Crónica de un colapso anunciado: derrotero de la crisis en Paraguay

Por Máximo Fernández

Una estudiante de 18 años que acaba de ingresar a la carrera de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción, se encuentra en la Plaza de la Democracia, en Asunción. Mientras se prepara para la movilización convocada para las 18 horas, frente al Congreso Nacional, redacta un cartel que caricaturiza a Mario Abdo Benítez leyendo la biblia. El 28 de enero durante un discurso en la ciudad de Luque, Mario Abdo Benítez, quien asumió la presidencia del Paraguay en el 2018, después de unas cuestionadas elecciones, afirmó que, por salud mental ya no lee los periódicos, sino que, por las mañanas, lee la biblia antes de salir “a trabajar por el pueblo”. Estas declaraciones se dan en momentos álgidos de la crisis sanitaria, ante el aumento de casos de contagio de la covid-19, el desabastecimiento de hospitales de cabecera en las principales ciudades y la incertidumbre acerca de la llegada de las dosis de vacunas para inmunizar a la población.

Esta crisis tuvo derivaciones económicas catastróficas para la población paraguaya. En el último trimestre del año 2020, la Encuesta Permanente de Hogares indicaba más de 260.000 personas desocupadas. La pandemia desnudó las carencias ya padecidas en las áreas más sensibles como salud, educación y trabajo. El 71% de la Población Económicamente Activa (PEA), antes de la pandemia ya se encontraba bajo el régimen de informalidad, la educación comenzaba el año 2020 con 1.579 aulas cerradas en secciones de la Educación Básica, la Media y la de Adultos. Además, el Ministerio de Educación y Ciencias había redactado y distribuido a instituciones escolares materiales didácticos repletos de errores ortográficos y gramaticales. Ante las críticas, el Gobierno Nacional argumentó que la impresión de 526.600 cuadernillos y de 40.650 guías docentes no implicaban gastos para el Estado paraguayo ya que fueron financiados por la Unión Europea.

En cuanto a la salud, desde antes de la pandemia la cobertura de la seguridad social apenas alcanzaba al 17% de la PEA, dejando al descubierto la inseguridad e inestabilidad que envuelve a la clase trabajadora. Al inicio del 2020, el país atravesaba también, por una de las más grandes epidemias de dengue en décadas, que para finales de marzo de ese año registró más de 177.104 casos, 53 fallecidos y un sistema de salud colapsado.

En este marco, se registran los primeros casos de covid-19 en el país.

Los meses

En el mes de marzo de 2020, el Gobierno de Mario Abdo se jactaba de ser uno de los primeros países en la región en adoptar la cuarentena estricta para evitar la propagación del virus. Para fines de ese mismo mes, en tiempo récord, el Congreso Nacional aprueba el proyecto de Ley de emergencia sanitaria que establece medidas excepcionales y autoriza a la obtención de préstamos de hasta 1.600 millones de dólares de organismos internacionales para hacer frente a la pandemia.

Desde inicios de abril se publican en medios de comunicación denuncias de sobrefacturación en la compra de mascarillas y alcohol en gel en instituciones públicas, que salpicaban al entorno más cercano de Mario Abdo, dos de sus principales colaboradores fueron depuestos de sus cargos en los meses siguientes, sin que ninguno de ellos haya respondido a la justicia por estas irregularidades.

Las licitaciones para la compra de insumos comenzaron a ejecutarse y a fines de abril llega un importante cargamento con insumos de bioseguridad y elementos hospitalarios proveniente de China, a cargo de la empresa Insumos Médicos S.A. Este cargamento, que costó al Estado USD 14 millones fue rechazado por el Ministerio de Salud después de que se detectaron defectos en los productos e irregularidades en el proceso licitatorio. A casi un año de uno de los más grandes hechos de mala gestión y corrupción durante la pandemia, el caso camina hacia el blanqueo, y las empresas continúan como proveedoras del Estado.

A partir de julio, la valoración positiva por la actuación rápida para prevenir la propagación del virus en marzo y la construcción mediática de figuras “heroicas” como la del ministro de Salud, Julio Mazzoleni, fueron cayendo en picada cuando la población, que había acatado estrictamente la cuarentena total y el encierro preventivo, comenzó a reclamar que el tiempo ganado, la deuda pública y el esfuerzo invertido por toda la sociedad, no habían sido aprovechados para proveer a los trabajadores de la salud de insumos necesarios para hacer frente a la pandemia.

Familiar de paciente en terapia intensiva denunciando la falta de insumos en hospitales.

