Por Alhelí González Cáceres1

“El más puro y colosal sistema de juego y fraude”
(Fragmento de la caracterización de Marx sobre el sistema crediticio. El Capital, tomo III, 1894)

Marx emerge en cualquier crisis capitalista porque no hubo antes que él alguien que haya estudiado tan detallada y minuciosamente las dinámicas del proceso de acumulación de capital. Volver a Marx no es anacronismo, los marxistas no somos anacrónicos, volver a Marx es buscar comprender cómo funciona la sociedad en la que seguimos viviendo, como operan las leyes que rigen al modo de producción capitalista, es buscar nuevas preguntas para nuevas interpretaciones. Hoy, con el caso Ueno Bank, volvemos a Marx para ensayar reflexiones en torno a la creciente gravitación del capital financiero – especulativo en Paraguay y sus implicancias para la clase trabajadora. Este artículo es apenas una breve aproximación con el compromiso de trabajar en otra entrega más amplia.

Ueno Bank, cartismo y reestructuración del poder económico en Paraguay

La resolución de Ueno Bank, dispuesta por el Banco Central del Paraguay (BCP) el 2 de noviembre de 2026, representa uno de los acontecimientos más significativos de la coyuntura económica reciente. La decisión fue adoptada después de que los ajustes efectuados a los estados financieros de la entidad revelaran un índice de solvencia inferior a la mitad del mínimo regulatorio. La intervención afecta a un banco que había experimentado una expansión extraordinaria, concentraba una porción relevante de los depósitos del sistema y administraba recursos de instituciones públicas, entre ellas el Instituto de Previsión Social (IPS).

El episodio resulta curiosamente contradictorio para un gobierno que ha construido buena parte de su discurso económico alrededor de la estabilidad macroeconómica, la credibilidad financiera y la confianza de los inversionistas.

Sin embargo, sería insuficiente reducir la crisis a un problema de supervisión bancaria o a las decisiones de un conglomerado empresarial. Su comprensión exige situarla dentro de las transformaciones que experimentó y continúa experimentando el capitalismo dependiente paraguayo durante la última década, particularmente en las relaciones entre las distintas fracciones del capital y su articulación con el poder político.

Nuestra hipótesis es que, desde el gobierno de Horacio Cartes, se profundizó un proceso de reorganización de las condiciones de acumulación caracterizado por la creciente importante del endeudamiento, los mercados financieros y la centralización del capital dinerario. Este proceso, que atravesó diferentes administraciones, adquirió nuevas expresiones durante el gobierno de Santiago Peña, en un contexto de expansión de conglomerados empresariales con intereses financieros, comerciales y de servicios.

No se trata de afirmar que el capital agroexportador haya perdido su centralidad en la economía paraguaya ni que el sector financiero se haya convertido en una fuente autónoma de producción de riqueza. Lo que colocamos es que, determinadas fracciones del capital han ampliado su capacidad para organizar las condiciones de circulación, financiamiento y apropiación del excedente social y, mediante ellas, influir sobre la orientación de la política económica. Para este caso, la crisis de Ueno Bank ofrece un punto de observación privilegiado sobre estas contradicciones.

Del proyecto cartista a la reorganización de las condiciones de acumulación

La llegada de Horacio Cartes a la Presidencia de la República en agosto de 2013 representó una nueva etapa en la articulación entre poder empresarial, dirección política y administración estatal. Su gobierno no inauguró el patrón de acumulación dependiente de Paraguay, la concentración de la tierra, la especialización agroexportadora, el peso del comercio importador y las formas históricas de apropiación de renta y excedente constituyen rasgos estructurales del capitalismo dependiente paraguayo. Tampoco puede atribuirse al cartismo el origen de la expansión financiera. La intermediación bancaria, los mercados de deuda y las reformas monetarias y financieras tienen una trayectoria más prolongada.

Sin embargo, lo que interesa identificar es una transformación en las formas de articulación de estas relaciones, particularmente mediante la apertura de nuevas fuentes de financiamiento público, la consolidación de un discurso de disciplina fiscal y la creciente vinculación de las decisiones económicas con los mercados financieros internacionales.

En 2013, Paraguay realizó su primera emisión de bonos soberanos en el mercado internacional por USD 500 millones. Durante los años siguientes se sucedieron nuevas colocaciones: USD 1.000 millones en 2014, una reapertura de USD 280 millones en 2015, USD 600 millones en 2016 y USD 500 millones en 2017. Esta secuencia marcó una transformación en las condiciones de financiamiento del Estado.

