A un año de la pandemia: Un mundo que no está preparado ni puede estarlo

Por Alhelí Cáceres*

Si en el siglo XXI ocurriera realmente el triunfalismo del “siglo americano” del capital, no habrá en el futuro otros siglos para la humanidad, mucho menos un milenio. (Mészaros, 2005)

La barbarie llegó hace rato

Hace un siglo, la camarada Rosa Luxemburgo nos presentaba el dilema, “Socialismo o Barbarie” y tal vez, nunca antes en la historia de la humanidad, hayamos experimentado tan de cerca la barbarie capitalista como lo estamos haciendo ahora, en el contexto de una crisis estructural cada vez más profunda, de un sistema cada vez más regresivo en términos de garantizar derechos sociales que han sido resultado de las históricas luchas del movimiento obrero internacional y, sobre todo, cada vez más incompatible con la vida de las especies que habitamos el planeta.

Es en el marco de esta formación económica y social crecientemente contradictoria y, a decir de Mészaros (2005) de un sistema irreversiblemente perverso e incompatible con la universalidad, que se presenta la pandemia de la Covid-19 y cuyos impactos en términos sociales y económicos para las mayorías trabajadoras y empobrecidas del mundo pueden ser catalogados como una verdadera crisis humanitaria.

Lejos de observar la “luz al final del túnel”, lo que sí se manifiesta y cada vez con mayor crudeza, es la creciente disputa por la adquisición de las vacunas, disputa en la que los intereses geopolíticos de las potencias hegemónicas que controlan las patentes, en particular el caso de las grandes corporaciones estadounidenses que son propietarias del 60%  de las patentes de medicamentos a nivel mundial; dificultan el acceso de los países más pobres no sólo a las vacunas, sino también a medicinas, así como a insumos requeridos para hacer frente a la pandemia. Tal es el caso paraguayo, varado en medio de fuegos cruzados entre los intereses de los capitales estadounidenses por mantener su hegemonía en la región y la creciente influencia de China; obligando a nuestro país a permanecer de rodillas con una política mendicante para acceder a las dosis requeridas para inmunizar a la población y evitar más contagios y muertes, que ya suman a la fecha más de 6000 personas fallecidas. [Gráfico 1­]

Evolución de los contagios por Covid-19 en Paraguay

Mientras que, en China, la pandemia se convierte poco a poco en un recuerdo, Paraguay presenta cada vez un mayor número de personas fallecidas no por la enfermedad, sino por la falta de atención médica, de insumos, de profesionales, de vacunas, en suma, por el histórico desmantelamiento de los servicios públicos en general, y del sistema sanitario en particular durante las últimas 3 décadas de implementación de políticas económicas de carácter regresivo en términos sociales y en este punto es importante comprender que la implementación de dichas políticas no resulta de la “crueldad” de sus gestores, sino de las necesidades de rentabilidad del capital, que viene atravesando desde hace más de 3 décadas un proceso de caída en dicha rentabilidad, sobre todo en los países más avanzados, por lo que las políticas económicas que se implementan no pueden comprenderse como variables exógenas del sistema sino como resultado de las necesidades de acumulación de capital y de la correlación de fuerzas en la lucha de clases a nivel mundial. [Gráfico 2]

Evolución de la tasa de rentabilidad

Roberts, M. (2020) Una tasa de ganancia mundial: un nuevo enfoque

La ausencia casi absoluta de un sistema sanitario de carácter público y universal, capaz de hacer frente a eventos catastróficos como una pandemia de estas características es casi general en toda la región y el mundo. Y si observamos las gráficas mundiales respecto a la evolución de la Covid-19, constataremos que, en los países capitalistas que componen gran parte del mundo, la pandemia se encuentra absolutamente descontrolada, países como Alemania, un país hegemónico en el contexto europeo, experimenta un nuevo repunte de los contagios que obligó a retornar a cuarentenas estrictas, o el caso catastrófico de países como Italia y España, e incluso en Estados Unidos, en donde la cifra de contagios superó los 30 millones y la de fallecidos ronda las 571 mil personas, con la particularidad de que la población afroamericana y latina,  es la más afectada y en la que los índices de contagio y letalidad del virus son los más elevados.

