El stronismo vigente

CON-TEXTO | Por Miguel H. López

Que el stronismo sigue vigente en todos los niveles del país, tanto en la sociedad, como el Estado –imaginario, estructura y superestructura- no es desconocido. Sin embargo, persiste una actitud generalizada de obviarlo y pretender que solo son defectos de la democracia de mala calidad vigente. Pese a esa actitud de girar la cabeza para no ver, sus efectos siguen tan presentes y tan devastadores en la escena nacional, en lo cotidiano, en el ejercicio del poder político desde el Estado, en las casas, en los privilegios de clase y en las calles.

El viernes pasado un incidente callejero, porque el escenario fue una concurrida avenida de la capital, Asunción, colocó nuevamente en el escaparate el hecho de cómo se expresa esa cultura incubada y configurada bajo la dictadura. El empresario propietario de la empresa Diesa S.A, expresidente del Senado de la República, presidente del conservador Partido Patria Querida, excandidato a Intendente, Miguel Carrizosa, salió a impedir el cumplimiento de una ordenanza municipal y disposiciones del Reglamento General de Tránsito de aplicación obligatoria: la eliminación de las entradas en los paseos centrales y los giros de vehículos al lado izquierdo, frente a su firma. El caso evidencia actitudes y expresiones que, haciendo una pasada taxonómica, permiten identificar elementos de esa cultura autoritaria, verticalista, prepotente, mendaz, en donde la única ley que le gusta es la del Mbarete.

Los medios se hicieron eco del hecho que pasmó un día cualquiera, laboral. Los funcionarios municipales se vieron asaltados por la presencia con una enorme bandera paraguaya de los empleados de la firma que –según Carrizosa, quien se sumó luego en actitud prepotente e imperativa- salieron de modo autónomo e impidieron el avance de las obras. Todo quedó paralizado. Los argumentos del político empresario lo pintan como un digno exponente de esa cultura oligárquica, enriquecida bajo la dictadura ya como proveedores del Estado terrorista o con extremas facilidades para la continuidad de sus negocios en tiempos de dictadura.

A la escena camorrista que trabó el cumplimiento de las normativas municipales, de aplicación obligatoria, el empresario sumó otro gesto de prepotencia, evidenciando que importan sus intereses por encima del resto de los habitantes: presentó una acción de amparo judicial en contra de la Municipalidad capitalina [1]. Esta figura jurídica es un recurso de protección cuando existe un derecho bajo riesgo de ser afectado por terceros. En este caso no hay nada bajo riesgo con la aplicación de la norma municipal, que se viene ejecutando en diversos lugares de Asunción.

La justificación argüida es que el amparo busca forzar una salida conversada con la Comuna. ¿Cómo podría ser ésta, si las disposiciones son de cumplimiento inexcusable [2]? Las razones iniciales lanzadas en medio del subido tono del viernes fueron que por causa del cierre de giro de vehículos se perderían muchos puestos de trabajo; que la medida afecta a otros frentistas; que ellos son grandes contribuyentes; y que la gente ya no irá a su concesionaria. Con esa misma lógica puso a sus empleados a obstruir la labor de otros trabajadores. La lógica indica, que en la práctica, los caminos adyacentes siguen permitiendo llegar a su empresa.

Este ejemplo es revelador de cómo la cultura stronista y los privilegios de clase, la de los ricos económicos, se siguen expresando e imponiendo en la actualidad. En este caso no importan las normas y leyes sino el interés meramente propio, aunque el bien general deba sacrificarse por el particular. Buscar frenar por la fuerza el cumplimiento de disposiciones viales obligatorias para salvaguarda de los conductores y sus pasajeros, es un gesto criminal, autoritario y demencialmente dictatorial.

El político conservador, de derecha, coherente con una línea ideológica y un uso abusivo de su extracción familiar, que amasó su fortuna bajo la dictadura, pretende imponerse a lo que sea. Toda su trayectoria legislativa no le enseñó convivencia democrática ni respeto a las instituciones. Como él, existen miles en diversos lugares del Paraguay. Personas que se expresan imponiendo o queriendo imponerse por encima de los demás.

Los ejemplos son a veces muy reveladores para entender por qué el Estado, la sociedad y las autoridades siguen operando dentro de la lógica de la prepotencia stronista que incluye la corrupción con total desparpajo y la violación del derecho de otros/as.

El stronismo es un asunto grave que sigue inficionando al Paraguay, que se mete en todo, desde el mal uso de los recursos públicos, pasando por la petulancia de las oligarquías, afectando hasta la intimidad de las personas. Combatirlo, como fuera con lo que sea, es una tarea ética e histórica.


Imagen de inicio: Extraida de Fotociclo.

[1]https://www.ultimahora.com/comuna-critica-la-insistencia-empresa-frenar-eliminacion-giro-la-izquierda-n2908892.html

[2]http://www.lavozdigital.com.py/noticia.php?id=32456&id_categoria=19

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