El endeudamiento público dejó de depender exclusivamente de las modalidades tradicionales de crédito y amplió su articulación con los mercados internacionales de capitales. La emisión de títulos de deuda permitió movilizar recursos para inversiones y otras necesidades fiscales, pero simultáneamente creó nuevos derechos de cobro sobre ingresos estatales futuros. Estas transformaciones dan cuenta de la creciente gravitación que ha tomado el capital financiero en la economía paraguaya.

Los títulos de deuda pública representan derechos sobre pagos futuros del Estado, estos títulos pueden comprarse, venderse y adquirir valores de mercado, aunque su existencia no implique por sí misma una ampliación equivalente del capital productivo. La deuda no constituye necesariamente una operación improductiva. Los recursos obtenidos pueden financiar infraestructura y otras actividades con efectos económicos y sociales. Pero el título financiero conserva una característica fundamental: representa un derecho de apropiación sobre ingresos futuros, con independencia de los resultados concretos de las inversiones financiadas.

La creciente utilización de este mecanismo transforma las relaciones entre el Estado y los propietarios del capital dinerario. Los acreedores adquieren derechos contractuales sobre una parte de los ingresos públicos, mientras la política fiscal debe organizar los recursos necesarios para cumplir las obligaciones de intereses y amortizaciones.

Durante el gobierno de Cartes, la deuda pública aumentó de aproximadamente el 10,9% del PIB en 2013 al 19,8% en 2018. Su expansión continuó posteriormente y se aceleró durante la pandemia, hasta superar el 40% del PIB en los años recientes. Esta trayectoria no puede expresarse únicamente por las decisiones de una administración, pero sí permite identificar la consolidación de un patrón de financiamiento estatal en el que el endeudamiento adquirió una importancia creciente.

La incorporación de Santiago Peña al Ministerio de Hacienda en enero de 2015 representó una continuidad relevante en la conducción de esa orientación económica. Su posterior llegada a la Presidencia, en 2023, permitió recuperar desde el Poder Ejecutivo una línea política asociada al movimiento Honor Colorado, aunque bajo condiciones económicas nacionales e internacionales diferentes.

Desde esta perspectiva, la continuidad del proyecto cartista no debe interpretarse simplemente como una permanencia de dirigentes. Sino como la continuidad de un proyecto político y económico de determinadas fracciones de los capitales que operan en el país y cuyas implicancias incluyen procesos de transformación y reorganización del poder económico, de alianzas empresariales y prioridades fiscales, monetarias y financieras.

La deuda pública y la expansión de los derechos financieros sobre el excedente social

Datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) indican que, al cierre de junio de 2026, la deuda pública ascendió a USD 21.946,6 millones, un aumento de USD 1.498,7 millones (7,3%) respecto a diciembre de 2025. La relación deuda/PIB cayó a 34,4%, frente al 41,1% de diciembre de 2025. Esta caída no se debe a una reducción del endeudamiento, sino al efecto del crecimiento del PIB nominal en dólares. En otras palabras, el MEF pasó de calcular el PIB en USD 49.717 millones (2025) a USD 63.814 millones (2026), lo que llevó al gobierno a instalar una narrativa en la que la disciplina fiscal y la “credibilidad” se sostienen sobre una mejora estadística del denominador y no sobre una contracción de las obligaciones financieras del Estado. 

En este punto es importante resaltar que el 83,5% de la deuda es externa, estamos hablando de USD 18.331 millones, y dentro de ella, los bonos internacionales alcanzan USD 9.042,8 millones, casi la mitad de la deuda de la Administración Central. Esto confirma que la transformación del financiamiento estatal descrito no solo es cuantitativa, sino cualitativa, al expresar la reorganización de la dependencia financiera en favor de los tenedores de títulos de deuda, con una clara exposición al capital extranjero y al riesgo cambiario dado que el 73% de la deuda de la Administración Central está denominada en dólares.2 La deuda pública deja de ser un instrumento de financiamiento de la inversión para convertirse, crecientemente, en un mecanismo de captura de ingresos futuros por parte de acreedores cuyo horizonte no es la producción nacional, sino la valorización de sus carteras. 

