Opinión | Por Heriberto Insfrán
Este artículo analiza cómo el gobierno títere de Santiago Peña sirve para reproducir los intereses del capital y explotar a trabajadores de la educación con sus diferentes programas o planes mientras los recursos designados para esos fines constituye una recaudación para los mismos de siempre. En ese sentido se aborda el Programa Nacional de lectura, escritura y oralidad “ÑE’ẼRY y el Plan SUMAR.
Es sabido que en Paraguay, según evaluaciones de estándares internacionales, 9 de cada 10 estudiantes no comprende lo que leen, resultado aprovechado para captar un importante recurso económico mientras que los trabajadores de la educación se hacen cargo de la ejecución del programa y su financiamiento. Ahí es donde aparece el programa más conocido como “ÑE’ẼRY”, en respuesta a la ley 7140 promulgada el 28 de agosto 2023 por Santiago Peña y reglamentada a través de Resolución N° 398/23 del Ministerio de Educación y Ciencias como base legal para su aplicación. En esta ocasión no se abordará la lectura integral como derechos pero cabe mencionar que en ese sentido el antecedente se encuentra en la Ley N° 24/91 “Del Fomento de Libro” (esta fue derogada por esta nueva ley). Esto es una evidencia clara de que nunca hubo un interés por la educación, teniendo en cuenta que la ley mencionada data de más de 34 años sin que haya sido fomentado el libro ni mucho menos la lectura.
El objetivo del programa supuestamente es fomentar y mejorar la comprensión lectora en el país, instalar el hábito de lectura en el sistema educativo nacional, pero para lograrlo se necesitan una serie de condiciones y esto tendría que ser abordado como una política de Estado; entendemos que mientras sea solo un programa solo sirve para que los gobiernos de turno sean beneficiados con los recursos obtenidos. En ese sentido, el inicio del programa se dio en agosto de 2023 con un presupuesto inicial de 12 millones de dólares para la primera etapa con el apoyo de la Organización de Estado Americano (OEI), y también financiada por la Unión Europea.
La primera etapa en el 2023 comprende la dotación de 3.000 bibliotecas de aula en todos los niveles y modalidades, capacitación a 200 técnicos para educación inicial, formación de 2.000 asesores pedagógico del 1° y 2° Ciclo de la Educación Escolar Básica y Tutoría a 2.000 docentes de lengua y literatura castellana y Guaraní del tercer ciclo y nivel medio además de instalación de la denominada Red de Gestores de lectura a nivel Central y Local. Sin embargo, ninguna biblioteca fue distribuida durante el 2023 y por otro lado todas las capacitaciones previstas se hicieron a través del espacio de Coordinadores Pedagógicos —aunque sería mejor llamarlo coordinadores de “ÑE’ẼRY”—, no está de más mencionar que estos coordinadores tienen un sueldo de entre 7 a 18 millones de guaraníes mensuales; y otro dato fundamental son las capacitaciones mencionadas que no estuvieron a cargo del MEC sino que fueron a través de la Universidad de Gran Asunción en el 2023 y en el 2024, por intermedio del Consorcio CDS y la Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y Cultura Guaraní de la Universidad de Itapúa que forma parte de la Segunda Etapa. Eso significa que toda la formación mencionada estuvo a cargo de una institución ajena al Ministerio de Educación y Ciencias, a esto se suma una formación deficiente y mediocre que no aporta absolutamente nada.
Según el Plan, el Programa “ÑE’ẼRY” debe ser aplicado en forma gradual: en primer lugar con instituciones focalizadas y definidas por el MEC, como se menciona en el párrafo anterior, sin embargo han exigido su aplicación a todas las instituciones que a través de sus docentes ha costeado su aplicación de su bolsillo, que según denuncias, en algunos casos, hasta 500 mil mensuales para la instalación de rincones de lecturas en todas las instituciones.
Para la segunda, tercera y cuarta etapa del programa es decir, 2024, 2025 y 2026 está prevista la dotación de 6.000, 5.000 y 5.000 Bibliotecas de aulas respectivamente y asesoramiento a 800 docentes de educación inicial, tutoría a 2.000 docentes del 1° y 2° Ciclo de la Educación Escolar Básica, y tutoría a 12.000 docentes de lengua y literatura castellana y Guaraní del tercer ciclo y nivel medio por año, teniendo en cuenta el doble de las acciones a realizar el presupuesto también debe ser duplicado, eso significa que el programa tiene unos 24 millones de dólares de presupuesto para cada año hasta 2026.