En la lógica demencial que rige la dinámica de acumulación capitalista, debemos comprender los impactos de la pandemia en Brasil, país que se ha constituido en el epicentro de la pandemia en nuestra región, con más de 14 millones de casos y 386 mil fallecidos, e incluso en la propia India, y su constitución como nuevo epicentro de la pandemia a nivel global, a pesar de los avances en la vacunación de su población. Estos datos dan cuenta de la incapacidad del capitalismo, dada su propia naturaleza mercantil, de hacer frente a los grandes problemas que aquejan a la humanidad, pues, como es lógico, la enfermedad no puede ser a la vez, la cura. [Gráfico 3]

Países con más muertes por Covid-19

Como observamos, la pandemia ha representado un duro golpe a la clase obrera, urbana y rural, a nivel mundial, cargando sobre sus espaldas los costos de la crisis general del capitalismo y, por supuesto, de las derivaciones económicas de la pandemia; a través del desmantelamiento de las conquistas históricas por medio de políticas económicas con un contenido claramente regresivo, de la destrucción de 255 millones de puestos de trabajo a nivel mundial, reduciendo las horas de trabajo en un 8,8%, siendo Latinoamérica la región más afectada (Blandón, 2021)

Algunos apologistas del capital dirán ¿y qué sucede con Israel, que se ha constituido en el primer país a nivel mundial en iniciar su vuelta a la “normalidad” sin barbijos? Y sobre este asunto reflexionaremos más adelante en una siguiente entrega, no sin antes mencionar que el “éxito” de Israel se sostiene en dos grandes pilares; la histórica cooperación con Estados Unidos, como su socio principal en la región y, en el apartheid de las vacunas, impidiendo la llegada de las dosis a los territorios palestinos ocupados por Israel.

Con una población un poco más de 9 millones de habitantes, Israel celebraba su retorno a la normalidad mientras que al mismo tiempo impedía la entrada de 2.000 dosis de la vacuna Sputnik a la Franja de Gaza, desde el territorio ocupado de Cisjordania, un hecho que puede ser claramente calificado como un crimen de guerra, en el contexto del sistemático genocidio que viene realizando el Estado terrorista de Israel hacia la población palestina. (López, 2021)

Mientras la política genocida de Israel ha arrasado con el sistema sanitario de las zonas ocupadas, dejándolas completamente destruidas por los continuos bombardeos, además del bloqueo impuesto por Israel sobre estos territorios, han hecho que escaseen insumos, medicamentos y médicos, dejando cientos de muertos ante la atónita mirada de la comunidad internacional. En contrapartida, el gobierno israelí ha implementado un rápido programa de vacunación, relativamente exitoso; relativamente en el sentido de que, gran parte de la población aún no está vacunada y el acceso al Green Pass [1] se ha convertido en un verdadero privilegio en un contexto en el que el lento proceso de producción de las vacunas ante una demanda cada vez más creciente y que amenaza con nuevas variantes del virus, algunas incluso mucho más letales, puede poner en jaque una victoria que hasta ahora se sostiene sobre una débil estructura de vidrio.

Este “éxito” israelí es capaz de sostenerse gracias al apoyo obtenido por parte de Estados Unidos, con un acceso privilegiado a las dosis de la transnacional Pfizer-Biotech, de capital estadounidense y alemán; corporación con la que Israel ha negociado la entrega de las dosis requeridas para la campaña de vacunación desde el inicio de la pandemia, una campaña en la que se garantiza el acceso a la primera dosis, lo que ha llevado a que el país registre una de las tasas de vacunación más altas del mundo a razón de 11,55 dosis por cada 100 habitantes [2], puesto que prefiere retrasar las segundas dosis y asegurar el mayor número de inmunizados, al menos con una primera dosis. Asimismo, la continua política de transferencia de recursos y tecnología hacia su principal aliado en el Medio Oriente, ha permitido el desarrollo de anticuerpos capaces de combatir al coronavirus. Sin embargo, como hemos dicho, abordaremos más detalladamente esta cuestión en una próxima entrega.