La DNIT3 informaba que la presión tributaria se elevó del 9,1% al 11,2% del PIB al cierre de 2025, impulsada por la fusión de impuestos internos y aduanas y una mayor formalización. El FMI sostenía hace unos meses en su último informe sobre Paraguay que la recaudación sigue siendo baja y la evasión elevada. Esta cifra es clave para comprender la contradicción distributiva. Un Estado que capta apenas el 11,2% del PIB en impuestos – con una estructura fuertemente regresiva, basada en tributos indirectos – debe destinar una porción creciente de esos ingresos al servicio de una deuda cuyo saldo nominal no deja de crecer. Entonces, el “equilibrio macro” de los técnicos se sostiene en verdad en la transferencia permanente de los ingresos hacia los propietarios tenedores de activos financieros, mientras que las necesidades de reproducción de la fuerza de trabajo quedan subordinadas. La disciplina fiscal no es una cuestión técnica, es una relación de fuerzas que decide qué obligaciones se priorizan y qué necesidades sociales se postergan.

Siguiendo a Marx (1894), la expansión de títulos de deuda permite comprender cómo se multiplican derechos financieros sobre ingresos futuros. Pero estos derechos no eliminan la necesidad de producir riqueza social ni garantizan que la capacidad futura de pago crezca al mismo ritmo que las obligaciones. La contradicción aparece cuando la expansión de los compromisos financieros restringe el margen fiscal disponible para sostener las condiciones de reproducción económica y social.

El dinero que parece producir dinero: la creciente centralidad financiera

En el libro III de El capital, Marx analiza el carácter contradictorio del sistema de crédito y su papel en el desarrollo de la acumulación capitalista. El crédito permite movilizar recursos monetarios que exceden el capital propio de cada empresario, acelerar la circulación y ampliar la escala de las operaciones. Al mismo tiempo, puede extender la especulación, intensificar la centralización del capital y profundizar las contradicciones que se manifiestan durante las crisis. Esta formulación resulta especialmente importante para interpretar las transformaciones recientes del sistema financiero paraguayo.

En el circuito del capital industrial, el dinero se adelanta para adquirir medios de producción y fuerza de trabajo, se incorpora al proceso productivo y retorna incrementado después de la realización de las mercancías.

La forma general D–M–D’ presupone, en el caso del capital productivo, la mediación de un proceso en el que el trabajo genera nuevo valor y plusvalor. Sin embargo, el capital que devenga interés aparece bajo una forma diferente: D–D’. El dinero parece producir directamente más dinero. Para Marx, esta apariencia constituye una de las expresiones más desarrolladas del fetichismo capitalista, porque oculta las relaciones sociales que permiten la generación y apropiación de los ingresos financieros.

El interés, en el caso del crédito destinado a la producción capitalista, representa una participación en la ganancia. En otros casos, los pagos financieros pueden proceder de salarios, impuestos, rentas o transferencias patrimoniales. Por tanto, la expansión de los circuitos financieros no supone que el dinero haya adquirido la capacidad de producir valor independientemente del trabajo.

Lo que puede ocurrir es una creciente autonomización relativa de las formas financieras de valorización en donde la circulación de capital dinerario y de derechos sobre ingresos futuros adquiere una dinámica propia, que no necesariamente se corresponde proporcionalmente con la ampliación de la producción. Esta distinción permite formular una hipótesis sobre el capitalismo paraguayo contemporáneo.

La expansión bancaria, los instrumentos de deuda, las operaciones cambiarias y los mecanismos de intermediación podrían estar incrementando la capacidad de determinadas fracciones del capital para apropiarse de ingresos y excedentes mediante relaciones financieras.

No se trata de oponer abstractamente un capital productivo virtuoso a un capital financiero parasitario. Ambos forman parte de la reproducción capitalista y se encuentran articulados. La cuestión fundamental es determinar si las oportunidades de valorización financiera están adquiriendo un peso creciente en las decisiones de inversión, en la distribución del crédito y en la orientación de las políticas estatales. Es en este punto en el que aparece el problema de la hegemonía.

Una fracción del capital no se convierte en hegemónica simplemente porque aumenten sus activos o sus ganancias. Su hegemonía debe examinarse a partir de la capacidad de orientar las condiciones generales de acumulación y de presentar sus necesidades particulares como prioridades económicas de alcance general.

El tipo de cambio como expresión de la disputa entre fracciones del capital

En análisis anteriores hemos planteado que la evolución del mercado cambiario paraguayo no puede explicarse exclusivamente a partir del comportamiento de las exportaciones e importaciones. El tipo de cambio constituye una relación monetaria atravesada por la estructura productiva, los movimientos internacionales de capital, las tasas de interés y las decisiones de política monetaria.

