Durante 35 años, el 3 de noviembre era nombrada como “fecha feliz” por parte de la camarilla de delincuentes liderada por Alfredo Stroessner, como una forma de alabar al tirano y pedófilo en su cumpleaños. A la mayoría de ellos no le movía tanto el cariño hacia su líder criminal. Se acercaban y le trataban como una deidad, para seguir beneficiándose del proyecto de saqueo.
La “cultura” stronista sigue manifestándose en nuestra población hasta hoy, entre otras cosas, por la ausencia de juicio y castigo a torturadores y saqueadores, como también por no recuperar las riquezas, los bienes, las tierras que quedaron en sus manos llenas de trampa, injusticias y sangre.
Hace unos días, el gobierno stronista de Cartes movilizó a su camarilla, arreó a hurreros, llevó una gran cantidad de funcionarios para alabar al títere Peña en la entrega de títulos a compatriotas en Marina Kue. Hasta una música le hicieron al títere, además de colocar pancartas y desarrollar una serie de discursos de miembros de la camarilla para rendir pleitesía a la marioneta Santi.
En un momento de enorme crisis, el gobierno se vale de esta situación para realizar actos pomposos con el fin de seguir alimentando la sensación de que todo lo que se realiza desde el Estado como política pública es un beneficio que se debe agradecer, no un derecho que se está recuperando a duras penas.
Entregan unos cuantos títulos como expresión mínima, tardía y totalmente insuficiente de resarcimiento luego de 13 años de aquella masacre, y el aparato jurídico y represivo continúa persiguiendo al campesinado y a los pueblos indígenas, amenazando con desalojos, despojandolos de sus tierras, en algunos casos ancestrales y articulando con terratenientes para amedrentar y aislar a comunidades y familias, de modo tal a que vendan por muy poco dinero sus propiedades.
La “cultura” stronista persiste, también, porque es muy funcional al proyecto de saqueo y represión liderado por el cartismo que, buscando despistar a la gente, activa en las redes sociales, en sus medios de comunicación televisivos, radiales, escritos, una cantidad de información falsa en favor del gobierno, así como una batería de ataques a toda la oposición, reconstruyendo la idea de que todos los problemas del Paraguay y del mundo son a consecuencia de “zurdos degenerados y comunistas”, continuando el falso relato stronista de los explotadores y saqueadores, acerca del comunismo como un mal que solo empobrece a la gente.
En un escenario muy difícil, desde nuestra organización insistimos en la recuperación y reorganización de la actividad política. Para enfrentar la ofensiva de los saqueadores, explotadores y corruptos, necesitamos demostrar que el pensamiento y el trabajo colectivo, organizado y movilizado es la única y mejor opción que tenemos. Y que el objetivo es destruir el Estado que funciona en nuestro perjuicio y construir uno nuevo de acuerdo a la ineludible necesidad de igualar las oportunidades para toda la población, sin exclusiones.
Identificar a las organizaciones que solo disputan la administración de los intereses de los grandes empresarios, terratenientes y banqueros es fundamental para recuperar y reorganizar la actividad política devolviéndole confianza y estimulando la participación creciente de las mayorías trabajadoras en el campo y en la ciudad.
Y en este sentido, firmar alianzas electorales municipales con personajes de extrema derecha que solo buscan enriquecerse más, como José Luis Chilavert, o con fuerzas conservadoras y defensoras de los sectores privilegiados ya mencionados, como Patria Querida, el PLRA, UNACE, perjudica la construcción de un proyecto sólido capaz de disputar poder y superar este terrible momento.
Defender nuestras cabezas, nuestros corazones y nuestros intereses es de vital importancia y urgencia. Por eso es tan necesario construir una estrategia revolucionaria que aporte claridad en la identificación de los sectores que nos han venido perjudicando y pretenden continuar con esa miserable tarea.
Este lunes, 3 de noviembre, organizaciones juveniles convocan a marchar hacia el Mburuvicha Róga, para elevar nuestra voz de hartazgo ante este gobierno narcomafioso y autoritario que viene descargando todo el peso de la crisis sobre las espaldas de la clase trabajadora, en donde la juventud y las mujeres de nuestra clase son los más perjudicados. Acá está una demostración de por dónde transitar para cuidar nuestras cabezas, corazones e intereses.
Reagrupar y reorganizar a las mayorías trabajadoras solo será posible si nos concentramos en demostrar que nuestra construcción es colectiva, solidaria, absolutamente honesta e incorruptible, además de valiente y respetuosa de lo mejor y más enriquecedor de nuestra cultura y nuestras tradiciones como pueblo.
Sobre esta recuperación de confianza en el pensamiento, el trabajo y la lucha colectiva, necesitamos desarrollar un proyecto independiente de las mayorías trabajadoras. No hay atajos. Y mucho cuidado con propuestas que se presentan como atajos, porque tenemos demasiados ejemplos de cómo los que pensamos eran atajos, terminaron siendo un camino hacia el extravío del cual, alguna gente y algunas organizaciones, ya no pudieron más volver.
