Editorial del martes 12 de setiembre de 2023.
Ayer se cumplieron 136 años de la fundación de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Partido Colorado. No es un acontecimiento menor, teniendo en cuenta el gran protagonismo que ha tenido y sigue teniendo esta organización política desde su fundación hasta nuestros días.
Lamentablemente el protagonismo que tuvo y tiene la ANR está íntimamente relacionado con el desarrollo de la corrupción, el tráfico de influencias, el prebendarismo, el narcotráfico, la represión y una diversidad de tráficos ilegales, con un costo muy alto en cuanto a desarrollo, además de la tortura, asesinato y desaparición de personas perpetrados por el stronismo colorado. Teniendo en cuenta todo lo que promovió y dejó de promover durante todos estos años, incluyendo unos años antes de su fundación, por parte de su gran líder Bernardino Caballero, debería ser muy sencillo lograr que las mayorías trabajadoras de la ciudad y del campo renuncien al Partido Colorado.
Pero no es sencillo. Sigue habiendo una cantidad muy grande de trabajadoras y trabajadores que se organizan para promover al coloradismo en el poder.
Objetivamente hablando, desde Bernardino Caballero hasta el titiritero mafioso, las direcciones coloradas han realizado políticas públicas para beneficiar a familias y empresas millonarias, nacionales y extranjeras. Caballero entregó las mejores tierras a unas cuantas familias, proyectando y aprobando leyes que hacían imposible la compra y continuidad de las familias campesinas en las tierras que, hasta ese momento, habían sido públicas y al servicio del pueblo paraguayo.
La política entreguista de las direcciones coloradas, a total servicio de latifundistas mayoritariamente extranjeros, y luego de empresarios y banqueros, se combinó con la privatización del Estado al servicio de explotadores y usurpadores, con la intermediación de dirigentes politiqueros. El fundador del Partido Colorado inauguró la corrupción y la prebenda con ventas ilegales de joyas y objetos de valor, el beneficio de tierras a su entorno familiar y político (la madre de Caballero recibió gran cantidad de hectáreas en las inmediaciones de Asunción) en complicidad con familias privilegiadas extranjeras y nacionales, construyendo ese hábito de apropiarse de los bienes del Estado.
Quienes defienden el carácter popular del proyecto sostenido y aplicado por el Partido Colorado, suelen explicar lo de la venta de tierras públicas, colocando la destrucción y quiebra del país a consecuencia de la Guerra de la Triple Alianza, y la necesidad de conseguir recursos para reconstruir el país. Solo que esa necesidad no explica la entrega a los intereses extranjeros y el aprovechamiento de esa situación para el enriquecimiento fraudulento de la dirigencia colorada y las familias relacionadas a esas dirigencias al mismo tiempo que el pueblo trabajador sufría las consecuencias de las desgracias de la guerra y del saqueo de los bienes públicos.
Indudablemente el Partido Colorado logró organizar a una buena parte del pueblo paraguayo con su propaganda “nacionalista” mentirosa, escondiendo los hechos de corrupción y construyendo una sociedad con bajo nivel de salud, alimentación, educación, acceso a la cultura, a los deportes, a las artes, a las ciencias. Esto que decimos es también objetivo. Sin dudas, el desarrollo nacional a nivel productivo, científico, educativo, cívico, cultural general, es muy débil. Y durante todo este proceso, una cantidad de recursos económicos se instalaron en el país, sin que exista un proyecto nacional de crecimiento garantizando derechos e igualdad de oportunidades a toda la población. La mayor parte de ese dinero fue robado de diversas formas, siendo el tráfico de influencias, una de las más frecuentas maneras de desviar fondos que debían aplicarse a todo el pueblo.
