1989: El protagonista fue y es nuestro pueblo

El 6 de febrero de 1989, apenas tres días después del Golpe de Estado que sacó al tirano Stroessner de la presidencia de la República, el Partido Comunista Paraguayo emitió un comunicado valorando ese momento histórico. Nos parece importante compartir el comunicado íntegro, a 32 años de su redacción, para valorar las reflexiones y propuestas que se expresaban en aquel momento y su incidencia en el presente.

En dicho pronunciamiento, el PCP recuperó algunos párrafos de otro posicionamiento que había salido en noviembre de 1988 y que nos permite ubicar las tareas pendientes y los problemas que se desarrollaron al no resolver dichas tareas. En ese momento el PC decía que “Creer en la trampa de esperar un milagro salvador desde las alturas, de abrigar ilusiones en una junta militar de los generales stronistas o en un gobierno reaccionario manipulado por la embajada norteamericana, a espaldas de nuestro pueblo, sería alentar el continuismo de un stronismo sin Stroessner y postergar el momento de la democratización…”.

COMUNICADO

¡Júbilo por la caída de Stroessner!

¡La lucha continúa!

¡Por el derrocamiento de la Dictadura!

¡La democratización será obra del pueblo unido!

Nuestro pueblo celebró el derrocamiento de Stroessner, ganando las calles con la consigna de combate de los últimos tiempos:

¡El Pueblo unido jamás será vencido!

Stroessner simbolizaba el terrorismo antipopular y antinacional detrás de un disfraz patriotero. Su derrocamiento –en medio de crecientes luchas populares- puso fin a su poder unipersonal autocrático.

Lo trascendental del violento derrocamiento del General Stroessner es que se ha producido un profundo quebrantamiento del sistema dictatorial, de todo el orden existente hasta ayer. La llamada unidad monolítica de las Fuerzas Armadas se ha resquebrajado.

Pero continúan imperando la antidemocrática Constitución stronista, las leyes represivas 209 y 294 y el aparato terrorista.

El General Andrés Rodríguez, uno de los soportes principales de Stroessner desde 1954, se adelantó a nuestro pueblo en lucha y se adueñó del poder mediante un sangriento golpe de Estado, acompañado de viejas figuras del stronismo: el Dr. Argaña, exPte. De la Corte Suprema de Justicia dictatorial; Bertoni, Ministro de Agricultura de Stroessner, ejecutor de la política de atropello a los campesinos y de la quema de sus ranchos; Debernardi, Director de la Represa de Itaipú, entregada a las transnacionales, Pappalardo, ex Jefe de Protocolo de Stroessner, nombrado Secretario General.

Continúan en el poder muchos de los responsables de los crímenes y torturas contra demócratas y patriotas. Continúan en sus puestos siniestros represores como Campos Alún, Pastor Coronel, Cantero y CÍA.

El General Rodríguez es un jefe militar multimillonario, privilegiado aprovechador del capital fraudulento. Ha sido acusado, incluso por los norteamericanos, de ser uno de los capos del narcotráfico.

Las promesas del nuevo Jefe del Estado dictatorial sobre democratización, vigencia de los derechos humanos y respeto a la Iglesia católica deben ser interpretados como lo que son: sólo promesas que reflejan el elevado nivel alcanzado por el movimiento antidictatorial, como banderas que se pretenden arrebatar a nuestro pueblo.

La convocatoria a elecciones para el 1º de mayo próximo, con exclusión del Partido Comunista Paraguayo, es la vieja política fracasada de Stroessner de “democracia sin comunistas”, fórmula condenada por la historia.

Las declaraciones del General Rodríguez ni por casualidad mencionan los problemas sociales más candentes de nuestro pueblo: los bajos salarios de hambre y la desocupación; la falta de tierra y los bajos precios para los campesinos; la infernal carestía de la vida.

En el manifiesto de nuestro Partido de noviembre de 1988 decimos:

“Creer en la trampa de esperar un milagro salvador desde las alturas, de abrigar ilusiones en una junta militar de los generales stronistas o en un gobierno reaccionario manipulado por la embajada norteamericana, a espaldas de nuestro pueblo, sería alentar el continuismo de un stronismo sin Stroessner y postergar el momento de la democratización…”

“…no basta con un cambio de hombres en el gobierno sino que es necesario la destrucción de la dictadura para que sea posible una democracia verdadera…”

No es posible abrigar ilusiones en quienes están muy comprometidos y complicados con la política dictatorial.

