como ya lo citamos desde mediados de los años ’30, como también en la organización de miles de obreros durante la década del ’40, así como la tenaz y ejemplar resistencia antifascista dentro y fuera de nuestro país, o la continuidad del Partido, del 89 a esta parte, con una honestidad a toda prueba en sus militantes, así como el coraje intacto para denunciar los atropellos, identificar al enemigo e insistir en una estrategia revolucionaria para derrocar al modo de producción capitalista y construir el socialismo-comunismo con economía planificada en función a las capacidades del territorio y la población, así como en relación a las necesidades de quienes habitamos el Paraguay. Y a toda esta lucha, las y los comunistas la hemos envuelto con la belleza de la Guarania, creada por el comunista José Asunción Flores, y con los versos de Carmen Soler, Elvio Romero y otros grandes artistas que han legado al pueblo paraguayo la satisfacción estética y la felicidad que la lucha tenaz necesita para persistir.

Actualidad y recuperación de atributos

Nuestro Partido tiene una historia colmada de héroes y heroínas. La dirigencia histórica que sobrevivió a las décadas de terror y saqueo stronista, volvió al Paraguay apenas cayó el tirano. Así, desde el ’89, Ananías Maidana y Luis Casabianca fueron el rostro más visible de un grupo de camaradas que resolvió reconstruir el Partido Comunista Paraguayo. A esta militancia y dirigencia le debemos la continuidad del PCP, así como la que no pudo ver la caída de Stroessner, desde febrero del ’28 suma su acción política como ejemplo de lucha, disciplina y entrega a la revolución mundial.

Con luces y sombras, los esfuerzos de reorganización del PCP en nuestro país produjeron la adquisición de un local propio para su funcionamiento, el cual es un enorme legado para la actual militancia. Como reconocemos en las tesis de nuestros dos últimos Congresos (2016 y 2021), la dirigencia histórica encabezada por Maidana, fue recibida por todos los sectores democráticos, como una dirigencia heroica. Y consecuentemente, nuestro Partido fue identificado como un Partido heroico. Con ese aditamento sumado a la vocación unitaria de las y los comunistas, la principal tarea del PCP fue la de aportar a la articulación de las direcciones sociales y políticas del campo popular, con la tarea de desarrollar una Revolución democrática, agraria y antiimperialista, con orientación al socialismo. Las exigencias de dicha tarea y la escasa cantidad de militantes comunistas, favorecieron la concentración en el esfuerzo de articulación y la poca atención al trabajo de base para recuperar fuerza obrera y lograr una síntesis política de nuestro Partido como organización de las mayorías trabajadoras. Tardamos mucho tiempo para identificar el error de no concentrar a nuestra mejor militancia en el trabajo de base sostenido para fortalecer al movimiento obrero, al movimiento campesino, estudiantil, territorial, indígena. Cuando ocurrió el Golpe de junio del 2012, la crisis nos explotó en nuestras caras por la incapacidad de frenar la avanzada restauradora y terrorista.

Con el 8° Congreso nos propusimos recuperar nuestros atributos. Esto significa fortalecer el funcionamiento orgánico, la disciplina consciente, la inserción en la clase obrera como prioridad, la formación ideológica más sostenida y organizada, con política de masas y política de cuadros para desarrollar el proyecto de las trabajadoras y los trabajadores con una estrategia revolucionaria socialista-comunista.

Hoy tenemos un funcionamiento orgánico mucho más sólido que hace seis años atrás, el desarrollo de la disciplina es una muestra de ello, así como la inserción en la clase obrera creció como no lo había hecho desde el ’89 a esta parte. Tenemos una escuela de formación con programas que se ajustan de acuerdo a la experiencia acumulada. Funcionan el programa para aspirantes a ingresar al Partido y el programa para militantes orgánicos. Estamos trabajando sobre un programa de estudios estratégicos para camaradas con responsabilidad en la dirección nacional, denominada Comité Central. Entendiendo esto, nuestro trabajo social se enmarca en una simultánea política de cuadros y de masas con énfasis en las mujeres trabajadoras y en la juventud trabajadora, comprendiendo que la crisis que tenemos en el campo popular ubica como principales responsables a quienes integramos las direcciones sociales y políticas de las organizaciones, y que somos muy mayoritariamente hombres adultos. Las direcciones sindical, territorial, estudiantil, ideológica, de Derechos Humanos, de Relaciones Internacionales, financiera, de ¡Adelante!, están encabezadas por mujeres en nuestro Partido, lo cual es otro signo de avance importante.  La dirigencia comunista surge de la lucha del pueblo, y la relación de construcción mutua entre dirigencia y militancia social y política es el principal alimento para que la musculatura de nuestra organización vaya aumentando ordenadamente.

Nuestra estrategia revolucionaria exige mucha preparación para despertar el máximo de ingenio, coraje, planificación y reconocimiento de su propia fuerza en las mayorías trabajadoras. Hablamos de una estrategia que debe ser revolucionaria porque la crisis del sistema capitalista genera embrutecimiento en las patronales insaciables que, ante la reducción de sus ganancias, descargan el peso de la crisis en las espaldas de los trabajadores, con un proceso de precarización laboral en donde la estabilidad laboral, la seguridad social, la jubilación, la libertad sindical y varios otros derechos laborales conquistados gracias a luchas importantes, se vienen perdiendo. Para enfrentar este escenario, tenemos la plena certeza de que la clase trabajadora debe construir una síntesis y referencia política revolucionaria. Y el Partido Comunista Paraguayo ha venido recuperando sus atributos para ser esa opción de síntesis y referencia política revolucionaria para las trabajadoras y los trabajadores.

La unidad requiere de una profundidad revolucionaria para superar la crisis. Cuesta mucho, sobre todo por las limitaciones ideológicas y la hegemonía cultural del capitalismo, que se expresa en resignación e individualismo consumista. Desmontar la organización de las patronales sobre las mayorías trabajadoras para construir una organización en función a los propios intereses de la clase trabajadora es el desafío inmediato en el que estamos inmersos.

De cara al 2023, necesitamos unificar las fuerzas para frenar el avance de la mafia conservadora que dirige el Paraguay y su Estado. Sabemos que no será fácil y que la crisis del capitalismo nos obliga a luchar por una revolución, como también sabemos que los pasos unitarios sólidos, como decía el camarada Gramsci, con el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad, permitirán el crecimiento del factor subjetivo revolucionario en la clase trabajadora de la ciudad y del campo.

Estos 94 años que estamos cumpliendo nos interpelan para mejorar nuestra labor y nuestra relación permanente en nuestros lugares de trabajo, de vivienda y de estudio, buscando aportar el factor subjetivo revolucionario y el programa que estimule y sume a millones de trabajadoras y trabajadores en la identificación de su Partido Comunista como la herramienta más efectiva para luchar con esa felicidad que solo nos puede dar la dignísima oposición a todas las formas de opresión.

Salud a la militancia del Partido Comunista Paraguayo

¡Que viva la alianza social obrera, campesina y popular!

¡Unidad amplia y profunda por el socialismo!

*Najeeb Amado es Secretario General del Comité Central. Miembro de la Comisión Nacional de Ideología.

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