A esto se sumaron varios escándalos políticos y negociaciones furtivas que colaboraron en acrecentar el descontento de la población. La clase trabajadora en particular fue la más afectada por la crisis. Esta, a diferencia de los empresarios que recibieron millonarios subsidios por parte del Estado (los empresarios del transporte recibieron un adicional de G. 400 millones, después de declarar ser afectados por la crisis y extorsionar al Gobierno con la suba del pasaje), ha sido la que tuvo que soportar la escasez de insumos, la aglomeración en el transporte público a diario, además de la precarización y pérdida de sus puestos de trabajo.

Ante el aumento de casos de contagio a finales de diciembre y enero, las crecientes protestas sociales por la falta de apoyo al sector campesino y a los pequeños comerciantes, los casos brutales de desalojos a humildes comunidades campesinas e indígenas, y la crisis económica acentuada en las regiones de frontera, debido al cierre de pasos fronterizos, que trazaron un terrible escenario para un país mediterráneo altamente dependiente, el colapso anunciado derivó en las masivas movilizaciones y protestas que se mantienen hasta este momento en Paraguay.

Los días

Martes 02/03/2021:  inician las clases en las instituciones públicas de todo el país, en medio de manifestaciones de gremios de docentes que señalan que la mayoría de los centros educativos no se encuentran en condiciones para recibir a los estudiantes ante la falta de insumos de bioseguridad y los problemas de infraestructura. Sin embargo, el ministro de educación, Eduardo Petta insiste en que las instituciones se encontraban equipadas con lavamanos, lavandina, jabón y diez mil termómetros digitales, donados por los Estados Unidos. El anuncio de que quienes participaban de las movilizaciones recibirían descuentos salariales, avivó el descontento de los maestros.

Ese mismo día los empresarios del transporte público anuncian un paro para el lunes 8 de marzo, como medida extorsiva para que aumente el pasaje argumentando la supuesta suba de combustibles. El Viceministerio de Transporte señala que luego de una verificación a través del billetaje electrónico, se evidencia que el Estado subsidiaba 638 pasajeros transportados por bus-día en el servicio convencional y 407 pasajeros en el servicio diferencial, a pesar de que sólo 310 y 330 pasajeros respectivamente, utilizan el servicio, lo que da cuenta de una posible millonaria estafa al Estado que aún no fue investigada a fondo.

Viernes 5 de marzo.

Miércoles 03/03/2021: la crisis estalla con las movilizaciones realizadas por trabajadores de la salud del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (Ineram), a quienes se adhieren familiares de los pacientes que acampaban frente al hospital para denunciar la falta de insumos básicos en terapia intensiva, imprescindibles para personas con cuadros graves. A esta se suman movilizaciones de otros gremios de trabajadores de la salud, médicos, enfermeras y familiares que denuncian que, ante la escasez de insumos básicos, para evitar la muerte de sus familiares acudían a préstamos para adquirirlos, incluso a través de la importación ilegal desde Formosa, Argentina, en donde los medicamentos se vendían a mitad de precio, mientras que las cadenas de farmacias y proveedores triplicaron los precios de medicamentos para lucrar con la salud. El Gobierno reconoce el desabastecimiento y el robo de medicamentos en el sistema público de salud, las críticas aumentan ya que el Ministerio de Salud contaba con presupuesto suficiente para la adquisición de insumos, y agrega que existe un desabastecimiento a nivel regional de los insumos. Sin embargo, el sector privado sí contaba con el stock suficiente de medicamentos.

En esta semana se agudizan los cuestionamientos hacia la gestión del Gobierno de Mario Abdo por la falta de vacunas para la inmunización de la población. Los casos aumentan, se registran muertes a causa de la falta de atención y sectores comerciales presionan para que el Gobierno inicie la importación de vacunas, negociando con cualquier proveedor. La mala gestión del Ministerio de Salud es evidente, ya que no ha sido capaz de anunciar con exactitud la fecha exacta de la llegada de las vacunas, tras las humillantes escasas 4000 dosis que arribaron al país y que inmunizaron solamente al 0,05% de la población, ubicándonos por mucho como el país con menos inmunizado de la región

Sábado 6 de marzo.

Jueves 04/03/2021:  varios sectores comienzan a presionar para que el ministro de Salud renuncie al cargo y el senado aprueba un proyecto de Ley que insta a Julio Mazzoleni a renunciar a la titularidad de salud. En redes sociales se instalan consignas como #QueSeVayanTodos y #EstoyParaElMarzo2021, esta última como alusión a marzo de 1999, una crisis política que llevó a la renuncia del entonces presidente Raúl Cubas Grau, precedida por el asesinato de su vicepresidente, Luis María Argaña y nueve jóvenes masacrados en las plazas del Congreso Nacional.  La gente se convoca.