En una economía dependiente como Paraguay, su comportamiento modifica las condiciones de valorización de las distintas fracciones del capital. La apreciación del guaraní reduce, manteniendo constantes las demás condiciones, la cantidad de moneda nacional obtenida por cada dólar exportado. Simultáneamente, puede abaratar importaciones y favorecer determinadas posiciones financieras denominadas en guaraníes como ha venido ocurriendo en los últimos meses con las operaciones de carry trade, inversiones golondrina, emisiones de bonos en guaraníes a elevadas tasas de interés, entre otros elementos. Estos efectos son diferenciados y dependen de los costos, deudas, coberturas y posiciones patrimoniales de cada agente que opera en el sector financiero. Por tanto, la apreciación cambiaria no beneficia automáticamente a todos los bancos ni perjudica uniformemente a todos los exportadores.

Lo relevante es que modifica las rentabilidades relativas y, con ellas, las condiciones de competencia entre capitales agrarios, industriales, comerciales, importadores y financieros. En este sentido, las operaciones de arbitraje entre monedas constituyen una dimensión adicional.

Cuando existen diferenciales favorables de tasas de interés y expectativas de estabilidad o apreciación cambiaria, determinados agentes pueden obtener rendimientos mediante colocaciones financieras en moneda nacional, es decir, mediante operaciones estrictamente especulativas. Estas operaciones permiten incrementar el capital dinerario apropiado sin que el inversionista participe directamente en un nuevo proceso productivo.

Sin embargo, la existencia y magnitud de estas estrategias en Paraguay deben demostrarse mediante información sobre flujos de cartera, posiciones cambiarias y tenencias de instrumentos financieros. La apreciación del guaraní, por sí sola, no demuestra la presencia de operaciones especulativas masivas. Por ello, nuestra hipótesis es más amplia; el mercado cambiario constituye simultáneamente una expresión de las relaciones entre fracciones del capital y un mecanismo que modifica sus condiciones de reproducción.

La política monetaria interviene sobre estas relaciones mediante la administración de liquidez, las tasas de interés y los instrumentos de regulación. Sus decisiones tienen objetivos macroeconómicos definidos, pero también producen efectos distributivos sobre el costo del crédito, los rendimientos financieros y las posibilidades de inversión. Por su parte, la política fiscal completa esta articulación mediante la emisión de deuda, el pago de intereses y la distribución de los recursos públicos. De esta manera, el tipo de cambio, la política monetaria y el presupuesto forman parte de un entramado de relaciones que condiciona la apropiación del excedente.

Ueno Bank: expansión acelerada, centralización y valorización esperada

La trayectoria de Ueno Bank no debe leerse como un “error de gestión” ni como un “exceso de expansión” corregido por el regulador. Es una forma concreta de la centralización del capital dinerario en la fase actual del capitalismo dependiente paraguayo. Ueno no creó nuevo valor productivo, simplemente reorganizó capitales existentes. La cartera de Visión Banco, los depósitos públicos, los fondos del IPS, bajo una misma dirección, con la expectativa de rentabilizar una base de clientes que, en un mercado pequeño y con una banca de personas de baja rentabilidad, no podía sostenerse sin un flujo constante de financiamiento externo. Ningún banco paraguayo supera los 350.000 clientes, y Ueno pretendía operar con entre 1,3 y 1,5 millones. El modelo de negocio de Ueno Bank era inviable en la escala nacional de la economía paraguaya, y la expansión externa – el “espejo Nubank”4 – requería tiempo y capital que los bonos y los fondos públicos no podían garantizar de manera indefinida. La expansión de una base de clientes puede representar una expectativa de ingresos futuros. Sin embargo, la cantidad de cuentas, tarjetas o usuarios no garantiza una rentabilidad sostenible.

En marzo de 2026, Ueno Bank emitió bonos internacionales por USD 350 millones, con vencimiento en 2031 y una tasa de cupón del 6,70 %. La emisión fue presentada por el propio banco como una expresión de la confianza de los inversionistas internacionales en su modelo de negocios. Pocos meses después, la entidad enfrentó una insuficiencia patrimonial que desembocó en su resolución. Esta secuencia introduce una contradicción que merece ser atendida, y es la distancia entre las expectativas de crecimiento y rentabilidad financiera y la capacidad efectiva de sostener patrimonialmente las operaciones.

