Panteón de los vivos

Memoria del Futuro | Por Bernabé Penayo*

Trataré de relatar una historia dramática y a la vez heroica de un grupo de hombres revolucionarios que tuvieron la desgracia de caer detenidos en su carácter de dirigentes del Partido Comunista Paraguayo bajo la dictadura de Alfredo Stroessner, autoproclamado campeón mundial del anticomunismo.

Ocurrió en 1958, cuando son detenidos importantes dirigentes del PCP, Antonio Maidana, Julio Rojas, Alfredo Alcorta y Ananías Maidana, todos ellos, recluidos en la comisaría Tercera de Asunción.

Stroessner trató de ser un alumno aplicado de los servicios de inteligencia norteamericanos, quienes asesoraban en técnicas de interrogatorio, torturas y cómo mantener detenidos a los prisioneros políticos para destruirlos física y moralmente, dando directivas precisas para la construcción de una celda especial en la Comisaría Tercera, donde ningún ser humano pudiera soportar mucho tiempo. En este calabozo se alojaría a los dirigentes comunistas. El habitáculo se encontraba pegado a la cocina de la Comisaría, donde funcionaba una caldera a leña para cocinar, lo cual elevaba la temperatura alrededor de los 50 grados de calor, sin luz ni ventilación. Tenía una dimensión de 2 metros por tres. Allí estaban hasta 8 prisioneros. Allí sobrevivían, allí estaba su dormitorio, su comedor, su baño. Durante años sin ver el sol, cuentan que el calor era tan intenso que no paraban de sudar en todo el día y debían exprimir en el wáter cada cierto tiempo la toalla o trapo que usaban para secarse. Ese lugar fue conocido como el “panteón de los vivos”.

Antonio Maidana, Julio Rojas, Alfredo Alcorta y Ananías Maidana.

Allí sobresalió la figura de Antonio Maidana, cuyo liderazgo fue fundamental para mantener la capacidad de resistir con firmeza semejantes condiciones de prisión. Primero para establecer reglas mínimas de convivencia de esa pequeña sociedad que se generó en aquel sitio de reclusión y exterminio. Los camaradas dirigieron la organización del tiempo en prisión como verdaderos revolucionarios. Se establecieron horas para dormir, para levantarse, para hacer ejercicio, para clases de matemática, geografía, gramática, historia, horas para recitar poesía.

Hacer ejercicio físico en una habitación de 3×2 donde se hacinaban 8 prisioneros, sin ventilación, sin luz, con 50 grados de calor, parece una locura, sin embargo, la consigna era que todo el que pudiera moverse, tenía que realizar el ejercicio, aunque sea mínimo, para sostener la disciplina, generar el hábito, aumentar la capacidad de resistencia.

Como no tenían lápiz ni papel, ni ningún otro elemento para escribir, en los días y horas asignados para desarrollar los cursos de las materias citadas, quien hacía de profesor escribía tácitamente en la pared o en el piso. Podría decirse que ya en aquella época experimentaron clases virtuales los camaradas. El aislamiento con el mundo exterior era casi total, de todos los sucesos que acontecían en la familia, en la sociedad, en el país y en el mundo. Con los únicos con quien podían cruzar algunas palabras, era con sus verdugos. Quienes casi permanentemente proferían amenazas de muerte y provocaciones con el objeto de destruir la moral de los prisioneros.

La alimentación y la salud, como podrán imaginar, era de lo más grave y difícil.  Con el transcurrir del tiempo en las condiciones descriptas, se iba deteriorando la salud física de los camaradas y obviamente no tenían ni médicos, ni medicamentos.

Antonio Maidana comprendió perfectamente que había que encontrar la forma, crear el mecanismo para mantener la moral y la fuerza necesaria para resistir. Para ello, era necesario cultivar todo lo positivo que tiene el ser humano y todo lo que los unía en la lucha por vencer la explotación y la opresión.

En el caso de los camaradas que compartimos prisión, teníamos en común nuestra ideología comunista como un lazo de unidad indestructible. Es así como comunistas de la talla de Alfredo Alcorta, Julio Rojas, Ananías Maidana, Severo Acosta, Aveiro, entre muchos  otros, compartían la convicción consciente de que aquello que estaban viviendo era parte de la lucha de clases; y que portaban las banderas de la clase obrera, del campesinado, de los estudiantes y de todo el pueblo en la dura y difícil lucha por terminar la sociedad capitalista y construir un mundo nuevo, el socialismo y el comunismo. Su ideología revolucionaria y su organización comunista les hicieron invencibles hasta el punto extremo de poder soportar aquellas condiciones con la dignidad intacta y así enfrentar la represión más dura de la dictadura stronista asesorada por la CIA.

