El stronismo sigue respirándonos en la nuca

Apuntes desde la generación post-golpe

Por Ariel Prieto

Eric Hobsbawn, en su extensa “Historia del Siglo XX”, afirmaba que la destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo XX. Sin duda, el siglo XX heredó al siglo XXI este fenómeno, para muchos adolescentes y jóvenes el gobierno de Alfredo Stroessner forma parte de la prehistoria. Sin embargo, este fenómeno no se circunscribe únicamente a los nacidos en la década del 2000, hay quienes fueron jóvenes en la década de los 60 y olvidan acontecimientos completos y eventos puntuales de la larga noche que duró 35 años y no sólo se aliaron, sino forman parte del gabinete de los herederos.

Muchos de estos jóvenes de los 60, hoy luchan por la destrucción de este pasado, formando alianzas o integrándose al concierto de ONG´s solventadas por los Estados Unidos a través de la embajada de este país en Asunción. Y cumplen a rajatabla los lineamientos políticos de quienes, a mediados del siglo XX, financiaron el terrorismo de Estado, y que hoy sacan a relucir a la comunidad internacional una dudosa lista de países que supuestamente financian el terrorismo internacional, entre los que figuran Venezuela, que cometió el pecado histórico de nadar sobre petróleo y de Cuba, que tan cerca de dios se declaró atea.

Contra estos mercaderes del templo, que cambian la verdad y mitigan la tortura y el saqueo por una estampita de Benjamín Franklin, es que tenemos la intención de sumarnos a la -felizmente- gran cantidad de palabras que buscan sacudir el polvo de mentiras y desinformación que se asentaron sobre nuestros pupitres.

En el Paraguay, el imaginario anticomunista se fortalece durante el periodo stronista con elementos a los que recurre este, que se encuentran en un proceso histórico anterior a su existencia. La construcción de este discurso apela a una tradición aislacionista-defensiva que parte de la amenaza externa para configurar la frágil nación paraguaya y crea un enemigo común unificador. Este elemento que permeó la construcción del Estado Nación, logró ser masificado a través de las instituciones, los aparatos de represión y coerción y los medios de comunicación, siendo parte, aún hoy, del discurso de actores claves del Partido Colorado.

Ascenso y sumisión de Stroessner

La ascensión a la presidencia del tirano Alfredo Stroessner en 1954, por la vía del golpe de Estado, significará toda una reconfiguración del mando y del poder en el Paraguay. El desplazamiento de figuras políticas dentro del propio Partido Colorado y el control de las Fuerzas Armadas, que cumplió la función de árbitro distribuidor del poder en los conflictos que se produjeron dentro de la élite colorada y al interior de la sociedad civil y se sometieron a la voluntad autocrática del tirano, fueron parte del fuerte trabajo de reorganización de las facciones confrontadas dentro del partido que tuvo su primera síntesis a un año del golpe a Federico Chaves. La reestructuración del cuerpo del ejército y su inmediata profesionalización respondieron a la necesidad de fortalecer un aparato represivo que trabaje en función al sistema de pactos interamericanos, de defensa continental y de coalición militar hemisférica, liderado por los Estados Unidos de América.

Para la aplicación del plan de saqueo en función a los intereses del imperialismo norteamericano y la consolidación del rol dependiente del Paraguay en el sistema capitalista mundial, el stronismo debió lograr la cohesión de las fuerzas políticas al interior del partido colorado y dentro de las Fuerzas Armadas. En el plano internacional, fue fundamental la reafirmación de la alianza con el imperialismo. Estos acuerdos fueron primordiales para la aplicación de la doctrina anticomunista y la legitimación del Estado autoritario. Uno de los más importantes pactos es el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) firmado ya en 1947 y refrendado durante el stronismo, en el marco de la alineación a los regímenes occidentales contra el peligro de intervención del comunismo. Estas alianzas se constituyen en organismos regionales de contención del “peligro comunista”, el TIAR consiste en una alianza militar que permite a los Estados Unidos una intervención en el hemisferio sur, en caso de que el propio comando considere que exista el peligro de un ataque extracontinental.

Otro de los organismos que cumplirá la función de “salvaguardar” al continente de la injerencia del comunismo internacional es la Organización de Estados Americanos (OEA), fundada en 1948 y constituida en institución garante de la política de seguridad hemisférica de Estados Unidos. En 1954, a petición del Secretario de Estado norteamericano, los países miembros de la OEA firman una declaración que reza cuanto sigue: “[…] la dominación o control de las instituciones políticas de cualquier Estado americano por el movimiento comunista internacional […] constituye una amenaza para la soberanía e independencia de los Estados Unidos”.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial se pone en marcha, por parte de los Estados Unidos, la estrategia de guerra total y peligro hemisférico, complementada por la emergencia del discurso del peligro interno en las sociedades latinoamericanas. Entretanto, el uso discursivo de la estrategia estadounidense por parte del stronismo se refleja también en los constantes proyectos de desarrollo para el Paraguay  presentados a Washington por el tirano Stroessner, con el supuesto objetivo de menguar cualquier posibilidad de influencia del peligro comunista en el país, y por tanto, la modernización de las Fuerzas Armadas, actores centrales en el Estado de sitio impuesto a la República.

Además, el enriquecimiento de la cúpula cívico militar del régimen dependía en gran parte del apoyo económico norteamericano. Para el falangismo stronista la participación política de las Fuerzas Armadas constituyen un elemento central en la manutención política y social del régimen.