La realidad hasta la fecha, es que de las 14.000 Bibliotecas de aulas previstas apenas están iniciando algunas en zonas de central; de las formaciones previstas ya fueron formados 200 técnicos en la primeras etapas; para las siguientes etapas ya no estan previstas formaciones. En lo que se refiere a los 28.000 tutores y asesoramientos de 1600 docentes. Mirando los números del informe es imposible que en 4 meses se pueda capacitar 28.000 tutores, ya que para 2025 no se ha ejecutado ninguna formación como programa.
Como si fuera poco la deficiencia y la falta de interés en su aplicación, a pesar de contar con un millonario presupuesto, demuestra que no el objetivo no es el fomento a la lectura ni mucho menos la comprensión sino que es meramente justificar el uso del dinero; exigen evidencia de actividades supuestamente realizadas en el marco del programa, sin embargo todas estas son costeadas totalmente por los docentes y en algunos casos por los padres, el año pasado por ejemplo se llevaron a cabo las actividades denominadas JAHAPA PLAZAPE y el CIERRE DEL PROGRAMA ÑE’ẼRY, en ambos casos fueron costeados totalmente por los docentes y para 2025 implementaron un concurso denominado “Concurso Nacional de Lectura, Escritura y Oralidad ÑE’ẼRY» que buscaba supuestamente promover y fortalecer el uso del guaraní y castellano, así como las habilidades de lectura, escritura y expresión oral los dos idiomas oficiales consistente una actividad para cada nivel. Pero en ninguna de las instituciones se dio participación a todos los alumnos, solamente a un ínfimo número, a los considerados “mejores estudiantes” de cada institución, y en ningún caso puede ser atribuido al Programa de ÑE’ẼRY, más bien es para justificar el uso de los recursos asignados al programa.
Es innegable la capacidad y la creatividad de los estudiantes, docentes y directivos, ya que una vez más todos los gastos que acarrea el concurso estuvo a cargo de los docentes, el problema no está en su realización ya que las instituciones ante la incapacidad del MEC están acostumbrados a cubrir los gastos con autogestión o mejor dicho con polladas, hamburgeseadas, tallarinadas o colaboración directa de los padres y docentes; todo esto tiene que ser denunciado: en primer lugar, la utilización del concurso como si fuera producto del Programa ÑE’ẼRY; y segundo, más grave aún, la utilización de la imagen de niños, niñas y adolescentes, con un fin que puede ser considerado político ya que se pretende justificar un programa de gobierno lo cual está prohibido por ley —si bien se permite el uso de imágenes de estudiantes en el ámbito educativo con fines pedagógicos y con autorización de los padres, no es aplicable en este caso ya que las imágenes de los estudiantes son utilizadas para justificar la incapacidad del MEC para llevar a cabo un programa fundamental para el futuro del país.
Para que el Programa ÑE’ẼRY cumpla su objetivo, es decir, el de fomentar y mejorar la comprensión lectora en el país, instalar el hábito de lectura en el sistema educativo nacional, necesariamente debe partir del aula de acuerdo a las necesidades, contexto y particularidad, con financiamiento del MEC y acompañamiento permanente de las supervisiones también financiado, como apoyo pedagógico y no unicamente como contralor. Por otro lado, será necesario equipar con bibliotecas de aulas a todas las instituciones sin distinción, iniciando con autores paraguayos para después ir ampliando con los autores de otros países y eliminar la intervención de los coordinadores ÑE’ẼRY y otros agentes ajenos al Ministerio; encomendar esas tareas a docentes activos en coordinación con las supervisiones (en su rol de apoyo y no de contralor) con financiación correspondientes.
Por último, para rematar la justificación de su ineficiencia y el uso indebido de los recursos exigen la utilización obligatoria del cuadernillo en el primer y segundo ciclo acompañado de un “monitoreo”, sin embargo, en ningún caso el uso de un material determinado puede ser obligatorio para ningún docente, la guía principal del docente es el programa de estudio y un material o cuadernillo debe ser un apoyo en su práctica pedagógica, dicha práctica debe darse de acuerdo a la necesidad y el contexto de cada grupo de estudiantes, en vez del monitoreo lo que el docente necesita es un apoyo pedagógico constante, sostenido, financiado; y no la mirada vigilante de una institución autoritaria.
