Estudiantes universitarios y secundarios convocan a un mitin de repudio este lunes 26 de enero, a las 18:30 h, frente a la sede de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (ANEAES), ubicada sobre William Richardson 546, en Asunción. La movilización tiene como objetivo exigir la destitución inmediata del presidente de la institución, José Duarte Penayo —hijo del expresidente colorado Nicanor Duarte Frutos—, tras sus recientes declaraciones públicas, en las que reivindicó la tiranía militar-fascista encabezada por Alfredo Stroessner.

La convocatoria surge luego de que Duarte Penayo expresara públicamente que el régimen stronista fue “benigno” en términos de violencia estatal y que Stroessner fue un “presidente constitucional” y parte de la “historia grande del país”, negando las violaciones sistemáticas a los derechos humanos cometidas durante los 35 años en que la tiranía militar-fascista  gobernó el Paraguay entre 1954 y 1989.

Rechazo social e institucional

Las declaraciones del titular de la ANEAES generaron un inmediato repudio por parte de organizaciones de derechos humanos, espacios de memoria y diversos sectores políticos y sociales. La Mesa Memoria Histórica recordó que las conclusiones de la Comisión de Verdad y Justicia (CVJ) —creada por ley en 2003, durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos— documentaron miles de casos de detenciones arbitrarias, torturas, ejecuciones, desapariciones forzadas y exilios, cometidos por el aparato represivo del Estado durante el stronismo.

La Plataforma Social de Derechos Humanos, Memoria y Democracia, a través de Rogelio Goiburú, referente en la búsqueda de justicia y memoria histórica por las víctimas de la tiranía militar-fascista de Stroessner, calificó como “preocupante e inaceptable” cualquier intento de minimizar o reivindicar ese período represivo. Goiburú —quien ha dedicado años a la exhumación de restos de personas desaparecidas y a la denuncia de la violencia estatal ejercida durante el régimen stronista— enfatizó que este tipo de declaraciones no solo ofenden a las víctimas y a sus familias, sino que también contravienen el compromiso social de preservar la memoria histórica y evitar la repetición de graves violaciones a los derechos humanos en Paraguay.

En la misma línea, el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) señaló que este tipo de discursos constituyen una apología del terrorismo de Estado y lesionan gravemente la memoria de las víctimas y sus familiares.

Por su parte, la Sociedad de Economía Política del Paraguay (SEPPY), a través de una reciente publicación en su cuenta de Instagram, destacó los impactos económicos del stronismo en cinco puntos, que van desde el crecimiento exponencial de la deuda externa hasta el desarrollo de infraestructura orientada al control político y al afianzamiento de redes clientelares.

Asimismo, el escritor e investigador Nemesio Barreto recordó que el régimen stronista marcó profundamente la vida de numerosas familias paraguayas. Barreto mencionó el caso de Juan José Penayo, dirigente del Partido Comunista Paraguayo y tío abuelo de José Duarte Penayo, desaparecido por el stronismo en 1977, y señaló que minimizar o reivindicar ese período constituye una “herida abierta” en la memoria colectiva, que no puede ser tratada con ligereza ni relativización histórica. Estas expresiones se suman a la creciente crítica de sectores culturales y sociales al discurso del titular de la ANEAES.

Las recomendaciones de la Comisión de Verdad y Justicia

En el Informe Final, presentado en 2008, la Comisión de Verdad y Justicia no solo relató los crímenes de la tiranía militar-fascista, sino que formuló una serie de recomendaciones al Estado paraguayo, entre las que se destacan:

  1. Garantizar políticas de memoria, verdad y justicia, evitando toda forma de negacionismo o relativización de los crímenes cometidos por el régimen stronista.
  2. Incorporar de manera obligatoria en el sistema educativo, especialmente en la educación superior, contenidos sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la tiranía, con un enfoque crítico y basado en evidencia histórica.
  3. Asegurar que las instituciones públicas y sus autoridades actúen en coherencia con los valores democráticos, absteniéndose de discursos que legitimen o reivindiquen regímenes autoritarios.
  4. Promover la no repetición, entendida como un compromiso activo del Estado para desmantelar prácticas, discursos y estructuras heredadas del autoritarismo.

Para los convocantes, las declaraciones de Duarte Penayo contradicen de manera directa estas recomendaciones, al provenir de una autoridad pública vinculada directamente al ámbito educativo.

Ante este escenario, estudiantes universitarios sostienen que no es admisible que una autoridad encargada de evaluar la educación superior reivindique o relativice una tiranía fascista. En su convocatoria, llaman a movilizarse contra el revisionismo histórico conservador y reivindican la importancia de la memoria histórica como pilar de una educación democrática