Periodismo y servilismo (2): el caso Rubín

En la segunda parte de esta imperdible investigación, el escritor Nemesio Barreto expone la nefasta vinculación del empresario de la comunicación y conocido periodista, Humberto Rubín, con el régimen stronista. Desde su papel de animador de las fiestas del tirano y los orígenes de Radio Ñanduti, hasta la usurpación de tierras malhabidas.


Por Nemesio Barreto

La verdadera historia del «mendigo ingrato»

La cómoda postura asumida por la prensa ante la dictadura de Stroessner es hoy una de las historias más complacientemente contadas. Y es curioso que así sea, pues salvo algunas excepciones, la prensa estuvo estrechamente vinculada al dictador.

BENEFICIARIOS DE LA DICTADURA. Uno de los principales beneficiarios de la sanguinaria dictadura de Alfredo Stroessner fue Humberto Rubín, quien ha dedicado en los últimos años un considerable esfuerzo tratando de borrar de la memoria colectiva su muy provechosa vinculación con el régimen dictatorial. Entre otras cosas, debe a sus amigos stronistas de antaño la adjudicación de enormes extensiones de tierra, además de su propia radio.

NACIMIENTO DE RADIO ÑANDUTÍ. Radio Ñandutí era un emprendimiento conjunto del músico Teófilo Escobar [1], Humberto Rubín y del coronel Pablo Rojas, recaudador de Stroessner. Uno de los motivos de la apertura de Radio Nandutí fue «apoyar la campaña electoral Stroessner presidente, 1963-1968».

El 29 de noviembre de 1962 el dictador Stroessner asistió a la inauguración de la radio, acompañado de su esposa, doña Eligia Mora de Stroessner. Por consiguiente, Radio Ñandutí es un emprendimiento que contó desde su origen con la bendición del general Stroessner. Entre los amigos de Humberto Rubín -en orden de aparición-, figuraban Francisco Feliciano «Manito» Duarte (presidente de la telefónica estatal, ANTELCO), Alejandro Cáceres Almada (locutor de la Voz del Coloradismo) y Adán Godoy Jiménez (Ministro de Salud, 1969-1989).

RUBÍN Y SUS «MICRÓFONOS DE ORO». En el séptimo aniversario de Radio Ñandutí, el 29 de septiembre de 1969, Stroessner dio luz verde para que el «Canal 9 de Televisión Cerro Cora» (propiedad de Gustavo Stroessner Mora) transmita desde el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social la entrega del «Micrófono de Oro» al doctor Adán Godoy Jiménez, nombrado ministro el 21 de agosto de ese año, «por ser el primer locutor que llega a ministro«. Era una distinción que entregaba Radio Ñandutí a los más destacados personajes que realizaban «servicio público».

Entre los «méritos» del ministro Godoy Jiménez no sólo figuraba el de ser locutor de La voz del coloradismo y de Habla el Partido Colorado, sino también el hecho de haber demostrado una increíble crueldad como médico del Policlínico Policial, lugar donde se revivía a los torturados para que no murieran antes de declararse comunistas.

Recorte de periódico de la época. Archivo NBM.

DE MICRÓFONO DE ORO A MICRÓFONO DE LATA PLATEADA. Entre los laureados con el «Micrófono de Oro» estaba el Comandante de Transmisiones Francisco «Manito» Duarte. Radio Ñandutí lo distinguió «por haber facilitado la transmisión desde Venezuela y Colombia de los partidos de fútbol de las eliminatorias del mundo«. Nunca como en este caso es más aplicable el proverbio de «quien siembra vientos recoge tempestades«, pues «el laureado Manito» integró después la «murga» que interferiría las transmisiones de Radio Ñandutí. También el Dr. Raúl Alfonsín fue premiado, pero tuvo menos suerte que los otros. El 21 de julio de 1990 le fue otorgado el «Micrófono de Plata», seguramente porque para Humberto Rubín el expresidente argentino no reunía los méritos de sus ilustres predecesores.