De esa forma sobrevivieron durante años, hasta que un día se rompió la rutina debido a la presencia en el país de una delegación parlamentaria chilena que venía interesándose en la situación inhumana de los presos políticos del Paraguay, y en particular de los detenidos en el Panteón de los Vivos de la Comisaría Tercera de Asunción. Se habían enterado de tales condiciones gracias a la gran campaña de solidaridad internacional desarrollada por los Partidos Comunistas del mundo, organizaciones de DD.HH y la tenacidad de los familiares, el Consejo Mundial de la Paz, donde José Asunción Flores y Elvio Romero eran miembros plenos.

La presencia de la delegación internacional significó un gran dolor de cabeza para el tirano. Los parlamentarios chilenos solicitaron al ministro del interior poder visitar en su lugar de prisión a los detenidos en la Comisaría Tercera de Asunción, alegando contundentes argumentos. Y finalmente, después de mucho titubeo, el régimen dio la autorización. Poco antes, los presos políticos de la Comisaría Tercera reciben la inesperada y violenta visita del hijo de Stroessner, que a los gritos exigía al comisario las llaves del calabozo para entrar y matar a todos los comunistas que estaban allí. Una vez superado este incidente, llegó la delegación parlamentaria chilena. La policía ordena a Maidana, Alcorta y Rojas, bañarse y vestirse para recibir la visita. La respuesta categórica de los tres camaradas es “si vienen a visitarnos que entren hasta aquí, para que vean en qué condiciones estamos”. Nuevamente una pulseada entre los parlamentarios chilenos, el ministro del interior y la policía, que por nada del mundo querían que los parlamentarios vean las condiciones de la prisión en el llamado “panteón de los vivos”.  Finalmente la dictadura cede y los parlamentarios logran ingresar hasta el calabozo donde se encuentran con los prisioneros comunistas más célebres de aquel tiempo.

El calor, la falta de ventilación y el hacinamiento generaron un ambiente nauseabundo que los parlamentarios no podían soportar. Lo primero que pregunta la delegación es “cuántas horas llevaban encerrados allí”, para quedar pasmados tras la respuesta de los presos que llevaban años en aquel infernal calabozo.

Después de esta visita y la campaña internacional de denuncia sobre las condiciones infrahumanas en que estaban los presos políticos del Paraguay, y en particular los que estaban en la Comisaría 3ra., también llegó al país una delegación de la Cruz Roja Internacional, para verificar las denuncias sobre violación de los DD.HH. Y fue después de esta visita que se los saca del Panteón de los vivos y se los traslada a otra celda más grande, con una reja que daba a un patio, donde por fin algo de ventilación tenían. A dos metros de la puerta reja había un paredón de seis metros de altura, hasta allí llegaba su visión del mundo exterior. En esta nueva celda se les proveyó colchón y se regularizó un poco más las escasas visitas de familiares que se les permitía. Esto sucedía en los primeros años de la década del 60.

1978, Cuba. Alfredo Alcorta, Antonio Maidana y Julio Rojas, tras su liberación, llegando a Cuba en donde son recibidos como héroes, después de 20 años presos en los calabozos de Stroessner. Archivo Adelante!

En julio y agosto de 1973 se realizó el décimo Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Berlín, capital de la República Democrática de Alemania, organizado por la Federación Mundial de Juventudes Democráticas. Me cupo el honor de integrar la delegación paraguaya en representación de la Federación Juvenil Comunista, junto con compañeras y compañeros de otros sectores políticos que estábamos en la lucha contra la dictadura stronista. En la inauguración, que se realizó en un estadio con más de 50 mil personas de todo el mundo, la delegación paraguaya ingresó al lugar con tres carteles escritos en español, inglés y alemán, con la consigna “Libertad a los presos políticos más antiguos de América latina: Antonio Maidana, Alfredo Alcorta y Julio Rojas”. Una ovación impresionante fue la respuesta. El evento fue trasmitido en directo a casi todos los países de Europa.

El 30 de noviembre de 1975, fui secuestrado de mi domicilio por agentes del Departamento de Investigaciones, al mando del sádico Pastor Coronel. A fines de febrero del  76 me transladan a la Comisaría 3ra. de Asunción,  donde compartí  prisión con estos camaradas heroicos que con tanto valor y firmeza habían resistido a las condiciones más terribles que impuso la dictadura fascista de Stroessner.

Del Archivo del Terror.


*Bernabé Penayo es miembro del Comité Central del Partido Comunista Paraguayo, histórico dirigente sindical e imbatible luchador contra la tiranía fascista de Stroessner.

**Los camaradas Maidana, Alcorta y Rojas fueron liberados en 1978, tras una intensa campaña internacional. En 1980, Antonio Maidana fue secuestrado y desaparecido en Buenos Aires, en el marco del plan regional de exterminio coordinado por EEUU, conocido como Plan Cóndor.

***Imagen de inicio: 1978, Cuba. Julio Rojas, Antonio Maidana y Alfredo Alcorta, tras su liberación después de 20 años presos en los calabozos de Stroessner, junto a su camarada Manuel Ramos, entonces exiliado.

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