Este es un caso paradigmático de lo que la economía política marxista denomina como capital ficticio. Títulos de deuda que representan derechos sobre ingresos futuros, cuyo valor de mercado depende de expectativas de rentabilidad y no de la producción efectiva de valor. Cuando esas expectativas no se materializaron, la solvencia se desplomó y el capital ficticio se desvaneció. No es una anomalía, es la forma normal en que el capital ficticio se manifiesta en las crisis. La resolución dispuesta por el BCP – que permite transferir los depósitos a bancos más estables antes de liquidar los activos restantes – no suspende la lógica del capital, la acelera. Los bancos competidores se preparan para adquirir la cartera de crédito a “poco valor”, y de los aproximadamente USD 2.500 millones de cartera total, unos USD 600 millones correspondían a préstamos a una empresa vinculada que se consideran prácticamente perdidos. La crisis de un capital se convierte en oportunidad de expansión para otros, es la centralización operando a través de la resolución.

En un modelo de crecimiento como el propuesto por Ueno Bank, apoyado en promociones comerciales, reintegros y expansión tecnológica requiere financiar sus costos presentes mientras espera ingresos futuros asociados a la utilización de los servicios financieros. La sostenibilidad depende de que esos ingresos permitan cubrir costos operativos, obligaciones financieras y pérdidas crediticias. En este sentido, la entidad habría apostado por una rápida ampliación de escala, con expectativas de rentabilizar posteriormente su base de clientes.

La absorción de Visión Banco representó un proceso de centralización de capitales existentes. Permitió reunir bajo una misma dirección una mayor base de depósitos, clientes y operaciones, pero la centralización no implica necesariamente la creación inmediata de nuevo valor ni garantiza la rentabilidad futura del capital reorganizado. El sistema de crédito amplía las posibilidades de movilizar recursos ajenos, pero también puede multiplicar los riesgos cuando las operaciones realizadas no generan los resultados esperados, como es el caso.

En este punto adquieren importancia las investigaciones sobre créditos concedidos a empresas relacionadas con el conglomerado controlador. La cuestión no es solamente determinar si existieron operaciones con partes vinculadas, sino establecer sus condiciones, garantías, límites de exposición y capacidad de recuperación. Si se confirma que una proporción significativa de los recursos captados fue destinada a sostener empresas relacionadas mediante operaciones de riesgo elevado, ello permitiría identificar un mecanismo específico de utilización del capital bancario para financiar la expansión de otros capitales del mismo grupo. No obstante, la información disponible no permite atribuir toda la insolvencia a esas operaciones ni dar por perdidos montos que todavía deben ser determinados mediante el procedimiento de resolución.

Las dimensiones de clase del Estado se concretan en este punto. La exposición del IPS no fue un accidente técnico, fue el resultado de decisiones de colocación de fondos previsionales en un banco que ofrecía un rendimiento promedio de 11,15% por CDA, el más alto del sistema, en un contexto de relaciones empresariales previas entre Santiago Peña y el conglomerado controlador. Peña fue socio comercial del Grupo Vázquez hasta abril de 2025, y el presidente del Banco Central que debía supervisar la entidad había sido presidente de Ueno Holding antes de asumir en la banca matriz. La “puerta giratoria” no es una metáfora, es un mecanismo de articulación entre el poder económico y el poder político que subordina la supervisión y los recursos públicos a la valorización de capitales privados. El Estado no actuó como garante del interés general, sino como facilitador de la acumulación de una fracción del capital financiero.

Capital ajeno, fondos públicos y relaciones entre poder económico y político

La exposición del IPS a Ueno Bank llegó a USD 345 millones en el primer semestre de 2026, equivalentes a unos G. 2 billones, y representaba el 9,60% del portafolio total de inversiones de la previsional. Cuando Ueno operaba como financiera, los depósitos del IPS rondaban los USD 20 millones; la fusión con Visión Banco en 2023 marcó el inicio de una captación exponencial. Estos recursos no son “ahorros” abstractos, son salario diferido de la clase trabajadora, aportes cuyo destino es garantizar salud, jubilaciones y protección social. Su colocación en un banco privado con un rendimiento superior al promedio subordinó derechos sociales a la valorización financiera5.