“Las emisoras de la República, a partir del próximo lunes 13 del corriente, iniciarán sus transmisiones del día en la siguiente forma: 1) Ejecución de la polca General Stroessner, de Samuel Aguayo; 2) Ejecución de una música patriótica “1° de Marzo”, “Colorado”, “26 de febrero”, alternando diariamente una de ellas; 3) Seguidamente se difundirá el siguiente saludo: El Presidente Constitucional de la República, General de División Alfredo Stroessner, saluda al pueblo paraguayo, y le desea un día próspero, de felicidad y trabajo. Con Stroessner, Dios, Patria, Trabajo y Bienestar”.

EL DESPRECIABLE NEGOCIO DE LA «ADULONERÍA». Desde que el dictador decidió retirarle su «patente de corso», Humberto Rubín pasó a la vereda de enfrente y después de la caída de Stroessner reivindicó para sí el «don» de la infalibilidad, que hasta entonces estaba reservado exclusivamente al Santo Padre. Mucho antes de ponerse al servicio de Stroessner y de los gobiernos de turno, según puede verificarse en el archivo fotográfico de Montoya Correa Palacio, Rubín y otros caballeros del pasado practicaban ya la rudimentaria ecología de andar detrás de las botas.

Humberto Rubín fue el eterno animador de los cumpleaños del general Alfredo Stroessner. Aún hoy se recuerda el kilométrico elogio que le dedicó al «Ilustre Jefe» el 3 de noviembre de 1979, en ocasión del gran Festival de Gratitud por la Paz, organizado por APA en el Estadio Comuneros. Stroessner ya llevaba más de 25 años en el poder, y de las brutales represiones internas se pasó a una multinacional del terror con la «Operación Cóndor». Pero Rubín, tal como queda probado, seguía elogiando al dictador. Profesó fervientemente «la paraguaya teoría de las medias», cuya aplicación suponía siempre que la adulonería debía ser proporcional a la ventaja que se quería obtener.

Recorte de periódico de la época. Archivo NBM.

CAJA COMPENSADORA. El «puñado de tierra» que no lograron los campesinos en décadas de lucha organizada, Humberto Rubín consiguió con la infalible receta de la adulación, que era la moneda de curso legal en aquellos años interminables de tranquilidad desesperada. El servilismo tenía abultados precios en las ventanillas gubernamentales. Tanto es así que, durante la prolongada dictadura de Stroessner, funcionaba una suerte de Caja Compensadora donde el servilismo y la adulación eran facturados a un precio sumamente razonable. De allí salían adjudicaciones de dilatadas extensiones de tierra, que favorecía a una selecta colectividad. Rubín, ambicioso y listo como el hambre, también explotó exitosamente el despreciable negocio de la adulonería.

Conforme al expediente Rubín / Irala 1973, que contiene documentos sobre adjudicación de tierra, obrantes en el Instituto de Bienestar Rural, Rubín fue beneficiado con 2.000 hectáreas de tierra en la localidad de Domingo Martínez de Irala, contrariando expresas disposiciones del Estatuto Agrario, Ley No 864/63. Rubín ciertamente no era ni fue nunca sujeto de la reforma agraria, pero para un privilegiado animador de los cumpleaños del dictador poco importaba ser sujeto de la reforma agraria. Por sus servicios a la dictadura, Humberto Rubín figuró en la lista de beneficiarios del dictador hasta bien entrada la década del ’80. De las tierras adjudicadas a Rubín quedan constancia en la Resolución No 862 del Instituto de Bienestar Rural, de fecha 25 de mayo de 1977. Ante semejante privilegio, cabe preguntarse: ¿Cuántos fueron los campesinos asesinados por reclamar la centésima parte de esta adjudicación?

Catastro del IBR. Archivo NBM.
Resolución del IBR de mayo de 1977. Archivo NBM.

HUMBERTO RUBÍN DESCUBRE LA DICTADURA Y UN NUEVO NEGOCIO. Poco más de treinta años después de iniciada la dictadura, Humberto Rubín descubre que el general Alfredo Stroessner no era un demócrata, sino un «deslustrado déspota». Inmediatamente cruza a la vereda de enfrente para convertirse sin más trámites en un ferviente demócrata y en un cliente privilegiado de la “National Endowment for Democracy”.