Volviendo al tema que es objeto de este artículo, observamos que el incremento de los niveles de endeudamiento, que históricamente ha representado un mecanismo de transferencia de riqueza de la clase obrera hacia los grandes capitales financieros especulativos en un contexto de baja rentabilidad, es decir, el sector financiero-especulativo se constituyó como válvula de escape a la crisis de rentabilidad observada desde 1970, y en la que la deuda ha servido como uno de los mecanismos de compensación. Con la pandemia, los niveles de deuda alcanzaron récords históricos incrementándose en 40% con relación a los pasivos acumulados en la crisis de 2008, representando hoy el 322% del PIB global. (EFE, 2020)

Claramente, el mundo no estaba preparado para la pandemia, pero en estricto rigor, a decir de Arrizabalo [3]: “el mundo capitalista no está preparado, ni podría estarlo” parafraseando el título del informe presentado por la OMS y el Banco Mundial, denominado “Un mundo en Peligro”, que la Junta de Vigilancia Mundial de la Preparación [4] presentó en septiembre de 2019, alertando de la posibilidad cada vez más creciente de una pandemia provocada por un patógeno respiratorio letal y de rápida propagación. (GPMB, 2019)

Y dicha aclaración resulta relevante si tomamos como ejemplo el desempeño de países con economías planificadas como es el caso de China y Cuba respecto a la pandemia. En particular en el caso cubano, dado el crítico escenario por el que atraviesa el pueblo de Cuba resultante del recrudecimiento del bloqueo estadounidense impuesto desde hace más de medio siglo sobre un país pequeño de la periferia capitalista, y que, a pesar de ello, ha logrado desarrollar una potente industria biofarmacéutica que la ubica a la vanguardia en la producción de 5 candidatos vacunales contra la Covid-19, 2 de ellos en fase III de ensayos clínicos y únicos de aplicación pediátrica, constituyéndose en el único país de Latinoamérica en producir sus propias vacunas. En el caso de China, la curva de la pandemia se ha prácticamente aplanado, como podemos observar en el siguiente gráfico. [Gráfico 4]

Curva de contagios en China

Y según reportes oficiales, China llevaba 19 meses sin presentar ni un solo fallecido a causa de la Covid-19, hasta enero de este año, en el que se comunicó el fallecimiento de una persona en la ciudad de Pekín, provincia de Hebei, lugar en el que se ha registrado un rebrote del coronavirus. Asimismo, China ha llevado adelante un plan de vacunación logrando aplicar 200 millones de dosis. Recordemos que, en China, epicentro del nuevo coronavirus, según los reportes oficiales, han fallecido a causa de la enfermedad unas 4.636 personas. (Our World in Data, 2021)

Por su parte, en Cuba los datos oficiales arrojan que se encuentran en el pico de los contagios, sin embargo, la cifra de fallecidos es de 581 personas, de un total de más de 100 mil casos, de los cuales 93.948 se han recuperado, para una población de más de 11 millones de habitantes que tiene la isla. (Our World in Data, 2021)

Pero, ¿cuál es la relevancia de estos datos? Colocar estos datos en perspectiva simplemente contribuyen a la constatación de una realidad que opera por fuera de nuestros deseos y, es que, las sociedades capitalistas no sólo no están preparadas para enfrentar desafíos como los que nos impone la emergencia sanitaria global, sino que, efectivamente no puede estarlo sencillamente porque debido a la tendencia a la mercantilización y a operar bajo la lógica de la rentabilidad, no puede sino, comprender la salud como una mercancía, y entenderla como mercancía supone negar su condición de derecho y, yendo más allá, no supone ya la búsqueda del bienestar y la cura de enfermedades, sino más bien, la perpetuación de ellas.

En el mismo reporte de la Junta de Vigilancia, se alerta de la capacidad que ha alcanzado el desarrollo científico y tecnológico en el ámbito de la biofarmacéutica, la biología y otras ramas de la ciencia, para crear o recrear virus y bacterias, o cualquier otro microorganismo capaz de causar enfermedades, pudiendo dicho desarrollo ser utilizado con fines armamentísticos, como armas biológicas. Al mismo tiempo que, admite que las probabilidades de que surjan pandemias causadas por patógenos naturales se han ido incrementando. (GPMB, 2019)

La pandemia por Covid-19 ha evidenciado que las fuerzas regresivas del capital se han volcado contra la humanidad y que ya no representan ningún atisbo de “desarrollo” para las fuerzas productivas, comprendidas no en sus aspectos técnicos, sino cualitativos.