Durante la tiranía militar fascista de Stroessner, la corrupción dio un gran salto con la política saqueadora de esa camarilla de delincuentes. En esa época se inauguró el narcotráfico y otros tráficos ilegales, además de una política entreguista alineada a los EEUU y al Brasil. Pero el gobierno stronista, no solo saqueó y entregó el Paraguay a los gobiernos de esos países, también persiguió, torturó de las más brutales formas, exilió, asesinó y desapareció a miles de luchadores que se opusieron a su política. Stroessner y otras autoridades de su primer anillo, como por ejemplo el pederasta teniente coronel Popol Perrier, mantuvieron en cautiverio a cientos y cientos de niñas y las sometieron como esclavas sexuales especialmente del tirano Alfredo Stroessner que hasta hoy sigue siendo Presidente honorario del Partido Colorado.
Ese continuismo stronista se sintió explícito con el nombre Mario Abdo Benítez, presidente de turno que acaba de entregar el mando, cuyo padre, del mismo nombre, fuera el secretario de Stroessner y cuya familia se enriqueció con los bienes malhabidos de un gobierno bañado de sangre. Ese continuismo stronista sigue presente en el gobierno de Peña. La gran mayoría de los representantes actuales del coloradismo, tanto en el parlamento nacional como en el Ejecutivo, así como en el Poder Judicial, y desde las gobernaciones, intendencias y seccionales, trabajan al servicio de patronales corruptas, exploradoras, evasoras de impuestos, violadoras de leyes laborales, ambientales y de garantía de derechos y servicios públicos, siguiendo la larga y tenebrosa herencia de sus padres, referentes y correligionarios. Esta es otra verdad objetiva que debería empujar a las trabajadoras y los trabajadores a desafiliarse del Partido Colorado, luego de identificar el aporte negativo de esa organización para el fortalecimiento de la hipocresía y la doble moral, con discursos muy lindos y justos, pero prácticas horribles, delictivas, mezquinas, criminales, antinacionales.

Alfredo Stroessner y Augusto Montanaro. Nefastos criminales de la dictadura colorada. Fotog. UH.
Conviene aclarar que este no es un problema exclusivo de la dirección del Partido Colorado. También las direcciones del Partido Liberal, a lo largo de su historia, han tenido prácticas contrarias a los intereses de las mayorías trabajadoras. Por eso es tan importante compartir datos objetivos de la historia de nuestro país, identificando los intereses defendidos por los gobiernos que se sucedieron desde 1870 en adelante, así como los intereses de quienes fundaron en 1887 tanto el Partido Colorado como el Partido Liberal, así como la manera en que construyeron identidad con sus afiliados.
Organizar un proyecto de país dirigido por las mayorías trabajadoras, en función a sus intereses y derechos, es el mayor desafío que tenemos como pueblo en nuestro país, para desarrollar un proyecto nacional que garantice la realización de los talentos y se concentre en generar condiciones para mejorar la alimentación, educación, salud, ciencia, tecnología, arte, cultura y deportes.
Por respeto a millones de trabajadores que, sin manejar bien la historia del Partido Colorado y del Partido Liberal, siguen en esa filas, ilusionados con posibles cambios positivos o resignados a que en nuestro país seguirán las cosas de la misma manera sin importar lo que pase, insistimos en la necesidad de establecer vínculos, encuentros que nos permitan entender bien por qué estamos como estamos y por qué este gobierno de continuidad cartista stronista seguirá por el mismo camino que los demás gobiernos patronistas, entreguistas y corruptos. De hecho, los compromisos con los grandes capitales extranjeros y con las patronales narcomafiosas, se expresa ya en las propuestas de Superintendencia de Jubilaciones, como también de las fusiones ministeriales, para que los millonarios sigan teniendo privilegios a costa del resto de la población.
Intercambiando ideas y accionando juntos quienes estamos padeciendo las consecuencias de esta larga historia de saqueo y corrupción, desarrollando unidad de acción en defensa de nuestros intereses, daremos cuenta de las potencialidades que acumulamos con nuestras experiencias, talentos y conocimientos y de la fuerza que tenemos al reunir estas potencialidades, somos muchísimos más. Este es el camino para construir un proyecto independiente de la clase trabajadora para la liberación del país, y lograr una sociedad con justicia social, lo que significa en primer lugar salud, educación y trabajo dignos para el pueblo trabajador.
Foto de inicio: Protestas de marzo del 2021.

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