El pueblo tiene confianza sólo en sus propias fuerzas, en el camino elegido por las movilizaciones unidas y movilizadas por el pan y la libertad.

El protagonista fue y es nuestro pueblo

Los que dieron el golpe de Estado sangriento se presentan como salvadores y demócratas y pretenden olvidar o disminuir el protagonismo de nuestro pueblo. Los verdaderos demócratas, entre ellos nosotros los comunistas, tenemos muy presentes y extraemos claras enseñanzas de las luchas de nuestro pueblo y del camino emprendido hacia la democracia y la liberación:

  • el movimiento obrero y sindical independiente, en cuyo seno se van desarrollando tendencias clasistas e independientes, fue adquiriendo fuerza y agrupando a la mayor parte del movimiento sindical organizado, y arrinconando a la CPT policiaca y patronal,
  • los campesinos vienen ocupando tierras baldías de los latifundistas, resisten a los desalojos y a los destacamentos punitivos, unitaria y combativamente,
  • la federación de Estudiantes Universitarios del Paraguay (FEUP) agrupa a casi todos los centros estudiantiles, con sentido antidictatorial,
  • los sectores progresistas de la Iglesia paraguaya afirman su opción preferencial por los pobres y enarbolan la Teología de la Liberación,
  • dentro del Acuerdo Nacional antidictatorial, integrado por el PLRA, el MOPOCO, el PRF, el PDC, se desarrollan tendencias partidarias de una efectiva democratización.
  • la mayoría del Partido Colorado, nominalmente en el poder, mantiene su adhesión a reivindicaciones sociales y políticas democráticas, particularmente los afiliados de las bases partidarias,
  • los sectores más avanzados y progresistas de nuestro pueblo se van organizando en forma independiente y unitaria, como es el caso del Movimiento Democrático Popular (MDP) y también el Movimiento de Liberación Nacional (MOPALI),
  • el movimiento cultural y artístico y el destacado papel de los intelectuales, escritores, periodistas, músicos, tuvo ponderable influencia en la creación de un clima y un sentimiento democrático en nuestro pueblo,
  • agrupando a todas estas fuerzas antidictatoriales, sociales y políticas, en la unidad de acción, se constituyó la CONVERGENCIA NACIONAL POR LOS DERECHOS HUMANOS, que organizó la MARCHA POR LA VIDA, el 10 de diciembre pasado, que ganó las calles en forma combativa, no obstante la prohibición dictatorial y el apresamiento y maltrato de muchos dirigentes democráticos y populares.

Se volvía incontenible el movimiento antidictatorial unido, que iba creciendo y apuntaba hacia el derrocamiento del general Stroessner.

Esto fue lo que llevó al agotamiento y a la impotencia del régimen imperante, tal como estaba bajo Stroessner. Los yanquis y sus partidarios vieron que era necesario salvar el sistema con otra fachada, con otros hombres, con cambio de guardia.

Desde hace un tiempo los ideólogos del imperialismo y de las clases dominantes alertan sobre el peligro de un estallido social incontrolable. Agitaban el fantasma de la revolución y el comunismo para acentuar la represión o urgir una apertura según la receta yanqui del “tránsito pacífico y ordenado de la dictadura a la democracia”.

Ante la nueva situación que se abre con la caída de Stroessner, con los nuevos espacios de libertad conquistados por nuestro pueblo movilizado en las calles, planteamos continuar la firme lucha por:

1) La derogación de la legislación represiva

2) El esclarecimiento del destino de los detenidos-desaparecidos (A. Maidana, Soler, Villagra, Roa, Goiburú)

3) Salario digno, tierra para los campesinos, libertad de actuación de todos los sectores sociales y partidos políticos, sin exclusiones.

4) Por la formación de un gobierno de democratización, surgido del movimiento antidictatorial y popular, que convoque a elecciones verdaderamente libres.

6 de febrero de 1989

Partido Comunista Paraguayo

Imagen de inicio: Primera manifestación pública después del 89. Archivo de Nemesio Barreto.

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