Análisis | Por Secretaría de Relaciones Internacionales
El 5 de marzo de 2026, el diario ABC Color publicó un panfleto disfrazado de entrevista al embajador de Israel en Paraguay, Amit Mekel, en el que este responde ocho preguntas sobre el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán llevado a cabo el 28 de febrero de 2026, en el que, aparte de matar al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, mataron también a al menos 180 niñas en un bombardeo de doble toque sobre una escuela.
Para exponer las mentiras del embajador es suficiente desarmar dos de las respuestas que brindó, ya que se refieren a la idea central de la narrativa sionista sobre la actual guerra. Las demás respuestas las omitimos por tratarse de meros mantras sionistas repetidos por el embajador, que en poco o nada responden las preguntas planteadas. Veamos…
1) Preguntado por qué Israel lanzó el ataque contra Irán, el embajador respondió: «Para nosotros, el objetivo es eliminar la amenaza existencial contra Israel. […] El régimen actual está comprometido con la destrucción de Israel, y la estrategia que adopta la búsqueda de armas nucleares y el uso de grupos proxy no ha cambiado incluso después del ataque de junio contra Israel […]»
Empecemos analizando el cuento de las armas nucleares. Le llamamos cuento porque se trata de un argumento bastante viejo de los sionistas. Mostramos a continuación un titular publicado por el diario israelí Ma’ariv el 25 de enero de 1987, que dice: «Irán tiene la intención de producir armas nucleares. Un traficante estadounidense admite haber intentado vender plutonio a los hombres de Jomeini.»
Sin embargo, nunca se supo que Irán haya conseguido fabricar esas armas. Y es que resulta difícil imaginar que lo fuera a hacer en 1987, cuando enfrentaba a Irak en una guerra que ya llevaba siete años y que, cuando terminó al año siguiente (1988), dejó a Irán en la ruina económica.
En abril de 2006, el asesor de seguridad nacional israelí, Giora Eiland, dijo a los congresistas estadounidenses Christopher Says y Jim Marshall, y al jefe adjunto de misión Gene A. Cretz, que el principal objetivo de Irán era lograr el desarrollo de armas nucleares y que el próximo informe a ser publicado por la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica, dedicado, entre otras cosas, a inspeccionar las instalaciones nucleares de los países firmantes de su estatuto) podría servir de fundamento al Consejo de Seguridad de la ONU para aplicar sanciones contra Irán. El funcionario israelí alertó en la misma ocasión que Irán podría alcanzar plena capacidad nuclear «en los próximos tres o cuatro años». Merece ser mencionado que Israel no es firmante del estatuto de la OIEA ni del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.
A pesar de los intentos de Eiland de azuzar a los estadounidenses, pasaron los años y no hubo noticias de que Irán haya alcanzado capacidad nuclear plena. En cambio, Israel sí llegó a desarrollar armas nucleares. En 1986, un técnico israelí de origen marroquí llamado Mordechai Vanunu, que trabajó en el Centro de Investigación Nuclear Shimon Peres durante nueve años, renunció a su puesto y reveló 57 fotos del reactor nuclear clandestino que Israel había construido. La acción de Vanunu hizo al mundo saber que Israel tiene un programa de armas nucleares. En 1981, cinco años antes, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 487, en que pidió a Israel someter sus instalaciones nucleares a inspecciones por parte de la OIEA. Israel no cumplió esta resolución, y no fue sancionado por ello; mucho menos invadido o bombardeado. La resolución fue aprobada después de que el 7 de junio de ese mismo año Israel bombardeara las instalaciones nucleares de Irak, país que sí era firmante del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y que sí sometió sus instalaciones nucleares a auditorías de la OIEA.
En la década de 1960 los estadounidenses ya sabían que Israel estaba construyendo las instalaciones para su programa de desarrollo nuclear en el desierto del Negev, y con ayuda francesa, según una publicación del diario israelí The Jerusalem Post. Según Haaretz, otro importante diario israelí, Alemania colaboró financiando el programa nuclear israelí.
El entonces primer ministro israelí, Levi Eshkol, prometió que Israel «no sería el primer estado en introducir armas nucleares en la región», promesa repetida en 2011 por el fugitivo de la justicia internacional Benjamin Netanyahu, actual primer ministro israelí que también ocupaba dicho cargo aquel año, siendo el que más tiempo lleva acumulado en el ejercicio del cargo en la historia del Estado de Israel. Cinco años antes, su antecesor Ehud Olmert, en un acto de «sincericidio», admitió en televisión alemana que Israel tiene armas nucleares.
El director de la OIEA, Rafael Grossi, afirmó que, aunque la agencia no puede garantizar que el programa nuclear iraní esté estrictamente destinado a fines civiles, no hay ninguna evidencia de que Irán haya estado construyendo o haya logrado construir bombas nucleares, contradiciendo así a los gobiernos de Estados Unidos e Israel. El diario singapurense The Straits Times informó que, según la directora de inteligencia estadounidense, Tulsi Gabbard, Irán no estaba reconstruyendo sus instalaciones nucleares destruidas por los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025.