Viernes 05/03/2021: Pese al tempranero anuncio de la destitución del Ministro de Salud, las calles 14 de mayo y Paraguayo Independiente del centro de Asunción reciben a miles de manifestantes, de distintos sectores, entre ellos miles de trabajadores que al salir de sus puestos de trabajo unen sus gritos al canto unísono de “Marito, basura, vos sos la dictadura”, “Fuera Marito” y “Que se vayan todos”.  Al poco tiempo de la masiva protesta, las fuerzas de choque de la Policía Nacional inician una brutal represión contra los manifestantes entre los que se encontraban niñas, niños y personas mayores, y que deja como saldo un manifestante fallecido. Cientos de manifestantes se reagrupan, resisten en las calles del microcentro hasta que un hecho inédito de parte de las fuerzas policiales, quienes levantan pañuelos blancos al verse rebasados. Se levanta la consigna «tregua con la policía, no con el gobierno».

Domingo 7 de marzo.

Sábado 06/03/2021: la protesta masiva continúa por segundo día consecutivo. Los manifestantes exigen la renuncia de Mario Abdo, quien publicó un escueto mensaje a la nación, a través de un video grabado en donde anunció la destitución de los ministros de Educación, de la Mujer y Gabinete Civil de la Presidencia. Estos figuraban entre los más cuestionados en los últimos meses. Los manifestantes llegaron a la sede del Partido Colorado, que gobierna el Paraguay desde hace más de 70 años, como símbolo del repudio generalizado a la gestión corrupta, prebendaria y saqueadora del partido que sostuvo la tiranía de Alfredo Stroessner. En el microcentro de la capital resuena el grito colectivo de “ANR Nunca Más”. Durante la madrugada, los manifestantes se dirigen a Mburuvicha Róga, la casa presidencial, donde son presos por lo menos 8 manifestantes, tras un nuevo episodio de fuerte represión.

Lunes 8 de marzo.

Domingo 07/03/2021: después de que el gobierno anunciara los tibios cambios, y sectores políticos como el cartismo, negocian buscando beneficiarse a cambio de sostener al Gobierno, en medio de la peor crisis desde su ascensión, se llama nuevamente a movilizaciones frente a Mburuvicha Róga. A pesar de que diversos sectores de la sociedad participan de la movilización por una convergencia de agendas, la juventud trabajadora se destaca por su participación protagónica en los tres días, en las marchas se observan a personas que suman a la movilización tras sus jornadas laborales. A un año de la detección del primer caso de coronavirus en uno de los países con el peor sistema de salud del mundo y mayor grado de corrupción, se mantiene la convocatoria ciudadana.

Lunes 8 de marzo.

Ahora

Las movilizaciones continúan con cortes de ruta en varias localidades del país, acciones de repudio, afiches en redes, y una convocatoria masiva frente al Congreso para esta tarde. Representantes del Partido Liberal en la Cámara de Diputados se encuentran redactando el libelo acusatorio contra Mario Abdo Benítez y su vicepresidente Hugo Velázquez. A estos se suman los miembros del Frente Guasú, el partido Hagamos, Encuentro Nacional y el conservador Patria Querida. Al tiempo que sectores populares, organizaciones políticas, movimientos campesinos y estudiantiles se reúnen de forma permanente para evaluar la crisis y sostener las movilizaciones que se dan en los departamentos de San Pedro, Caazapá, Canindeyú, Guairá, Itapúa, Alto Paraná y Central. El cartismo, públicamente asegura que no apoyará el juicio político. Se observa un importante movimiento de deslegitimación de las protestas en los medios de comunicación empresariales.

La policía inaugura una táctica con banderas blancas en cada jornada y con la frase «la paz es el único camino», en un claro intento de debilitar las protestas, evidenciado en cada uno de los repudiados episodios de represión en los cuales manifestantes denuncian abusos, dos jóvenes son baleados en los ojos con proyectiles de goma de la policía, y decenas presentan heridas, denunciando la brutalidad policial que impacta directo en el rostro y en la espalda de la gente. Los medios empresariales apoyan la táctica gubernamental acusando al supuesto vandalismo de protestantes. Acciones estas que reciben el repudio de muchos y la burla ciudadana ante la hipocresía de una institución reconocida como de las más corruptas, como es la policía nacional.

En este contexto, el Gobierno emite una alerta roja ante el aumento de casos de contagio y la inminente implementación de la cuarentena. Se anuncia la salida de los militares a las calles. Escenario de indignación colectiva en donde lo único certero es que todo el peso de la crisis ha recaído sobre la clase trabajadora. El aparato de la clase dominante intenta paralizar la rabia ciudadana.

Más allá de que los objetivos inmediatos sean logrados. Este episodio histórico de movilización del pueblo paraguayo deja en evidencia su voluntad de construir una sociedad diferente, en la cual ya no se tolere la impunidad ni la injusticia ni los abusos del poder opresor. Es fundamental seguir organizándonos para materializarla.

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