Lo que queremos señalar es que la magnitud del crecimiento plantea interrogantes sobre los criterios de colocación de recursos públicos, la concentración de riesgos y las condiciones institucionales bajo las cuales se produjo esa expansión. La discusión adquiere una dimensión política adicional por las relaciones empresariales previas entre Santiago Peña y el conglomerado vinculado a Ueno Bank, poniendo una vez más sobre la mesa la fragilidad de las instituciones paraguayas y las puertas giratorias que van erosionando las capacidades estatales y sobre este punto es importante señalar que no puede ser de otra manera dada la naturaleza de clase de la sociedad y, por tanto, del Estado que, aunque con cierta autonomía relativa, contiene y expresa relaciones de poder cuya correlación se enmarca en la dinámica de la lucha de clases y la capacidad organizativa de la clase trabajadora capaz de torcer y extraer determinados beneficios al capital.

En este sentido, y análogo a lo anterior, el problema debe situarse en las relaciones entre las fracciones del capital y el Estado. El Estado capitalista no actúa simplemente como instrumento mecánico de un empresario o grupo particular. Sus instituciones intervienen en la organización de las condiciones generales de reproducción del capital, al tiempo que expresan relaciones de fuerza, contradicciones y conflictos entre diferentes intereses sociales. Es por ello que la articulación entre conglomerados empresariales, entidades financieras y recursos estatales debe examinarse desde esta perspectiva.

La posibilidad de concentrar depósitos públicos amplía la capacidad de intermediación bancaria y puede contribuir a la expansión de determinados grupos económicos, pero también implica que recursos cuya finalidad se vincula con funciones estatales y derechos sociales quedan incorporados a circuitos privados de valorización. En este marco es que debe comprenderse la actual confrontación entre las diferentes fracciones del capital o grupos de poder económico en el escenario local. 

Uno de los puntos políticamente decisivos es que la clase trabajadora no asiste pasivamente a este proceso. Organizaciones sindicales como la OTEP – SN, la Asociación de Asegurados del IPS, Acción Sindical Clasista, la Confederación de la Clase Trabajadora y el Grupo Insurgencia, exigieron públicamente el retiro inmediato de los fondos depositados en Ueno, amenazando con movilizaciones. Una de las propuestas surgidas de esas organizaciones fue la creación de un banco social de segundo piso para que la previsional administre sus propios recursos, sustrayéndolos de la intermediación privada. Esta es una expresión concreta de la capacidad organizativa que disputa la orientación de los fondos públicos y cuestiona la subordinación de la reproducción social a la lógica del capital financiero.

La crisis Ueno Bank politiza lo que hasta entonces aparecía como una cuestión técnica, ¿quién decide dónde se colocan los fondos previsionales? ¿Con qué criterios? ¿A quién beneficia la rentabilidad financiera de esos fondos? La demanda sindical de retiro de los depósitos y de creación de un banco social de segundo piso no es una consigna reformista menor, expresa la disputa por el control de los recursos de la clase trabajadora y por la desfinanciarización de la seguridad social.

¿Una crisis bancaria o una crisis del sistema financiero?

La resolución de Ueno Bank no demuestra, por sí misma, una crisis generalizada del sistema financiero paraguayo. Los indicadores del BCP correspondientes a agosto de 2026 mostraban una solvencia agregada del 16,93 %, liquidez del 31,33 % y morosidad del 2,85 %. El crédito privado registraba una expansión interanual del 16,59 %, mientras los depósitos crecían 19,60 %. Estos datos indican que, antes de la resolución, el conjunto del sistema presentaba niveles agregados de capitalización y liquidez que no respaldaban una situación generalizada de insolvencia. Sin embargo, los promedios pueden ocultar diferencias importantes entre entidades y concentraciones de riesgo.

Ueno Bank había alcanzado una participación aproximada del 9 % en los depósitos del sistema bancario, de acuerdo con información difundida durante octubre. Por tanto, su resolución afecta a una entidad de tamaño considerable dentro del sistema financiero local. Los posibles canales de transmisión incluyen el desplazamiento de depósitos, la modificación de las condiciones de liquidez, la redistribución de carteras crediticias, las pérdidas de acreedores y la alteración de la confianza de usuarios e inversionistas. La emisión internacional de bonos incorpora además una dimensión externa, porque la resolución deberá considerar las obligaciones con tenedores de deuda y su tratamiento conforme a las disposiciones aplicables.

No obstante, estos riesgos no deben confundirse con pérdidas efectivamente materializadas en otras entidades. La resolución puede incluso acelerar un nuevo proceso de centralización bancaria. Si los activos, créditos y depósitos de Ueno son transferidos hacia otros bancos, las entidades adquirentes podrían ampliar su participación en el mercado. En términos marxistas, las crisis de determinados capitales pueden convertirse en oportunidades de expansión para otros, modificando las relaciones de competencia y concentración en una dinámica continua de competencia y disputa por la apropiación de la masa de ganancia.