En 1961 el gobierno ingresa a la Alianza Para el Progreso, a través de la cual recibe importantes recursos financieros y profundiza la relación de tutela y lealtad con los Estados Unidos, arropado en un liderazgo del discurso anticomunista en la región. Esta alianza se constituye además como mecanismo de contrapeso para la influencia de la Revolución Cubana en el continente. En esta década se llevarán a cabo reformas agrarias que serán las responsables, según Kregg Hetherington (2011) de la primera ruptura drástica en la organización del territorio después de la Guerra del Chaco. En la Alianza para el Progreso (ALPRO), Stroessner creyó encontrar un mecanismo fructífero para que la política anticomunista rindiera ventajas en materia económica. Con esta base, Paraguay se posicionó como el mejor aliado de Washington en la región, siendo el primer país en presentar proyectos de financiación, además de ser pionero en la aplicación del discurso de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN), de la que hablaremos más adelante.

Paraguay fue el primer país latinoamericano en presentarse a las ventanillas de cobro de la ALPRO, con una detallada lista de proyectos en mano. Stroessner mandó pedir a los estadounidenses 80 millones de dólares, que financiarían 24 proyectos. El principal argumento fue que esto posibilitaría elevar los estándares de vida del pueblo hambreado como mecanismo factible para combatir el comunismo en territorio paraguayo, a la par, esto impediría a los movimientos de izquierda canalizar las necesidades de la población hacia organizaciones obreras y campesinas que reivindiquen sus derechos y pongan en peligro la dominación construida por el régimen.

Por otra parte, el giro geopolítico del Paraguay hacia el Brasil fue la expresión de subordinación del stronismo a los intereses de Brasil, que en su proceso de industrialización expandió su hegemonía hacia territorio paraguayo gracias a la entrega de la soberanía nacional por parte del stronismo.

La intensificación de las relaciones con el Brasil, es decir la agudización de la dependencia, en detrimento de la histórica relación con la Argentina, y la modernización del modelo económico como resultado de la estrategia de colonización, respondieron a la necesidad del capital de elevar la productividad agropecuaria y aumentar las exportaciones para posibilitar el desarrollo tecnológico en las metrópolis capitalistas.

En este sentido, el sistema financiero internacional junto a los organismos multilaterales, posibilitaron el financiamiento de los grandes productores, quienes empezaron a concentrar grandes extensiones de tierras para el desarrollo agro-ganadero de carácter expansivo, excluyendo a los campesinos de estos planes de fomento a la producción, teniendo que recurrir a los acopiadores, con enormes desventajas que terminaron por debilitar la capacidad productiva de las pequeñas fincas familiares.

Volviendo hacia las acciones de política exterior de los Estados Unidos, la Doctrina de Seguridad Nacional, esta idea de la creación del enemigo externo que fundamentaba la ocupación de las instituciones estatales por parte de los militares para combatir a los agentes locales del peligro exterior, logró enraizarse en el Paraguay gracias a la extensa red de control conformada desde el Estado a través de las  seccionales coloradas, producto del proyecto de expansión del Partido Colorado ya desde 1949. Estos locales, construidos en terrenos públicos y con financiación estatal de forma fraudulenta, servirán durante el stronismo como instrumentos de organización del aparato de delación.

Además de la ideología, el campo económico y los intereses de los cercanos al régimen sirvieron de sustento para la puesta en práctica de la idea anticomunista, la obsecuencia a la política exterior norteamericana generó ingentes beneficios a un sector del régimen, a la par que financió la red clientelar tejida por el gobierno y que sirvió para su supervivencia, incluso posterior a la caída del régimen. 

La Doctrina de Seguridad Nacional, aplicada con matices en varios países de la región, sirvió para la implementación del terrorismo de Estado y constituyó un conjunto de ideas que militarizaron el concepto de seguridad, y que ubicaron al componente militar en el centro de la sociedad, trascendiendo las funciones castrenses. Al tiempo que se convirtió en la ideología militar de mayor impacto en la segunda mitad del siglo XX en Sudamérica, incidiendo en la constitución de los ejércitos y subordinando a los Estados a las órdenes de Estados Unidos. 

Marzo de 1989. Archivo de Nemesio Barreto.

En Paraguay, los semblantes de la DSN aún persisten en los entes estatales de seguridad y orden social como el Ministerio Público. La persecución política no ha cesado desde la caída del stronismo y se evidencia en el encarcelamiento de campesinos, líderes sociales, la implantación de pruebas por parte de las fuerzas de seguridad, el secuestro y tortura en dependencias policiales sin respeto al debido proceso. La prisión injusta de jóvenes por delitos menores sin siquiera ser sometidos a juicio, la garantía que brinda el Estado a la propiedad privada de sojeros y ganaderos, legitimando el asesinato de más de un centenar de líderes campesinos en manos de agentes armados al servicio de estos terratenientes, continúa siendo la constante en todos los gobiernos que se han sucedido desde 1989 y al inicio de esta democracia de fachada.

No hemos logrado concretar acciones fundamentales como el juicio y castigo a saqueadores que aún hoy gozan de todas las ganancias de aquellas décadas infames, y las consecuencias de esta tarea pendiente desgarran a toda la sociedad. Sin embargo, existe un esfuerzo importante en contrarrestar el fenómeno de la destrucción del pasado por parte de muchos jóvenes que entendemos que el stronismo sigue respirándonos en la nuca y que estamos convencidos de que a través de la organización de quienes somos mayoría podemos lograr transformar todo lo que deba ser transformado, sacar el velo a la justicia represora y avanzar hacia una sociedad digna para las mayorías trabajadoras.

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