¿Es cierto entonces que Irán es una amenaza para la región? La «Opción de Sansón» es una doctrina israelí que contempla el uso de sus armas nucleares en caso de que la existencia del estado genocida se vea seriamente amenazada. El nombre alude al personaje bíblico de Sansón, que de acuerdo con la mitología se inmoló derrumbando con sus propios brazos los pilares del templo del dios Dagón, matando al mismo tiempo a miles de filisteos. Existe literatura sobre la Opción de Sansón, como el libro escrito por el periodista estadounidense Seymour Hersh, conocido también por haber revelado la masacre de My Lai, cometida por el ejército estadounidense durante la Guerra de Vietnam, lo que le valió un Premio Pulitzer en 1970. También artículos periodísticos, como este de 1991 escrito por Roger Morris y publicado por Los Angeles Times.
Ante todo esto, queda claro cuál es el estado que realmente tiene armas nucleares en Oriente Próximo y que realmente representa una amenaza, la verdadera amenaza para esa región.
Y en este punto pasamos a un engaño encubierto en la respuesta del embajador: que Irán atacó a Israel primero. No lo dijo explícitamente, pero al decir que la estrategia iraní no cambió «incluso después del ataque de junio contra Israel» (sic) da a entender que el atacado fue Israel, cuando en realidad fue el atacante. La represalia llevada a cabo por Irán en junio de 2025 contra Israel está amparada por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.
2) Preguntado si Israel hubiera iniciado la guerra por cuenta propia en caso de que Estados Unidos no se sumara, el embajador respondió: «Durante décadas el régimen iraní ha sido un enemigo declarado de los Estados Unidos. Ha matado y herido a miles de ciudadanos y soldados estadounidenses tanto a través de sus propias fuerzas como mediante proxies […] Estados Unidos está actuando para prevenir estas amenazas. Asimismo, los intentos de Estados Unidos de alcanzar acuerdos diplomáticos fracasaron, por lo que la opción militar fue la única opción que quedó sobre la mesa […]» (obs.: los resaltados en negrita son nuestros).
El embajador israelí denuncia que «durante décadas el régimen iraní ha matado soldados estadounidenses». En este punto en particular no nos vamos a detener en la veracidad de la afirmación, sino en que, al parecer, la idea de que un ejército mate a miembros de otro ejército le resulta grave al embajador. Esto quizá se deba a que está acostumbrado a que el ejército de su país mate a civiles, principalmente niños y mujeres, y no a combatientes de otros ejércitos regulares.
Pasemos ahora a analizar si es cierto que Estados Unidos actuó para prevenir amenazas de parte de Irán. La agencia de noticias Reuters dio a conocer el domingo 1 de marzo de 2026 (un día después de que Israel y Estados Unidos atacaran a Irán) que, según funcionarios del Pentágono (ministerio de guerra de Estados Unidos), no había señales de que Irán fuera a atacar a Estados Unidos. En una reunión a puertas cerradas ante el congreso estadounidense, los funcionarios del Pentágono expusieron durante más de 90 minutos los detalles acerca de la decisión adoptada de atacar Irán.
La otra afirmación hecha por el embajador del ente genocida autodenominado Israel, de que «los intentos diplomáticos fracasaron» entre Estados Unidos e Irán, es, dependiendo del lado desde el que se la mire, cierta.
Si la miramos desde el lado de Irán, es cierto que las negociaciones diplomáticas fracasaron. El 26 de febrero, el canciller iraní, Abbas Araghchi, publicó en su cuenta de Twitter que las últimas negociaciones con Estados Unidos fueron intensas, y adelantó que las próximas se realizarían en Suiza, agradeciendo a dicho país por ser anfitrión de las conversaciones y a Omán por su intermediación. Incluso la delegación iraní ya había entregado al canciller omaní, Badr bin Hamad Al Busaidi, una nota con sus propuestas. El propio Donald Trump reconoció que Irán quería llegar a un acuerdo diplomático.
En cambio, si analizamos la cuestión desde el lado israelí-estadounidense, no es verdad que las negociaciones hayan fracasado, al menos por culpa de Irán. Sin dejar de mencionar que fueron Israel y Estados Unidos quienes atacaron primero a Irán el 28 de febrero, se debe señalar que ambos ya venían poniendo trabas a las negociaciones, tal vez con el deseo de provocar una reacción hostil de Irán o de hacer que no se prestara más a negociaciones. Pocos días antes del bombardeo a Irán, y en un acto totalmente desprovisto de espíritu conciliador, Donald Trump también le impuso más sanciones, en plena víspera de las nuevas negociaciones que tenían que llevarse a cabo entre ambos lados.
Notas finales en torno a la propaganda israelí
La hasbará (propaganda sionista) es una política de estado de Israel y la oficina del primer ministro (jefe de gobierno) tiene inclusive una dependencia dedicada estrictamente a sus relaciones públicas, o sea, propaganda. Y dada la reputación del diario ABC Color, acaso el pasquín más repugnante en la historia del periodismo paraguayo moderno o por lo menos uno de los más repugnantes, nos referimos a la publicación del citado diario como un panfleto disfrazado de entrevista, que responde a la estrategia propagandística israelí en la región.