Los costos de la valorización financiera para la clase trabajadora

La importancia social de la crisis no puede evaluarse únicamente mediante los balances bancarios. Las condiciones de reproducción de la fuerza de trabajo dependen de los salarios, el empleo, el acceso a bienes y servicios y las formas de protección social. La creciente centralidad financiera puede afectar estas condiciones mediante distintos mecanismos. El primero es el endeudamiento de los hogares.

Cuando los ingresos salariales resultan insuficientes para cubrir determinadas necesidades, el crédito puede convertirse en un mecanismo de financiamiento del consumo corriente. En esas condiciones, una parte del salario futuro queda comprometida al pago de intereses y otras obligaciones financieras. El capital financiero participa así en la apropiación de una fracción de los ingresos laborales, aunque esa apropiación no debe confundirse con la producción directa de plusvalor.

El crédito a los hogares creció un 24,7% interanual a marzo de 2026, impulsado por el consumo6. Desde 2024, el crédito de consumo avanza a un ritmo casi tres veces superior al de la masa salarial promedio, que en el mismo período creció alrededor del 20%. No se trata de un “exceso de consumo” atribuible a una mejora del poder adquisitivo, sino en la evidencia de que el salario ya no alcanza para cubrir las necesidades de reproducción, y el capital financiero captura una fracción del salario futuro mediante intereses, comisiones y cargos. El crédito de consumo se convierte en un mecanismo de supervivencia para los hogares de menores ingresos, no en una elección libre de asignación intertemporal7. 

La morosidad revela la diferenciación de clase de ese endeudamiento. El promedio agregado de morosidad del sistema (2,85%) oculta que las líneas de tarjetas de crédito de hasta G. 3 millones, la mora alcanzó el 7,7% en mayo de 2026, por encima del 7,1% de 2025. En los tramos de G. 3 a 5 millones, la mora se situó en 7,9%. La expansión del crédito no es homogénea, se apoya en los segmentos de menores ingresos, donde la capacidad de pago es más frágil y el costo del crédito – tasa activa en guaraníes en torno al 16% frente a 7,84% en dólares – es más oneroso en términos relativos8. La morosidad socialmente diferenciada es la contracara de la rentabilidad financiera pues, el sistema obtiene ingresos de los sectores que enfrentan mayores dificultades para reproducirse9.

El segundo mecanismo corresponde a las condiciones de inversión y empleo. Cuando determinadas colocaciones financieras ofrecen rendimientos atractivos frente a inversiones productivas de riesgo comparable, pueden modificar las decisiones de asignación del capital. Si esta orientación reduce la formación de capital productivo, sus consecuencias pueden alcanzar la demanda de fuerza de trabajo y las posibilidades de creación de empleo.

En esta línea, la formación bruta de capital fijo representó alrededor del 25,3% del PIB en 2025, un nivel comparativamente alto en la región. Sin embargo, debemos preguntarnos qué tipo de inversiones se financian y qué sectores capturan el excedente. Por otra parte, la existencia de un diferencial de tasas de más de ocho puntos entre guaraníes y dólares configura un incentivo para que el capital dinerario se oriente a operaciones de arbitraje y colocaciones financieras antes que en la ampliación de la capacidad productiva. La posición de inversión internacional neta se deterioró hasta alrededor del -38% del PIB en 2024, y la Inversión Extranjera Directa (IED), aunque positiva, se mantiene en torno al 3% del PIB, insuficiente para compensar la acumulación de pasivos externos10. La integración financiera del país es dependiente y jerárquica, en otras palabras, el país se inserta como deudor, no como acreedor, y las fracciones del capital con capacidad de captar rentas financieras amplían su peso relativo frente a las fracciones productivas11.

El tercer mecanismo opera mediante el tipo de cambio. La apreciación del guaraní puede abaratar importaciones, pero también modificar las condiciones de competencia de actividades productivas nacionales. Su efecto sobre los trabajadores depende de la evolución de los precios, salarios, empleo y márgenes comerciales.

El cuarto mecanismo se encuentra en la política fiscal. La expansión del servicio de la deuda introduce obligaciones sobre ingresos estatales futuros. Cuando su cumplimiento restringe el financiamiento de servicios públicos o inversiones sociales, los costos pueden trasladarse hacia los hogares trabajadores.