El Plan SUMAR es definido como una política de Estado en materia de prevención del uso de sustancias psicoactivas. Tiene tres ejes: el primero es el eje de prevención del consumo de drogas; el segundo eje de tratamiento y rehabilitación; y tercero es el eje de combate al tráfico de drogas. Según la página del Ministerio de Salud, el PLAN SUMAR tiene como objetivo principal integrar la salud mental y las adicciones en la red integral de servicios de salud del país con un enfoque comunitario, centrado en la persona y su entorno. En la primera definición se puede ver que se reduce a prevención, tratamiento y combate a las drogas, y la en la segunda a esto se agrega la salud mental y plantea de forma más integral.
El Ministerio de salud presenta a SUMAR como nueva política de salud mental para el período 2024-2030. La condición fundamental para que un programa se convierta en una política de Estado es su financiamiento, según el poder ejecutivo se destinó 27.000.000.000 de guaraníes para la instalación de un centro de rehabilitación en la Ciudad de Piribebuy, con una capacidad de 30 pacientes y la Escuela Abierta a ser implementada por el Ministerio de Educación y Ciencias con el objetivo trabajar en la prevención.
Dentro del Plan SUMAR el papel del sistema educativo es la prevención para lo cual el MEC cuenta con un presupuesto de 14.300 millones de guaraníes de los cuales 9.600 millones de guaraníes están destinados a consultorías y el resto para capacitación y viáticos. Efectivamente ya fueron ejecutados más de 12.000 millones de guaraníes y fue presentado un pedido de ampliación presupuestaria de 2.328 millones de guaraníes. La distribución de gasto demuestra que el 80% del presupuesto está destinado a consultorías, es decir, a gastos innecesarios o mejor dicho al pago de algunos favores políticos, y el resto según el MEC a la formación de 850 docentes en prevención del consumo de drogas.
Todos los recursos disponibles son utilizados en consultorías y viáticos, pero según el MEC Paraguay tiene su propio “Modelo Educativo Paraguayo de Prevención del Uso de Sustancias Psicoactivas” y la formación presentada tiene estándares internacionales definidos por la ONU.
Pero la efectiva prevención se dará en las instituciones educativas, en el aula con los estudiantes, docentes y padres, sin embargo, no se cuenta con presupuesto asignado y exige a las instituciones la realización de los talleres utilizando los cuadernillos proveídos en el marco del plan sin que sus docentes sean capacitados adecuadamente.
Los cuadernillos denominados Material educativo para docente, se dividen por niveles: el primero corresponde a Nivel inicial con desarrollo de 8 talleres; el segundo corresponde al primer ciclo – EEB (1°, 2° y 3° grado) totalizando 45 talleres (15 talleres por grado); el tercero corresponde al segundo ciclo – EEB (4°: 11 talleres, 5°: 8 talleres y 6°: 8 talleres) totalizando 27 talleres; el cuarto corresponde a tercer ciclo – EEB (7°, 8° y 9° grado) totalizando 12 talleres (4 talleres por grado) y el quinto corresponde a Nivel Medio del 1°, 2° y 3° curso con desarrollo de 10 talleres en forma conjunta. A esto se suman 10 talleres para padres, denominados “Padres que suman” y 5 talleres sobre salud mental, totalizando 117 talleres en un periodo escolar, es una clara muestra de la improvisación del plan, sin financiamiento y sin formación, exigiendo la realización de los mismos con pedido de informes, fotos y planilla de firmas de los estudiantes y padres que participan en los talleres a los efecto de justificar los gasto ya mencionados, una vez más utilizando la imagen de los alumnos y hasta de los padres.
Si existiera un interés real de un abordaje integral de la salud mental y el problema de la droga como política de Estado tendría que ser necesariamente producto de una participación efectiva en la planificación de todos los actores involucrados, así como en su ejecución con su correspondiente financiamiento. Los temas recurrentes del Plan SUMAR son para el fortalecimiento del desarrollo personal de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes son: autoconocimiento, autovaloración, autoestima, manejos de las emociones, relación y comunicación con los demás. Los mencionados están establecidos en los programa de estudios y son desarrollados por los docentes en sus diferentes áreas, eso refuerza la afirmación de que los talleres realizados por los mismos no tiene otro objetivos que justificar el uso de los recursos.
¿Es necesario reforzar los temas ya incluidos en los programas y las tareas de los docentes?
La respuesta categórica es sí, es necesario, pero debe ser financiado y realizado por profesionales entendidos de cada áreas que esté a cargo de la Supervisión, en convenio con el Ministerio de Salud y no obligando a las instituciones y docentes a maquillar talleres que en la mayoría de los casos son simulacros y en otros ni siquiera se hace, solo fotos e informes vacíos: otro aporte mas a la crisis de la educación en Paraguay.