La lógica de acumulación capitalista ha modificado de tal manera nuestro planeta que ha alterado los ciclos de la naturaleza, resultado de la actividad económica de los grandes conglomerados industriales, la profundización de los mecanismos de extracción de los recursos naturales y los impactos que estos generan sobre el medioambiente, como es el caso del Fracking en la extracción petrolera, o la expansión de los agronegocios.

La potencialidad destructiva que han alcanzado hoy las fuerzas productivas desarrolladas por el capital y que operan bajo la impronta de la rentabilidad es tal, que amenaza con la extinción de vida en el planeta Tierra. Las guerras imperialistas, la regresividad de las políticas económicas implementadas por los gobiernos, entre ellas, el desmantelamiento de los sistemas de salud pública, son la más clara manifestación del contenido sumamente regresivo de las fuerzas productivas bajo el influjo del capital como relación social mundial.

De este modo, como nunca antes, el dilema planteado por la camarada Rosa cobra especial relevancia porque ya no observamos a la barbarie como un futuro posible, sino como una realidad que está aquí, y que ha venido para quedarse a menos que la clase obrera asuma el papel histórico que le corresponde como sepulturera de la burguesía y de su civilización. Parafraseando a Mészaros, pues lo que está en juego no puede ser mayor desde el momento en el que se involucra directamente y en todas las dimensiones, la propia supervivencia de la especie humana. Y en este sentido, como no podía ser de otra manera, la lucha por el socialismo, por el comunismo, no se constituye en una quimera, sino en una necesidad histórica insoslayable.

*Alhelí Cáceres es Licenciada en Economía por la Universidad “Hermanos Saíz Montes de Oca”, Cuba. Candidata a Magíster en Ciencias Sociales con énfasis en desarrollo social por FLACSO-Paraguay. Presidenta de la Sociedad de Economía Política del Paraguay- Seppy. Militante del Partido Comunista Paraguayo-PCP, responsable de la Secretaría de Ideología y miembro de la Secretaría de Relaciones Internacionales. Correo: caceresalheli06@gmail.com

**Imagen de inicio: ilustración de Matías Tejeda @matedibujos, extraído de Internet.


Notas

[1] “Pase verde” que identifica a los vacunados.

[2] Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-55517560    

[3] Análisis realizado por el profesor X. Arrizabalo sobre la crisis y la pandemia en el encuentro del GT de Clacso “Crisis y Economía Mundial”, 2020.

[4] La Junta de Vigilancia Mundial de la Preparación es un órgano independiente de vigilancia y rendición de cuentas que tiene por objeto asegurar que se disponga de medidas de preparación para hacer frente a crisis sanitarias mundiales, y que fue fundado de consuno por la OMS y el Banco Mundial.

Bibliografía

Blandón, D. (01 de Enero de 2021). FRANCE 24. Obtenido de FRANCE 24: https://www.france24.com/es/programas/econom%C3%ADa/20210126-pandemia-destruccion-empleo-peor-crisis-2009

EFE, 5. (07 de Abril de 2020). La deuda mundial aumenta a un 322% del PIB del planeta. Obtenido de https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/04/07/economia/1586280864_659633.html

GPMB. (2019). Un mundo en peligro. Informe anual sobre la preparación mundial para las emergencias sanitarias. Organización Mundial de la Salud.

Mészaros, I. (2005). Socialismo o Barbarie. La alternativa al orden social del capital. Pasado y Presente XXI. Ediciones de Paradigmas y utopías.

Our World in Data. (25 de abril de 2021). Obtenido de https://github.com/owid/covid-19-data/blob/master/public/data/vaccinations/country_data/China.csv

Our World in Data. (25 de Abril de 2021). Obtenido de https://ourworldindata.org/coronavirus-data


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