En síntesis, la crisis de Ueno Bank no es una anomalía dentro del funcionamiento del capitalismo dependiente paraguayo, sino una condensación de sus contradicciones. La expansión de un capital bancario sostenida en la centralización de carteras existentes, la emisión de títulos que representan derechos sobre ingresos futuros sin respaldo en la producción efectiva de valor, y la subordinación de recursos públicos y previsionales —el salario diferido de la clase trabajadora— a la valorización de un capital privado. 

Su resolución no clausura esa lógica, la acelera, transfiriendo activos hacia capitales más consolidados y confirmando que, en las crisis, la quiebra de unos es la oportunidad de expansión de otros. Volver a Marx, en este contexto, no es un ejercicio académico, es una herramienta para comprender las leyes que rigen esta sociedad y, sobre todo, para identificar los puntos donde esas leyes pueden ser disputadas. El desafío que el caso Ueno deja planteado no es solo interpretar la crisis, sino organizar la respuesta de quienes cargamos con sus costos.

Bibliografía

Marx, K. (1894). El Capital. Crítica de la Economía Política. El proceso global de la producción capitalista. Ed. 2009. Siglo Veintiuno Editores.

Notas al pie

  1. Economista. Magíster en Ciencias Sociales por FLACSO Paraguay. Doctoranda en Economía por la Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina. Miembro de la World Association for Political Economy (WAPE) y de la Asociación de Economistas de Latinoamérica y el Caribe (AELAC). Integrante de la Junta directiva de la Sociedad de Economía Política en América Latina y el Caribe (SEPLA) y de la Sociedad de Economía Política del Paraguay (SEPPY). 
    ↩︎
  2. La Tribuna (28 agosto 2026). La deuda pública de Paraguay es de prácticamente USD 22.000 millones https://www.latribuna.com.py/negocios/economia/2026/08/28/la-deuda-publica-de-paraguay-es-de-practicamente-usd-22000-millones/ 
    ↩︎
  3. La Tribuna (23 agosto 2026). DNIT recaudó USD 1.529 millones adicionales para arcas paraguayas https://www.latribuna.com.py/negocios/economia/2026/08/23/dnit-recaudo-usd-1529-millones-adicionales-para-arcas-paraguayas/ 
    ↩︎
  4. Nubank es uno de los neobancos totalmente digitales y empresa de tecnología financiera más grandes del mundo y de América Latina, fundada en San Pablo, Brasil. Pasó de ser un startup a convertirse en un gigante financiero con decenas de millones de clientes en Brasil, México y Colombia. En diciembre de 2021, cotizó en la Bolsa de New York en una de las ofertas públicas iniciales más grandes para una empresa tecnológica de la región.
    ↩︎
  5.  Última Hora (29 de octubre 2026). IPS elevó sus depósitos en Ueno de USD 20 millones a USD 345 millones https://www.ultimahora.com/ips-elevo-sus-depositos-en-ueno-de-usd-20-millones-a-usd-345-millones 
    ↩︎
  6. La Política Online (27 septiembre 2026). Se dispara el crédito de consumo y hay preocupación por el sobreendeudamiento https://www.lapoliticaonline.com/paraguay/economia-py/el-credito-de-consumo-sigue-con-un-crecimiento-sostenido-y-piden-tener-cuidado-con-el-sobreendeudamiento-6198/ 
    ↩︎
  7. Banco Central del Paraguay (2026). Informe de Estabilidad Financiera (IEF) https://www.bcp.gov.py/documents/20117/2456908/IEF+mayo+2026+.pdf/dde8ac4d-6029-b49b-d186-4954ac950929?t=1779993368250#2#8#2 
    ↩︎
  8. La Nación (27 julio 2026). Créditos y depósitos en dólares: ¿por qué están creciendo aceleradamente? https://www.lanacion.com.py/negocios_edicion_impresa/2026/07/27/creditos-y-depositos-en-dolares-por-que-estan-creciendo-aceleradamente/ 
    ↩︎
  9. El Nacional (17 de mayo 2026). Misión imposible: llegar a fin de mes sin auxilio de la tarjeta https://elnacional.com.py/economia/mision-imposible-llegar-fin-mes-auxilio-tarjeta-n105942
    ↩︎
  10. The Global Economy (2026).  https://pt.theglobaleconomy.com/rankings/capital_investment/South-America/ 
    ↩︎
  11. FMI (2025). Quinta revisión en el marco del instrumento de coordinación de políticas… https://www.imf.org/-/media/files/publications/cr/2025/spanish/1prysa2025001-print-pdf.pdf 
    ↩︎