Desde 1986 Rubín pudo comprobar que ser «demócrata» era tan rentable como lo fue en otro tiempo el negocio de la adulonería. A diferencia del propietario de Radio Ñandutí, los campesinos siempre recibieron tortura y plomo por alzar su voz de valiente contra la dictadura y no hubo para ellos lluvia de dólares de la NATIONAL ENDOWMENT FOR DEMOCRACY, de donde en 23 meses «emigraron» 342.000 dólares para Radio Ñandutí.

Recorte de periódico de la época. Archivo NBM.

RUBÍN Y LAS VENTAJAS DE LA TRAGEDIA AJENA. El 28 de enero de 1968, dos semanas antes de las elecciones nacionales, fueron apresados Saturnina Almada y Alfonso Silva, quienes en orden de precedencia se convirtieron en los primeros presos políticos del «proceso democrático» -después de la Constituyente de 1967- que tanto elogio mereció por parte de Humberto Rubín y que la oposición rastrera se encargaría de legitimar en las farsas electorales del 11 de febrero de 1968.

El dictador Stroessner no había hecho ninguna concesión en materia de derechos humanos. Y no sólo no hizo concesión, sino que a los centenares de presos políticos que llevaban ya años en las comisarías, se sumarían con el correr del tiempo otra cantidad tan grande de presos, a tal punto que en el mes de septiembre de 1976 se tuvo que habilitar como campo de concentración la antigua prisión de Emboscada.

OPOSICIÓN RENTADA PREFIERE RADIO ÑANDUTÍ. A principios del mes de febrero de 1977, dos dirigentes liberales eligieron la radio de Humberto Rubín para hablar sobre «la auténtica democracia que vive el pueblo paraguayo, gracias al constructivo gobierno del general Stroessner«. Claro, después se supo el verdadero motivo de semejante elogio.

El 18 de enero de 1977, llegaron al Departamento de Investigaciones los señores Fulvio Hugo Celauro y Serviliano Alonso Peralta, dirigentes del partido liberal (Archivo del Terror, CDA, Libro P.34). Eran las 19:30 cuando el oficial de guardia hizo pasar a los dos caballeros a la oficina de Pastor Coronel, Jefe de Investigaciones. Estos ilustres visitantes, hay que decirlo, ya no estaban dispuestos a alquilarse como en otros tiempos; estaban allí para venderse y para solicitar el laudo arbitral de Don Pastor Coronel para resolver las rencillas internas del Partido Liberal. El Jefe de Investigaciones resolvió las disputas entre liberales tal como se esperaba, es decir, a favor de Celauro y Alonso.

Recorte del periódico UH, marzo de 1097. Archivo NBM.

RUBÍN PREMIADO POR PARTIDA DOBLE. La complaciente historia que presenta a Rubín como un luchador insobornable contra la dictadura de Stroessner, es interesadamente falsa y cuya falsedad puede ser demostrada con hechos, actos y documentos. En honor a la verdad histórica hay que decir que este «verso» fue inventado, corregido y aumentado para que Humberto Rubín pudiera recibir el Premio «Pablo Iglesias» y la plata dulce de la National Endowment for Democracy, subsidiaria de la CIA, Rubín fue sin duda alguna el opositor mejor rentado en los últimos años de la dictadura de Stroessner: a partir de octubre de 1986 a noviembre de 1989 recibiría un respetable promedio mensual de 14.200 dólares americanos.

Carta firmada por el embajador del gobierno de los EEUU, T. L. Towell, marzo de 1989. Archivo NBM.

Imagen de inicio: Stroessner y Humberto Rubín, fotografía publicada por el diario Crónica. Archivo NBM.

[1] Teófilo Escobar, músico y cantante paraguayo, autor de la canción «Agüita Mansa», nació en Asunción en 1924, falleció el 16 de junio de 1993.

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