#Palestina | Por Secretaría de Relaciones Internacionales — JCP


De la última semana de octubre

Desde la entrada en vigor de la tregua entre Israel y Hamas el pasado 10 de octubre, Israel ya violó el acuerdo más de 80 veces y mató a 100 palestinos, según un informe de Al Jazeera English publicado el 20 de octubre de 2025. La situación humanitaria en la Franja de Gaza sigue siendo catastrófica, con la ayuda humanitaria entrando en una cantidad mucho menor a la necesaria. AJ+ informó que solo ingresan diariamente 750 toneladas de alimentos, cuando se necesita que entren 2.000 toneladas diarias. Solo dos cruces hacia Gaza están habilitados: Karem Abu Salem y al-Karara, mientras que el paso fronterizo entre Gaza y Egipto en la ciudad de Rafah sigue clausurado por Israel. Además, una vez ingresada a Gaza, su distribución se vuelve otro problema puesto que Israel impide a las organizaciones humanitarias realizar su trabajo debido a exigencias burocráticas que solo tienen por objetivo bloquear el socorro a la población palestina. En su inveterada costumbre de decir mentiras , Israel acusa a la UNRWA –agencia de la ONU destinada a brindar socorro a refugiados palestinos desde 1950– de tener en sus filas a empleados que son miembros de Hamas. Esto inclusive es respaldado por ministros estadounidenses como Marco Rubio, que el 24 de octubre salió a decir que la UNRWA no va a desempeñar ningún papel en la Franja de Gaza por haberse convertido en subsidiaria de Hamas. Obviando el hecho de que UNRWA está dirigida por Scott Anderson, un veterano del ejército de Estados Unidos, esta y todas las demás acusaciones hechas por Israel contra dicha agencia fueron rechazadas el 22 de octubre último por la Corte Internacional de Justicia –organismo judicial de la ONU ubicado en La Haya, Países Bajos– a través de una opinión consultiva en la que la Corte también recordó la obligación del Estado genocida israelí de permitir la asistencia humanitaria a la población palestina. Es el desencanto del orden capitalista: sus organismos jurídicos «le recuerdan» a un Estado genocida que tiene que permitir asistencia humanitaria a la población que está siendo víctima de la guerra genocida librada por ese mismo Estado. Rayano a la distopía.

Entre otros aspectos de la crisis humanitaria en Gaza está el de la destrucción de los medios de subsistencia de la población palestina. Casi 1.000.000 de los 1.100.000 de árboles de olivo de la Franja de Gaza fueron arrasados con excavadoras por las fuerzas israelíes, fueron desecados o quedaron atrapados en territorios ocupados por el ejército israelí. El periodista palestino Mohamed Suleiman informó desde Al-Mawasi y Jan Yunis que los agricultores palestinos llevan ya tres cosechas perdidas y una industria del aceite de oliva al borde de la extinción. Lo que alguna vez fue una fuente de ingresos para más de 10.000 familias palestinas fue devastado por Israel: fábricas destrozadas, sistemas de riego destruidos y árboles cortados para leña. Expertos agrícolas dicen que la devastación es sistemática y apunta a eliminar la capacidad de la población de Gaza de alimentarse a sí misma. La recuperación va a tardar años, y esto si la tregua dura lo suficiente para que crezcan nuevos árboles. Y sabiendo que Israel no respeta las treguas…

Más desolador aún es el panorama de la reconstrucción civil de la Franja de Gaza. Una evaluación conjunta del Banco Mundial, la Organización de las Naciones Unidas y la Unión Europea fijó el costo directo de los daños a infraestructuras críticas causados por el Estado genocida de Israel solo hasta principios de 2024 en USD 18.500.000.000 (dólares estadounidenses dieciocho mil quinientos millones), una cifra que en informes más recientes de la ONU trepó a USD 70.000.000.000 (dólares estadounidenses setenta mil millones). El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que el 84% de las estructuras en la Franja sufrió daños, un porcentaje que se dispara al 92% en zonas como Ciudad de Gaza. El primer obstáculo es la gestión de los escombros. No se trata de empezar de cero, sino de un punto de partida peor: las ruinas. Según Diario Socialista, citando estimaciones del Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas (UNMAS) y análisis de BBC Verify basados en datos satelitales, hay más de 60.000.000 de toneladas de escombros esparcidos por toda la Franja de Gaza. Y no es solo hormigón y metal retorcido; entre las ruinas hay una cantidad indeterminada de restos humanos de palestinos y palestinas que tienen que ser recuperados, así como también una temible cantidad de artefactos explosivos sin detonar, lo que convierte cada metro cúbico de escombro en una trampa mortal que ralentiza exponencialmente cualquier trabajo de limpieza y expone a los trabajadores limpiadores a quedar hechos pedazos por las explosiones.
Para una mejor noción del problema que esto representa, pongámoslo en perspectiva con números. Suponiendo que una excavadora pueda retirar 120 toneladas de escombros al día, y desplegando 200 excavadoras que trabajen al mismo tiempo de forma intensiva, se podrían retirar 24.000 toneladas diarias. A este ritmo se necesitarían 2.500 días (casi 7 años) solamente para despejar el terreno. Y este rendimiento es inalcanzable en la práctica porque la presencia de explosivos sin detonar obliga a un trabajo lento y meticuloso, muy alejado de la eficiencia en estándares industriales. Además, establecer la cadena logística necesaria es inalcanzable: para transportar 24.000 toneladas diarias se requerirían más de 1.200 viajes de camiones de 20 toneladas cada día, lo que implicaría disponer de una flota operativa, abundante combustible, rutas transitables y un lugar seguro para depositar y procesar los escombros, creando un cuello de botella logístico insuperable en las condiciones actuales. A esto se suma la necesidad de recuperar primero los restos humanos. Según la investigadora Shelly Culbertson, de RAND Corporation, se podría tardar 80 años en reconstruir la Franja de Gaza.