Por Oscar Herreros Usher
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) se ha pronunciado ayer, 25 de enero, de manera preliminar sobre la demanda presentada por Sudáfrica contra Israel por genocidio del pueblo palestino en la Franja de Gaza.
La acusación fue presentada el pasado 29 de diciembre y por primera vez en la historia del Tribunal de La Haya, los jueces aceptaron analizar una demanda contra el régimen de ocupación sionista. El Estado de Israel aceptó comparecer ante los tribunales, lo que constituye un precedente inédito en la entidad ocupante, pues nunca antes ningún gobierno israelí aceptó un acuerdo que implicara alguna responsabilidad legal.
Las audiencias en relación a la solicitud de Sudáfrica se celebraron el 11 y 12 de enero, y ambos países tuvieron la oportunidad de exponer sus argumentos.
La decisión de la CIJ fue anunciada por su presidenta, la jueza Joan Donoghue, quien dijo que los informes y las pruebas presentadas por Sudáfrica son razonables y reconoció el derecho del pueblo palestino en la Franja de Gaza a la protección bajo la Convención sobre Genocidio. Indicó también que la determinación fue adoptada por amplia mayoría, 15 a 2, de los jueces que integran el tribunal.
La CIJ aún no trató el fondo de la solicitud de Sudáfrica que se refiere a la presunta violación por parte de Israel de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948. De manera preliminar ha dictado medidas cautelares por las cuales se ordena al Estado de Israel a:
- El Estado de Israel debe tomar medidas para prevenir un genocidio en Gaza.
- El Estado de Israel debe asegurar que los militares no cometen ningún acto de genocidio.
- Israel debe tomar todas las medidas para castigar todas las peticiones públicas a cometer genocidio.
- Israel debe tomar medidas inmediatas y efectivas para solucionar las condiciones adversas en la vida en la Franja de Gaza.
- Israel debe tomar medidas efectivas para preservar las pruebas de las acciones que puedan impactar en la convención de genocidio.
- Israel debe entregar a la corte un informe con todas las medidas tomadas para seguir las órdenes de esta corte en un mes.
Además ordena a Israel enviar reportes periódicos mensuales a la CIJ sobre el cumplimiento de estas medias cautelares. Desafortunadamente, el dictamen de la CIJ no incluye la orden del cese de las acciones militares contra la Franja de Gaza.
Las medidas cautelares son legalmente vinculantes para Israel, aunque la CIJ tiene pocos medios para hacerlas cumplir, depende para ello de la Asamblea General o del Consejo de Seguridad de la ONU. No es de esperar una sentencia firme hasta dentro de meses o incluso años. Sin embargo, el reconocimiento de que hay riesgo de genocidio da esperanzas.
Ha sido un fallo simbólico al mismo tiempo que ineficaz. Una victoria moral para el pueblo palestino, pero creer que traerá alivio a los sufrimientos de los habitantes de la Franja de Gaza es como pedir peras al olmo.
Ya se han pronunciado algunos integrantes del gobierno israelí indicando claramente que no aceptan el dictamen de la CIJ. Es lo esperado dado el vergonzoso historial del Estado sionista en burlar y hacer oídos sordos a innumerables resoluciones de la ONU tanto de su Asamblea General como del Consejo de Seguridad. Por ejemplo, el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, denunció a la CIJ por emitir esas medidas contra Israel y recurrió al consabido rótulo de antisemita para calificar al organismo internacional.
Tampoco se debe esperar que los patrocinadores de Israel, especialmente el imperio estadounidense y sus vasallos europeos de la OTAN, muevan un dedo para que el estado sionista acate las órdenes del tribunal.
Y mirando hacia el ámbito local cabe preguntarse si el gobierno paraguayo, tan solícito en atender los mandatos de su amo imperial, habrá de pronunciarse sobre este asunto. Pedirle un gesto de humanidad hacia el pueblo palestino es pedir imposibles.
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